Física y poesía

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María Sánchez

AL ESPAÑOL Agustín Fernández Mallo no le gusta el reciclaje, la naturaleza, ni los viajes. No le importa calentar el planeta y disfruta con el olor a plástico de la sociedad consumista. Sin embargo, y quizás él no lo sepa, es un ecologista literario. Sus libros son productos del reciclaje, de la reutilización de textos de otros autores. Ideas "tuneadas" con un poquito de ciencia y otro de poesía. Recorte por la línea de puntos y confeccione su universo Nocilla, su ficción autorreferencial. Y qué mejor forma de entrevistar a un autor posmoderno que reciclando sus propios libros.

La que sigue es una falsa entrevista porque nunca ocurrió. Pero ninguna de las palabras del autor se alteró. Las declaraciones han sido sacadas directamente de las dos últimas novelas, Nocilla Experience (Alfaguara, 2008) y Nocilla Lab (Alfaguara, 2009), y del blog del autor, El hombre que salió de la tarta. Estas dos obras forman parte de la trilogía Nocilla, que incluye también una primera obra no editada en Uruguay, Nocilla Dream. El Proyecto Nocilla traspasa el papel impreso para englobar algo aún más interdisciplinar: sesiones-performances de DJ, publicaciones en su blog, un video que se puede descargar en su blog y otras reflexiones vitales son elementos que conforman el universo entrópico de Fernández Mallo. Físico de formación y poeta por vocación.

LA "NO-ENTREVISTA".

-¿Cómo surge el Proyecto Nocilla?

-Fuimos de viaje a Tailandia y me rompí la cadera y permanecí 25 días postrado en aquel hotel de Chiang Mai escribiendo Nocilla Dream, y cinco meses más en la cama de mi casa abordando Nocilla Experience, cuando todo eso ocurrió, inexplicablemente hallé en todo ello un motivo de placer, no en vano era ésa mi idea del verano perfecto, todo el día en la cama, con mis juguetes alrededor, calentando el planeta con el aire acondicionado a toda potencia para, por paradoja, crear un lugar frío e inhóspito, un lugar que resultó ser una novela-artefacto, Nocilla Experience, creada a través de ensamblajes de cuerpos, de textos, de pieles, de canciones, revistas, de teoremas que hablaban de películas, de cuerpos disímiles que sin embargo encajan, que hablaban en el fondo de tarros de Nocilla (…) Uno comprende entonces a aquel escritor llamado Onetti, que un día se metió en la cama y no salió hasta el momento de su muerte.

-No le gusta viajar y no tiene complejo en afirmarlo.

-No me gusta viajar, (…) no entiendo cómo alguien necesita desplazarse, usar los sentidos, viajar, para sentir algo, lo encuentro básico, primitivo, como un estadio primario de la evolución, hay otras formas más civilizadas de viajar sin salir de casa, por eso a mí con la tele, los libros, el computador y las pelis, ya me llega (…) mi ideal de vacaciones es permanecer encerrado en una casa con aire acondicionado ante una ventana que mire al mar o a la montaña.

-¿Ni viajes ni naturaleza?

-No soporto el Reino Vegetal, me cae mal, lo único que me hace feliz es permanecer en mi casa solo, con la tele, con mis pelis, mis libros, mi música, mi Mac, mi batería, mis montajes musicales.

-Sin embargo, el pasado mes de agosto visitó Montevideo para participar en el Festival Literario Eñe, ¿qué vio desde su "ventana indiscreta"?

-Desde la ventana del hotel, la Rambla de Montevideo y el Río de la Plata, que desconcierta porque tiene olas, y al otro lado está Buenos Aires, y no se ve Buenos Aires, por lo que parece un océano. Imagino Malibú, como el Malibú del fin de los tiempos, Malibú sin música ni surfers, con una sola palmera, como la mirada a través de un microscopio, que te deja ver cosas no visibles de otra manera. He pensado en un cuadro de de Chirico. ¿Y si esa mancha marrón bajo el agua fuera Buenos Aires? En mi hotel hay un enchufe muy raro y bonito. No se sabe si tiene el dibujo de un niño que va a gatas hacia el profundo agujero del enchufe, o si es un soldado que se acerca, rifle en mano, a un nido de ametralladoras. He estado durante muchos minutos mirando este enchufe. Me viene un pensamiento muy tonto: ese enchufe es el único agujero por el que se podría divisar Buenos Aires.

-En su libro Nocilla Lab afirma que la literatura universal está fraguada con inducciones imperfectas, ¿qué significa este concepto?

-Ese mecanismo mental por el cual con unos cuantos ejemplos que son ciertos generalizas y haces una ley extensible a todo caso particular, esa es la base de la vida, la inducción imperfecta, el momento en que ves cuatro pistas de tierra ante tu Lancia y estableces una ley basada en otras pistas de tierra que a lo largo de tu vida has ido conociendo, una ley que haces por un momento infalible, y eliges una posibilidad que sabes que probablemente no te llevará a parte alguna, que es mentira, que será una decepción, lo sabes pero te lanzas, (…) Toda la literatura universal está fraguada con inducciones imperfectas afortunadamente acometidas por mediocres.

-¿Ensayo y error?

-Toda mi vida había sido un fundar y destruir proyectos, ser escalador, ser baterista, ser escritor, físico, en todas esas facetas me había defendido dignamente, pero en ninguna había destacado, así que creo que puede decirse que soy un mediocre, algo que nunca agradeceré lo suficiente porque me ha dado la oportunidad de explorar muchos ámbitos diferentes, de ir de órbita en órbita, nada hay peor que un genio especializado.

POSPOÉTICA.

-¿Qué es lo que más disfrutabas cuando sólo eras un "proyecto de escritor"?

-La soberbia sensación de ir a contrapelo del mundo guiado por un ridículo pero efectivo sentimiento de romántica superioridad, cada noche tecleaba la máquina hasta el amanecer, con las pantallas de los dos televisores encendidas y su volumen a cero, y un mundo se creaba y se destruía en un loop sin fin.

-¿Televisión como musa?

-Concebir la tele como instrumento de una mística total, el brazo ejecutor de una sabiduría absoluta, el lugar del que salían todos los objetos del mundo.

-¿O televisión como poesía?

-Siempre asumo como mi principio ético a la vez que estético: "Poesía es todo objeto, idea o cosa en la que encuentro lo que esperaría encontrar en la poesía".

-Además de darle nombre a una generación de escritores españoles que proponen una lectura transversal del mundo (generación Nocilla), es el creador del término "pospoética". ¿Qué hay de nuevo en ello?

-Son conexiones entre la literatura y las ciencias y que aparecen reflejadas en los poemarios Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus (2001), Creta lateral Travelling (2004) y el poemario-performance Joan Fontaine Odisea [mi deconstrucción] (2005).

-Físico, poeta, DJ… ¿Qué opina de los cambios de estilo y de las tendencias artísticas?

-Una vez habíamos leído una frase de Andy Warhol, "es tonto que alguien sienta que se traiciona a sí mismo por cambiar de estilo. Uno debería poder ser hoy artista abstracto y la semana siguiente figurativo, o pop", frase que suscribíamos al 100%.

(De Nocilla Experience y Nocilla Lab, y El hombre que salió de la tarta, de Agustín Fernández Mallo, https://blogs.alfaguara.com/fernandezmallo/)

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