Sigue siendo una Barbie germánica, con todo lo rotundo que se siempre se asocia a lo alemán, más un toque de Brigitte Bardot para completar su sensualidad. Así apareció Claudia Schiffer en una campaña de la marca Guess en 1989, así volvió a lucir días atrás en una nueva publicidad para esa firma.
Veinte años no es nada, canta Gardel y para su sonrisa no pasa el tiempo. Veintitrés años tampoco parecen nada para la Schiffer ni para su sonrisa, aunque en su caso nadie le pide que cante.
En aquel 1989, la marca estadounidense era una más, tratando de ganarse su lugar en el mundo de la moda con avisos que apelaban al llamado sexual. La Schiffer era una ascendente figura, pero poco conocida más allá de su Alemania natal. El encuentro entre la empresa y la modelo cambió la vida de las dos partes.
Una fotógrafa, Ellen von Unwerth, supo combinar la frescura de los 19 años que entonces tenía la modelo con la sensualidad que el anunciante buscaba.
"Claudia fue un punto de inflexión para Guess y Guess fue un punto de inflexión en la vida de Claudia. Lanzó su carrera y su primera foto en mis ojos, y eso convirtió a Guess en una compañía diferente. Todo el mundo hablaba de la chica Guess", comenta Paul Marciano, uno de los dueños de la firma. No era necesario un genio del marketing para percibir que el mejor festejo del 30° aniversario de la marca era volver a convocar a la Schiffer para una nueva campaña. Como la primera vez, Von Unwerth tomó las fotos, nuevamente en blanco y negro. La producción se realizó en la localidad turística italiana de Sorrento. Si aquella vez posó en ropa interior, ahora lo hizo con pantalones ajustados, sentada en una muy italiana Vespa.
"Guess siempre será especial en mi corazón y estoy muy emocionada con que, 23 años después, podamos seguir trabajando con éxito. Hacer las fotos para la campaña del 30º aniversario de Guess fue como una vuelta atrás en el tiempo. Me trajo muy buenos recuerdos", dijo ella.
"30 años sexies" es el título de la campaña, un lema que bien podría aplicarse a la Schiffer, aunque para ella fueran apenas (¿apenas?) 23 y ya haya cumplido los 41. El milagro podrá explicarse por el profesionalismo de la fotógrafa y las maquilladoras, un photoshop bien hecho, acaso alguna visita no confesada al cirujano plástico o, tal vez, por la comprobación de que las supermodelos están más allá de las leyes del tiempo. Lo verificable es que, al contrario de Dorian Gray, envejece el pasaporte de Claudia pero eso no le sucede a sus retratos.
REGRESO. La campaña de Guess representa el regreso de la Schiffer al modelaje, luego de varios años de semirretiro para criar a sus tres hijos. Ya su boda con el productor cinematográfico inglés Matthew Vaughn, en 2002, había significado un paréntesis en su romance con las cámaras fotográficas. Esa vez prefirió un ceremonia privada en una iglesia del siglo XIV, cerca de la pequeña localidad inglesa de Shimpling. Antes, su novio más famoso había sido el mago estadounidense David Copperfield, aunque también se dijo que fue una relación más de negocios que de amor. Se habló de boda, hasta que un día, en 1999, el ilusionista desapareció de la vida de la modelo.
En 2011, Claudia sorprendió a todos cuando apareció en la alfombra roja del Festival de Cannes con varios kilos de menos. "Chupada" y "demacrada" fueron las palabras utilizadas por The Daily Mail de Londres para describirla. Ella lo atribuyó a que había bajado de peso rápidamente tras el nacimiento de su hija menor, porque siempre le gustaron sus curvas. "Cuando comencé era una de las más gordas. La moda se ve bien en chicas delgadas, pero cuando ves a las modelos de hoy en día no puedo evitar pensar que algo está mal", declaró una vez. Debe aclararse que las curvas regresaron para la campaña de Guess. Tal vez en algún sentido sí haya pasado el tiempo para ella: cuando se pone nostálgica por las transformaciones que ha sufrido su profesión. Hace poco comentó a la prensa alemana, con gesto lapidario: "Convertirse en una supermodelo significa estar en las portadas de todo el mundo al mismo tiempo, de modo que la gente acabe reconociendo a las chicas. Eso no ocurre ahora mismo porque la industria de la publicidad utiliza a muchas actrices y cantantes. Las supermodelos, como lo fueron en aquel momento, han dejado de existir".
De las pasarelas a la fama
Alemana. Schiffer nació el 25 de agosto de 1970 en Rheinberg, Renania del Norte-Westfalia (Alemania). Es hija de una ama de casa y de un abogado.
Complejos. La biografía oficial coincide con la historia del patito feo: de niña sentía complejos por ser tan alta (mide 1,80) y además pensaba que no se veía linda.
Descubrimiento. Michel Levaton, director de la agencia de modelos Metropolitan, la descubrió en un pub en Düsseldorf en 1987.
Fortuna. En su carrera logró amansar una fortuna de más de 100 millones de dólares, según estimó la revista Forbes.
Tapas. Su primera portada fue una revista Elle de 1989; desde entonces, se estima que apareció en más de 900 tapas de revistas de todo el mundo.
Cine. Si bien afirma que no piensa ser actriz, tuvo papeles menores en alrededor de una decena de películas. También condujo su propio programa de televisión.