DANIELA BLUTH
Es la niña mimada de la "revista del saludo" -o sea, ¡Hola!- y al mismo tiempo la "gorda petarda" criticada por españoles de a pie, que no la consideran hermosa, ni talentosa, y mucho menos, interesante. Por estos sures, la imagen que llega de Chabeli es más bien romanticona, como de eterna niña soñadora y bien intencionada a la cual la vida no se la ha hecho del todo fácil. Al fin y al cabo se trata de la primogénita de un ícono de todos los tiempos, el cantante Julio Iglesias, y la "eterna reina de corazones", la exmodelo Isabel Preysler.
Con la misma cara aniñada que hace dos décadas, cuando comenzaba su carrera en los medios -sobre todo en la televisión- Chabeli volvió a estar en la portada de las revistas españolas por estos días con la llegada de su segunda hija, Sofía, a los 40 años y luego de un embarazo que mantuvo en estricto secreto. La noticia "pilló por sorpresa" a los españoles, incluso a ¡Hola!, su revista de cabecera, que no tuvo otra alternativa que publicar un largo reportaje recién un mes y medio después del nacimiento (que fue por cesárea el 4 de enero) y sin fotos de la pequeña. Sólo una imagen, trasnochada, de Chabeli con prominente panza y bastante retención de líquido. También se vio a su hijo mayor, Alejandro, posando a la puerta de la casa de campo de Estados Unidos donde la familia se refugió durante casi un año.
Pero la decisión de la mayor del clan Iglesias tiene una explicación. El embarazo de su primogénito, hoy de diez años, fue de alto riesgo y el niño nació a los seis meses de gestación. Tras varios años de idas y vueltas, volvió a quedar embarazada en 2010, esta vez de gemelos, pero finalmente los perdió a los cuatro meses.
"Nos fuimos a vivir al campo, lejos del ojo público, con una vida más discreta y sedentaria. Mantuvimos el embarazo en secreto porque ya tuvimos una pérdida hace dos años. No teníamos ganas de pasar por otro mal momento…y nuestro médico nos recomendó además tranquilidad y paz absoluta porque era un embarazo de alto riesgo", explicó en las nueve páginas que le dedica a ¡Hola!, en las que también muestra fotos caseras tomadas durante el embarazo y anuncia que pronto presentará a su hija "en sociedad".
Tan bien guardado estuvo el secreto que incluso los abuelos "no supieron nada de la noticia hasta pasado un tiempo". Tampoco la acompañaron el día del nacimiento y transcurrido un mes y medio de la llegada de Sofía aún no conocían a la niña. "No vino ningún familiar porque estábamos lejos", justificó Chabeli. "Están muy contentos y no tardarán en venir a conocerla", agregó. Podría ser comprensible en el caso de Isabel, quien perdió a su hermana Beatriz en 2011 y que ahora está pendiente de la delicada salud de su tercer marido, internado tras un derrame cerebral.
Hábil declarante -y conocedora de las preferencias de sus seguidores-, la novel mamá dio algunas pistas sobre Sofía. Que es una niña muy buena y que se parece mucho a su papá, Christian Altaba, su marido desde hace diez años, aunque aclaró que "los niños cambian todos los días". Entre tanta nebulosa, hay datos que parecen no estar bajo discusión: los padrinos serán su tío Enrique y la mejor amiga de su madre, Belén. Por tratarse de la primera nieta de Preysler, Chabeli adelantó que la niña tiene altas chances de convertirse "en la princesa de la casa".
MEDIÁTICA. Ese podio, el de la niña consentida, fue tradicionalmente patrimonio de Chabeli, quien nació como María Isabel Iglesias Preysler el 3 de septiembre de 1971 en la aristocrática ciudad portuguesa de Estoril. Aunque su padre no era la figura internacional que es hoy y su madre tenía sólo 20 años, su llegada tapizó la prensa europea del momento. Es que Chabeli se adelantó un mes; el parto ocurrió en medio de unas vacaciones como consecuencia de un cólico nefrítico.
El glamoroso matrimonio Iglesias-Preysler marchaba sobre ruedas. Dos años después nació Julio José y luego Enrique Miguel. Hasta aquí todo color de rosa: Chabeli era una niña alegre que iba a un colegio inglés, veraneaba en Marbella y pasaba la Navidad con sus abuelos maternos en Filipinas. Pero a los seis años llegó el divorcio y a partir de ese momento, para ver a papá había que tomarse un avión a Miami.
Poco tiempo después su madre se casó con el Marqués de Griñón -al que la niña llamaba cariñosamente "Tío Carlos" (Falcó)- y nació su hermana Tamara. Fue al comienzo de la adolescencia que su universo casi perfecto comenzó a desbarrancarse. A los 13 la mandaron a estudiar a Inglaterra y no se adaptó. A su regreso, se enteró de que su madre se separaba de Falcó. Al poco tiempo Isabel confirmó que tenía una relación con Miguel Boyer, con quien Chabeli nunca tuvo química. La adolescente tomó sus cosas y se fue a pasar una temporada a Las Bahamas. Al poco tiempo volvió a España para retomar sus estudios.
Fue una época con una nutrida agenda de pretendientes. Y algunos que alcanzaron a la altura de novios. Además de su gran amor de la adolescencia, Antonio Garrigues Miranda, desfilaron Alfonso Goyeneche (hijo de la condesa de Ruiz del Castillo), Pablo Hohenlohe, Carlos Echevarría, Pedro Pinto Coelho, Fadi Muades y una larga lista... hasta que apareció el arquitecto Ricardo Bofill.
Parecía que Bofill le había "robado el corazón". Se casaron en 1993 pero un año más tarde ya se estaba hablando de "crisis sentimental". Dos años después se separaban. Eran tiempos en que Chabeli trabajaba como presentadora de televisión (ella se dice periodista) y modelo publicitaria, aunque su vocación pasaba por el diseño de moda. ¿Su sueño? Tener su propia marca de ropa.
PAREJA. Christian Altaba, empresario y productor, apareció en su vida a comienzos del nuevo siglo. Pero las cosas tampoco resultaron fáciles. La noticia del embarazo apresuró el casamiento, que fue solamente por civil y sin la presencia -una vez más- de los padres de la novia. De los Iglesias, sólo estuvo el mayor de los varones, Julio José.
"Nos hubiera gustado hacer partícipes de la boda a nuestras familias pero, a causa de que en estos días están repartidas por distintas ciudades del mundo, decidimos casarnos a solas", justificó en aquel entonces, con más de tres meses de embarazo. En la intimidad de su casa en Miami y sin vestido de novia (eligió un traje de chaqueta en tonos anaranjados), Chabeli dio el sí.
El nacimiento, previsto para abril, también se precipitó, y el pequeño Alejandro (escogieron el nombre porque "empieza igual que su primer apellido") nació a los seis meses de gestación. Pasó varias semanas internado hasta que finalmente fue dado de alta. Luego vino la tragedia de 2010, cuando Chabeli perdió el embarazo de gemelos a los cuatro meses. En ese momento sí su madre tomó un avión y se instaló en Miami varias semanas para hacerle compañía.
Un poco antes, o un poco después, otro escándalo se sumó a la historia de Chabeli. La noticia de que había denunciado a Christian por violencia doméstica corrió como reguero de pólvora. Y como tantas otras veces, ella decidió apagar el fuego y mostrar la cara en su revista de cabecera. "Mi marido jamás me ha puesto la mano encima, que quede muy claro", dijo para desmentir cualquier tipo de abuso físico. "Christian y yo tuvimos una discusión muy gorda y yo me asusté porque nunca lo había visto diciéndome las cosas tan fuertes que me dijo. Él fue subiendo de tono, me entró miedo y llamé a la Policía", explicó Chabeli.
Una vez que la Policía llegó a su casa, no tuvo otra opción que denunciarlo. Sin embargo, dijo, a la mañana siguiente Christian le pidió perdón y le prometió que nunca más volvería a ocurrir "algo semejante".
Ahora, y recién después de varios años, está atravesando un momento "estupendo", según sus propias palabras. Christian y Alejandro están a su lado apoyándola y cuidándola. Y tiene en su haber la satisfacción del deber cumplido. Lograr esconder la noticia del embarazo y mantener el nacimiento en secreto, fue calificado por buena parte de la prensa española como una "proeza casi inimaginable". Siguiendo los pasos de su madre, la pequeña Sofía llegó al mundo con una exclusiva bajo el brazo.
Cruzando el océano
Miami fue la ciudad que la acogió tras el divorcio de sus padres. Allí creció y se formó. Estudió comunicación social y trabajó en varias cadenas de televisión de Estados Unidos, sobre todo en los canales de habla hispana como Univisión y Telemundo. También fue una invitada frecuente en el show de la cubana Cristina Saralegui y recibió varias ofertas para sumarse a la moda de los realities. En España, tuvo una aparición tan fugaz como escandalosa hace más de una década en el programa de la televisión pública valenciana Tómbola, precursor de la hoy llamada "telebasura". Pero además de su carrera, Chabeli eligió Estados Unidos -más precisamente Los Angeles-para formar una familia. Allí se casó y allí nacieron sus dos hijos, Alejandro y Sofía.