Hugo Fontana
EL ESCRITOR Antonio Dal Masetto nació en Intra, Italia, en 1938. Sus padres campesinos decidieron emigrar a la ciudad argentina de Salto en 1950, escapando de las penurias de la posguerra. Durante su adolescencia luchó por adaptarse a un idioma y a una cultura diferentes, hasta que con 18 años se estableció en Buenos Aires para desempeñarse en los más disímiles oficios: albañil, pintor, heladero, vendedor ambulante, empleado público y finalmente periodista. Tras varios títulos y distinciones, en 1990 dio a conocer una formidable novela, Oscuramente fuerte es la vida, en la que narraba las peripecias de una niña, Agata, nacida en 1911, que crece bajo la sombra del fascismo, se hace mujer en el entorno de la Segunda Guerra Mundial, y que finalmente a los 40 años de edad emigra a Argentina con su marido y sus dos hijos. En 1994 Dal Masetto publicó lo que podría ser una segunda parte de aquella historia, La tierra incomparable, donde la misma Agata emprende un viaje a sus orígenes tras haber cumplido 80 años.
Tiempo después, en un reportaje aparecido en el diario La Nación de Buenos Aires, Dal Masetto confesaba que hasta 1990 nunca había escrito nada sobre la inmigración. "Supongo que durante 40 años estuve tratando de pelear para que no me confundieran con un extranjero", le decía a la periodista Agustina Roca. "Quizás un psicoanalista me hubiese resuelto este problema más rápidamente. Decidí entonces rendir un homenaje a toda esa gente que vino desde tan lejos, y también a mi madre. Un día llegué a Salto y le dije que me contara todo lo que sabía. Al sacar el grabador, la campesina se asustó. Lentamente fue desgranando recuerdos". Ese fue el origen del primero de los dos libros; con respecto al segundo, Dal Masetto dijo que en realidad había sido él quien había viajado: "Allí se dio algo interesante desde el punto de vista del oficio: me propuse contarlo desde la visión de Agata y mi esfuerzo fue tratar de ver todo con los ojos de ella. Ese cambio de personalidad me obligaba a cierto tipo de asombro. Mi mamá, por ejemplo, nunca subió a un avión. Al terminar el libro se lo mandé, ella tenía entonces 80 años. Después la llamé por teléfono y al preguntarle si lo había leído, me respondió tan sólo: Sí, está bien."
En las colinas cercanas. El mundo de Agata es el de un pueblo al norte de la península, cercano a Milán, rodeado de otras pequeñas villas y aldeas, entre montañas y lagos, puentes de madera, callecitas angostas. Es una infancia rodeada de muertes de figuras femeninas, de un padre fuerte, vigoroso, autoritario; de una adolescencia rápidamente marcada por los trabajos en las fábricas del lugar; de una abnegada presencia doméstica; de una leve ensoñación romántica. Narrado en primera persona, la voz de la muchacha es suave, ejemplar, quizá sumisa. Su mirada es curiosa pero tenue, como si una fuerte impronta de resignación la obligara a admitir que cada cosa descubierta o por descubrir le resultaría tan nueva como ajena.
Es también el mundo que comienza a infectarse de camisas negras, de una violencia política que lentamente va invadiendo la vida cotidiana hasta adueñarse por completo de ella. El asesinato de Matteotti, la necesidad de afiliarse al partido de gobierno para conseguir trabajo, las golpizas y persecuciones a los vecinos y conocidos renuentes a apoyar a Mussolini, los impuestos para financiar las actividades del fascio: la serpiente gira, se retuerce y se fortalece dentro de su huevo, pronta para actuar con toda su malevolencia. Pero en ese espacio de contrastes, las alarmantes noticias que llegan desde puertas afuera coinciden con las sensaciones del primer amor, con el crecimiento sentimental, con el matrimonio, la llegada de los hijos, la declaración de guerra, las tropas alemanas que arriban a la zona, la resistencia de los partisanos, las masacres en las colinas cercanas. Cesare Pavese en las viñas y en los lejanos mares del sur, Salvatore Quasimodo y Eugenio Montale en los horizontes y en la luz.
Un nogal, un tesoro. Agata, ya viuda, con hijos adultos y nietos crecidos, ha venido ahorrando para hacer un viaje apenas cumplidos los 80. Comunica su decisión a los familiares, primero asombrados, luego cómplices del proyecto. Es una anciana que prepara valijas y hace trámites ayudada por sus descendientes, quienes ya no entienden ni añoran la imagen de una tierra perdida: ella quiere volver a ver aquellos fuegos de San Telmo que alguna vez la despidieron. Pero cuando llega a Italia, la fantasía del reencuentro comienza a diluirse rápidamente. Son los principios de la década del 90, con un país en crisis, inundado de inmigrantes y aterrado ante el resurgimiento del odio racial. Es una sociedad acostumbrada al bienestar económico que no admite que sus ingresos disminuyan y que lo primero que se decide a perder es la solidaridad, la bonhomía. Para colmo, son los años en que se hace carne la idea de la "República del Norte", proyecto secesionista inspirado en una ideología también racista: que el Sur pobre se haga cargo de su miseria, que el Norte industrializado no siga subvencionando a los sureños.
Agata es recibida en casa de su sobrina, donde le cobran estadía y comida, hasta que decide alojarse en un albergue. Se reencuentra con Carla, una amiga de juventud, tan vieja como ella, cuya sobrina se desempeñará como ocasional cicerone. Acompañada por ella o sola las más de las veces, emprende un lento y casi siempre infructuoso camino de reconstrucción: allá había un puente, una represa, un muelle, una fábrica. Nada de ello se ha conservado. Allá estaba la casa que había sido de sus padres, que luego fue suya, que desde Argentina había vendido por poder. Allí mismo, debajo de un nogal y poco antes de emigrar, su hijo menor había escondido un tesoro que, removida ahora la tierra, no ha dejado el menor rastro.
A pesar de la difícil aventura narrativa, Dal Masetto se maneja con maestría tras los ojos de esa mujer que va en busca de algo tan vasto como esencial. Su relato es evocativo, conmovedor sin caer jamás en el melodrama, poderoso sin acercarse nunca a lo demagógico.
Lacre (1964), el primer libro de cuentos de Dal Masetto, obtuvo una mención en el Premio Casa de las Américas de aquel año. A partir de entonces, su obra creció generosamente con títulos destacados como Siete de oro, Fuego a discreción, Hay unos tipos abajo (llevada al cine con dirección de Emilio Alfaro y Raúl Filippelli), Siempre es difícil volver a casa y Bosque. Ha obtenido algunos de los premios literarios más importantes de su país y desarrollado una extensa carrera periodística. Casi veinte años después, es saludable que se haya decidido reunir estas dos novelas en un solo volumen.
LAS NOVELAS DE AGATA. OSCURAMENTE FUERTE ES LA VIDA y LA TIERRA INCOMPARABLE, edición definitiva, de Antonio Dal Masetto. Sudamericana, 2010. Buenos Aires, 475 págs. Distribuye Random House Mondadori.