Abusivos se creen impunes

| Ser hombres de éxito y prestigio, incluso grandes estadistas, no es garantía de nada, aseguran expertas en violencia de género. Es más, ese poder les aumenta el sentirse inimputables. Berlusconi, Ortega, Strauss-Khan y Lugo son claros ejemplos.

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MAGDALENA HERRERA

Strauss-Kahn es un claro caso de violación de género donde el eje del poder es constitutivo de estas prácticas. Silvio Berlusconi es un claro ejemplo de explotación de personas menores de edad. Fernando Lugo es una clara historia de abuso sexual donde existe una asimetría de poder por su lugar de sacerdote en relación a una feligresa".

Las frases no pertenecen a esta periodista pero sí fueron leídas en voz alta, hace un par de días, frente a compañeros del suplemento Domingo. Uno de ellos -sexo masculino- señaló: "Quien dijo eso está muy enojada".

La violación que habría cometido Dominique Strauss-Kahn ocupó las primeras planas de los diarios de todo el mundo. Sin embargo, la primera reacción del colega fue cuestionar las palabras de una experta en violencia de género, como la licenciada Andrea Tuana. Y esa suerte de confusión es la que reina en la cabeza de miles, producto de una cultura patriarcal que "legitima la supremacía de los varones".

No se habla de la joven violentada sino de cómo un poderoso y encumbrado estadista llegó a ese extremo. Y en la cabeza de más de uno se habrán cruzado interrogantes como: ¿No habrá sido seducido? ¿No lo estarán queriendo hundir al perfilarse como el sucesor de Sarkozy en Francia? ¿Se puede creer en una mucama que aparentemente podría tener Sida?

Lejos del enojo o del grito feminista, la aseveración de Andrea Tuana es una seria constatación de la realidad y, en el tono por demás bajo que la caracteriza, reflexiona sobre el reciente escándalo que involucra al ex director del Fondo Monetario Internacional. Strauss-Kahn ha generado un gran debate en el que nuevamente queda demostrado que la violencia sexual de hombres hacia mujeres es una práctica de poder y dominio. "No es una patología -asegura la licenciada-los hombres como colectivo social tienen poder sobre las mujeres. Algunos lo ejercen y abusan de él. Ser un hombre exitoso, tener dinero, estar en uno de los cargos más importantes de la política económica internacional aumenta los niveles de acumulación de poder e impunidad. Eso va generando escenarios que contribuyen a que estos varones se sientan legitimados al abuso, algo que tiene raíces culturales, y que está potenciado por el poder económico, por el prestigio social y por la impunidad".

Miles de personas en el mundo se han preguntado en las últimas semanas cómo un hombre que durante el día se encontraba decidiendo, por ejemplo, el destino económico de la devaluada Irlanda, pocas horas después habría consumado un intento de violación sexual.

Pero que Strauss-Kahn haya sido una de las máximas autoridades de la economía mundial, que Berlusconi sea el presidente de los italianos o Lugo el de Paraguay no son aval de nada. Según la socióloga Teresa Herrera, "estar en esa posición no da garantía ni de salud mental, ni mucho menos de no tener una ideología machista". "En el abuso sexual siempre hay una relación de poder. En el caso de Strauss es más fuerte porque abarca todos los planos: físico, psicológico, patrimonial, político. Por otra parte, las personas con poder suelen creer que están un escalón por arriba de los demás mortales y por lo tanto se consideran inimputables".

La historia está llena de estadistas que en su vida privada eran unos torturadores. "Por eso yo creo que el modelo sajón es mejor que el latino en ese sentido: las personas que tienen poder deben ser coherentes con su vida pública y privada", agrega la socióloga, desde Asunción, donde se encuentra realizando una consultoría. "Ahora en Paraguay, he visto estudios de colegas que reflejan que las mujeres que trabajan fuera de su casa tienen más problemas de violencia doméstica (estadísticamente demostrado) y eso es porque los `machos` sienten cuestionados sus roles de proveedores".

A SU SERVICIO, SEÑOR. El ataque sexual de género ha sido una práctica milenaria sostenida por una concepción patriarcal donde las diferentes sociedades legitiman la supremacía de los varones, y también el derecho de apropiación y control del cuerpo de las mujeres. "En definitiva -dice Andrea Tuana- esa violencia es producto de la cultura machista donde los hombres se sienten validados, ya sea por ideologías, prácticas, transmisiones intergeneracionales, de colocar a las mujeres como objetos de su dominación y control, de hacer uso de sus cuerpos, de someterlas a sus deseos. Ellas deben estar a su servicio -esa es la premisa- sean sus esposas, hijas, mucamas, feligresas, secretarias, trabajadoras sexuales, entre otras".

Y las siguientes palabras de Tuana explican claramente la reacción del periodista al que se aludía al principio de esta nota: "Poner en el escenario público la existencia de estas situaciones donde se reconoce la violencia sexual hacia las mujeres, o por lo menos se intenta, siempre es importante. El problema grave que se da en estos casos tan mediáticos, que involucran poderosos, es el manejo y las distintas interpretaciones que se generan. Muestran un hombre que ha sido `engañado` por una mujer (reforzando los mitos de las mujeres perversas que realizan artilugios para despojar al hombre de su prestigio, fuerza poder) reeditando el mito Dalila y Sansón".

Se invisibiliza la violencia de género y concretamente sexual, se prioriza el escándalo público y las consecuencias políticas y económicas que esto va a generar pero no se coloca el centro en lo fundamental que es el atropello y la violación de los derechos humanos de las mujeres, dice.

"No se genera un estigma en estos varones, ni un movimiento de rechazo y desaprobación de su conducta delictiva. Lo que se da es una exposición mediática que no logra, para mi gusto, desacreditar al poderoso que cometió un acto aberrante de la misma forma que lo comete otro hombre al abusar sexualmente de una chica de barrio", agrega Tuana.

TODos en LA MISMA BOLSA. Srauss, Lugo, (Daniel) Ortega, Berlusconi, son abusadores sexuales al igual que cualquier varón que abusa de su hija, hijastra empleada doméstica, vecina, etcétera, advierte la licenciada. "Lo que los diferencia de este `hijo de vecino abusador` es el dinero, prestigio, poder, que abren campos de oportunidad y privilegios en cuanto a la defensa, el trato y el manejo mediático, entre otros".

Por ejemplo, Strauss-Kahn, luego de que su esposa ordenara el pago de un millón de dólares de fianza, hoy se encuentra preparando su defensa, junto a sus abogados, en un lujoso loft de 600 metros cuadrados en el cotizado barrio neoyorquino Tribeca. No todo hijo de vecino tiene esa posibilidad.

Que un escándalo como el del ex director del FMI recorra el mundo resultaría beneficioso sólo "si no queda libre, para que se vea que no hay impunidad, y que estos problemas no son solo de pobres e ignorantes", aclara la socióloga Herrera.

Otros casos, algunos de unos años atrás, otros bien recientes, ya no criminales, como el de Arnold Schwarzenegger (doble vida con hijos fuera del matrimonio), Moshé Katsav (ex presidente israelí denunciado por acoso sexual), Bill Clinton (escándalo Lewinsky mientras mandaba tropas a los Balcanes), pueden considerarse que responden a un fenómeno similar, sino igual, que los mencionados anteriormente.

"No son patologías individuales -aclara Teresa Herrera- todos responden al mismo patrón, patriarcal y machista, donde las mujeres estamos un escalón por debajo. Por ejemplo, cuando yo estaba dando clase de género en una universidad en Estados Unidos, durante las internas Hillary Clinton versus Barack Obama, la discusión era si una mujer podía ser candidata a presidente. Cuando yo le pregunté a los alumnos cuándo habían discutido si un hombre podía ser presidente, se quedaron sin respuestas".

El caso Strauss alienta francesas a denunciar

Si existen beneficios en cuanto a la visibilidad que ha adquirido el escándalo que rodea al ex director del Fondo Monetario Internacional (FMI) también pueden buscarse en la aparición reciente de otros casos surgidos luego del de Strauss-Kahn en Francia, país acostumbrado a dejar los trapitos en la oscuridad de la privacidad.

Fiscales franceses iniciaron una investigación contra un ministro del gobierno "bajo cargos de violación y agresión sexual, luego que dos mujeres le acusasen", consigna la agencia de noticias AP. Se trata del secretario de servicio civil Georges Tron, también alcalde del "suburbio parisino de Draveil".

"Una de las mujeres le dijo a un diario que ella se sintió alentada a realizar la denuncia luego que se presentaron cargos de intento de violación contra el ex director del FMI, un caso que ha motivado una seria introspección en Francia sobre si hombres poderosos han podido hostigar sexualmente a mujeres impunemente", señala AP.

El abogado de Tron indicó que presentará denuncias por calumnias a esas mujeres, y el propio ministro dijo que las acusaciones venían de "ex empleadas resentidas, supuestamente motivadas por una vendetta personal".

Así como surgieron nuevas acusaciones contra otro francés, el expediente del propio Strauss-Kahn también comienza a engrosar fojas con otras acusaciones de conducta impropia, "incluyendo la escritora Tristane Banon, que dice que el ex jefe de FMI la agredió sexualmente en 2002".

"Sí, me gustan las mujeres. ¿Y qué?", dijo hace poco el prominente socialista Strauss-Kahn en una entrevista en el diario Libération realizada el 28 de abril pero recién publicada la semana pasada, señala un artículo del New York Times. La máxima autoridad del Fondo Monetario Internacional dijo libremente en esa ocasión: "Por años han estado hablando de fotos de orgías gigantes, pero nunca he visto que nada salga a la luz".

Pues debió ser en Estados Unidos donde se destaparan sus conductas, aunque Aurélie Filipetti, "una respetada parlamentaria socialista en Francia, dijo en 2008 que había sido toqueteada por Strauss y que `por siempre se aseguraría de nunca volver a estar sola en una habitación con él`", indica el informe realizado por el diario estadounidense.

Lo dijo

Andrea Tuana

lic. y diplomada en género

Se invisibiliza la violencia de género y sexual, se prioriza el escándalo y las consecuencias políticas y económicas, pero no se coloca el centro en lo fundamental que es el atropello y la violación de los derechos humanos de las mujeres por parte de hombres."

Teresa Herrera

socióloga

Estos casos mediáticos resultan beneficiosos en la medida que el hombre no salga libre, para que se demuestre que no existe impunidad se trate de quien se trate. Y también para saber que estos problemas no son solo de pobres e ignorantes."

El dato

De la cumbre a las rejas y el juicio

Dominique Strauss-Kahn (62 años) era considerado el séptimo hombre más poderoso del mundo. Está casado en terceras nupcias con una famosísima periodista francesa, Anne Sinclair, dueña de una fortuna que heredó de su padre.

El 14 de mayo de 2011 fue arrestado en el aeropuerto cuando, según sus abogados, se iba de apuro a París para una entrevista con la canciller alemana Ángela Merkel.

El ex director de Fondo Monetario Internacional fue acusado de 7 cargos, entre los que se encuentra intento de violación y secuestro. De encontrarlo culpable, tendría una pena de 72 años.

La empleada de limpieza del hotel Sofitel, de origen guineano, ingresó a la habitación con el carrito, y señaló que Strauss salió desnudo del baño y la tiró sobre la cama, intentando que le practicara una felación. También dijo que el hombre la encerró en el baño, y volvió a intentarlo.

Luego que su mujer pagara una fianza de 1 millón de dólares, logró salir en libertad condicional y ahora se prepara con los mejores abogados del mundo para el juicio del próximo 6 de junio. Todo Francia espera ese día.

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