Entre los textos más valiosos y antiguos que tiene la biblioteca del Museo Nacional de Historia Natural, está el libro Birds of Gt. Britain (Pájaros de Gran Bretaña) de 1873; una lujosa edición, aún en muy buen estado, con espectaculares dibujos hechos a mano. Sólo seis años después de que este libro saliera de la imprenta, la institución se instalaba en el ala oeste del Teatro Solís, donde permaneció hasta el año 2000.
Su salida se debió a las reformas que comenzaron a realizarse en el teatro. "Teníamos una exposición abierta, que no era algo menor", recuerda hoy Javier González, el subdirector del MNHN. "Pero, sin duda, tampoco era el edificio adecuado, por cuestiones de arquitectura y de espacios". Ahí, en total, contaban con 2.200 metros cuadrados.
El MHNH nació en 1837. Un año después se instalaba en la Casa del Gobernador, en Plaza Zabala. En 1867 se trasladaba a Sarandí 472, junto con la Biblioteca Nacional y el Archivo General. Luego pasarían más de un siglo en el Solís.
Según un documento realizado por Víctor Scarabino (quien es el director del museo desde agosto de 2009, además de un biólogo especializado en taxonomía de moluscos), la institución supo de dos momentos particularmente oscuros. Uno se dio durante la dictadura, entre 1973 y 1985, cuando se produjo una "ruptura con la Academia". Es que la Universidad de la República estaba intervenida.
El otro período negro ocurrió entre 2000 y 2006. El museo no sólo debió enfrentarse a no poder realizar más exposiciones, sino que las colecciones científicas fueron albergadas en el exlocal de la librería Barreiro y Ramos por Juan Carlos Gómez (a la vuelta de la actual ubicación), mientras que la biblioteca fue instalada en el taller de restauraciones que el MEC tenía por calle Canelones.
"Ahí la situación sí era realmente comprometida. El local era deficiente y además teníamos nuestras secciones separadas. ¿Si se perdió mucho en la mudanza? Por suerte fue mínimo para lo que se pudo haber perdido", afirma González. El director Scarabino, afirma que, más allá de las limitaciones de la actual ubicación, esta "al menos permitió hacer más cosas que la anterior: investigar, cumplir los cometidos y unir la biblioteca con el resto del acervo".