Ahora, mamás sin culpa

| Estudios destierran que el acceso de la mujer al mercado laboral perjudica a hijos. Tiempo de dedicación de quien no trabaja es de 11 minutos más diarios.

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La culpabilidad ha acompañado a las generaciones de madres que han roto con el modelo de ama de casa y se han puesto a trabajar. Pero el análisis estadístico y nuevos estudios demuestran que el niño no padece por ello. Una madre o un padre trabajador dedican al cuidado de su hijo solo 11 minutos menos que el que está en casa. Y la calidad de la atención es el valor en alza.

Datos de una Encuesta del Uso del Tiempo, realizada en España, refuerzan la teoría de que no existe una relación significativa entre el trabajo de los padres y el tiempo que dedican a sus hijos. Este informe distingue entre distintos tipos de tiempo dedicado a los niños: tiempo de cuidado primario básico (se refiere a actividades fundamentales como darles de comer o bañarlos), tiempo primario de calidad (leer, jugar o ayudarles a hacer los deberes) y tiempo secundario (cuando la atención de los menores se compagina con otra labor como cocinar o fregar los platos). Según esto, las madres que trabajan fuera de casa priman el tiempo de calidad y lo compensan durante el fin de semana, de forma que ese tiempo difiere poco entre empleados y desempleados.

El promedio está en 11 minutos diarios por hijo menor de 17 años en el caso de las madres que trabajan fuera del hogar, solo un minuto por debajo del que les dedican las amas de casa sin ocupación externa. Este resultado se asemeja al que obtuvo la socióloga Suzanne M. Bianchi en un estudio del año 2000 donde señalaba que, a pesar del crecimiento de las tasas de empleo de las madres en EE.UU., el tiempo dedicado a los hijos se mantenía estable.

hijos & laburo. El 60% de las que trabajan fuera de casa considera que ser madre es un inconveniente para su carrera, según el estudio "Mujer e Igualdad de Trato. Análisis de la maternidad en la Unión Europea", dirigido por María Teresa López, vicepresidenta de la fundación Acción Familiar. El informe, en base al INE (español) y la Oficina Europea de Estadística, dice que un 51% de las mujeres que pueden trabajar no tienen hijos debido a la falta de conciliación laboral y familiar y a las largas jornadas laborales."La maternidad no debe obstaculizar la profesión de la mujer, ni el ejercicio de un trabajo remunerado debe de ser una barrera para tener hijos", denuncia López. "La mejor política de natalidad es la creación de empleo. España es uno de los países europeos con mayor tasa de discriminación laboral de las mujeres con hijos y las parejas piensan más en no tener niños. Esto traerá un envejecimiento de la población que lastrará la economía aún más", advierte.

Una madre empleada destina tres veces más tiempo al cuidado primario básico que un padre ocupado, según el estudio Mujeres y hombres en España, del INE.

"El modelo de familia era, hasta hace muy poco, el del hombre ganador del pan y mujer ama de casa. Todavía se cree que quienes rompen con la norma construyen hogares desestructurados", dice Amaia Pérez, economista que ha trabajado en ONU Mujeres. Nuria Chinchilla, del IESE Business School, considera que las empresas y el Estado tienen que implicarse para invertir la tendencia: "Las 16 semanas de baja por maternidad en España son ridículas en comparación con el año y medio remunerado que estipula la ley finlandesa. Las madres también necesitan contratos a tiempo parcial, pero con opción a regresar después a su contrato a tiempo completo. No podemos renunciar a derechos laborales por los maternos".

otras voces. "Mi hija es feliz, pero siempre me pregunto si el día de mañana me reprochará que trabajo demasiadas horas", dice Lola Campos, de 45 años. Como ella, miles de mujeres viven con el peso de la doble función: madres y trabajadoras fuera del hogar. El incremento de las tasas de empleo de las mujeres en las últimas décadas ha desencadenado un debate sobre si esta tendencia podría ser perjudicial para el desarrollo de los niños. Unos investigadores, dirigidos por Rachel Lucas Thompson, de la Universidad Macalester (Minnesota, EE.UU.), revisó el año pasado 69 estudios sobre los efectos de la vida laboral de las madres en el comportamiento de sus hijos. Los informes, publicados entre 1960 y 2010, sostenían que los niños cuyas madres trabajaban fuera de casa presentaban más problemas de comportamiento, agresividad, depresión, sobrepeso y peores resultados académicos. Sin embargo, Thompson constató que los hijos de madres empleadas obtuvieron mejores calificaciones y padecieron menos crisis de ansiedad que los niños de amas de casa.

Anne McMunn (University College, Londres), ratifica estos resultados con un nuevo estudio que desmitifica los efectos nocivos del trabajo de los padres sobre los hijos. Se hizo el seguimiento de 18.819 niños británicos (nacidos entre 2000 y 2002) hasta cumplir los cinco años. Se descubrió que el ambiente familiar más beneficioso para ellos es aquel en el que los progenitores viven en la misma casa y tienen un trabajo remunerado.

Pero hay diversidad de opiniones al respecto. "El hecho de que ambos progenitores tengan un empleo, suele obligar a los niños a pasar más tiempo fuera de casa. Comen en el colegio y se apuntan a un batallón de actividades extraescolares", señala el psicólogo Jesús Ramírez. "Los niños no están hechos para pasar de piano a natación y de ahí a inglés. Necesitan reposo".

"En otros casos, se quedan a cargo de los abuelos, que dejan de serlo para ejercer de padres, a pesar de que algunos de ellos ya son dependientes. Cuando los chicos pasan a la preadolescencia, se convierten en `niños llave`, que llegan a su casa y permanecen solos mientras no están sus padres. Eso les invita a pasar mucho tiempo conectados a redes sociales donde hablan solo con chicos de su edad, sin ningún referente adulto", dice Ramírez.

"A veces, los padres llegan cansados y cada uno se queda contemplando una pantalla distinta o los llevan a un centro comercial para aprovechar y hacer la compra. Estos hábitos fomentan el consumismo y hacen que se sientan solos", critica Jesús Palacio, catedrático de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla.

"No es lo mismo que los padres le dediquen poco tiempo a sus hijos a que pasen de ellos", especifica Ramírez. "El tiempo de dedicación puede ser escaso de calidad, o extenso pero sin prestarles atención. Esto último genera problemas psicológicos y funcionales, pero precisamente la agresividad y la hiperactividad no son asuntos por los que se pueda pedir responsabilidades a los padres, puesto que tienen una raíz fisiológica", remata.

El ambiente familiar más beneficioso es con los dos padres juntos y trabajando.

Implicación paterna

El Centro Internacional Trabajo y Familia, del IESE Business School, realizó un estudio, con una muestra de 10.000 personas. Preguntaron a padres e hijos cómo influía el trabajo en su relación. Los menores confesaron que preferían tener una madre que trabajase fuera de casa porque eso suponía más ingresos para la familia, mientras que los progenitores respondieron que la principal causa de conflicto familiar era la jornada de trabajo. Ellas se quejaban de que la conciliación doméstico-familiar es inexistente y apuntaron que la solución pasa por una mayor implicación paterna.

El catedrático de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla, Jesús Palacio, indica: "Eso de que los hombres no están preparados biológicamente para criar a un niño es un cuento chino. Lo único que no podemos hacer es parir y amamantar". Recuerda que los niños pueden desarrollarse bien aun en circunstancias diversas. "Los bebés necesitan mucha estabilidad en los primeros 6 meses. Lo más importante es que crezcan en una familia, no importa de qué tipo: madre sola, hogar en el que ninguno trabaja, o pareja con los dos empleados que se turnan en los cuidados. Solo necesitan personas estables para crear un vínculo de apego".

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