LA MAYORÍA de los textos reunidos bajo el título Con la esperanza entre los dientes fueron publicados en el periódico La Jornada, de México, y abordan temas tan variados como la lucha contra el terrorismo, los problemas de la pobreza, el consumismo, el avasallamiento de Israel sobre los derechos palestinos, la pintura de Bacon, o la muerte.
Son artículos que traducen sus preocupaciones y compromisos con el mundo contemporáneo, desde una perspectiva personal que se asume como marxista pero no abusa de sus categorías conceptuales. Sus reflexiones son sencillas y contundentes, como suelen serlo las afirmaciones de los hombres viejos (Berger tiene 84 años), cuando han vivido lo suficiente para toparse muchas veces con las mismas cosas. Se puede o no estar de acuerdo con ellas, pero su lectura produce la sensación de que el mundo no resuelve sus problemas porque le falten verdades a las que atenerse sino porque prefiere olvidar las que ya sabe. Acaso sea un efecto de la manera en que la edad brinda sus verdades, tal vez sea el reclamo con el que demasiada gente se va a la tumba. En todo caso, varias afirmaciones de Berger recuerdan las recientes de Vargas Llosa o las últimas de José Saramago.
La idea de que la literatura contemporánea se ha convertido en una forma del entretenimiento y la diversión, por ejemplo. Pueden auxiliarlos registros intelectuales más aggiornados sobre la hegemonía de los medios audiovisuales y su influjo en el resto de las artes, pero varían más las formas del discurso que la naturaleza de los problemas.
Estas son algunas de las afirmaciones de Berger en los artículos de este libro:
"En este momento, lo que produce a un terrorista mundial es, de inicio, una forma de la desesperación. O para expresarlo con mayor precisión: los actos de estos voluntarios anónimos son un modo de trascender esa forma de la desesperación y, mediante la ofrenda de la propia vida, darle sentido (…) Es un triunfo sobre la pasividad y la amargura, sobre la sensación de absurdo que emana de cierta profundidad de la desesperación (…) Cualquier estrategia planeada por los líderes políticos para quienes es inimaginable dicha desesperación fracasará y reclutará más y más enemigos".
"Nuestro siglo fue uno de masacres sin precedentes y, no obstante, el futuro que imaginó (y por el que a menudo luchó) proponía la fraternidad. Muy pocos de los siglos anteriores propusieron algo semejante".
"La ideología consumista, que se ha vuelto la más poderosa e invasiva del planeta, nos quiere persuadir de que el dolor es un accidente, algo contra lo que nos podemos asegurar. Ésta es la base lógica de la crueldad de tal ideología".
"Las bombas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki anunciaron que Estados Unidos era, de ahí en adelante, la suprema potencia armada del mundo. El ataque del 11 de setiembre anunció que esta potencia ya no tenía garantizada la invulnerabilidad en su propia casa. Ambos eventos marcan el principio y el fin de un cierto período histórico."
"Dice un campesino palestino: `Cuando una gallina cae enferma, deja de poner. No hay mucho que hacer. Un día se despierta y siente que la muerte se aproxima. Un día se da cuenta de que va a morir y ¿qué sucede? Comienza a poner huevos otra vez, y nada sino la muerte podrá detenerla. Somos como esas gallinas`".
"El arte europeo está lleno de asesinatos, ejecuciones y mártires. En Goya, el primer artista del siglo XX (sí, del siglo XX), uno escucha la indignación del propio artista. Lo que hace a Bacon diferente es que en su visión no hay testigos y nadie se conduele. Nadie pintado por él se percata de lo que les ocurre a otros pintados por él. Tal indiferencia ubicua es más cruel que cualquier mutilación".
"Los pobres no tiene residencia. Tienen hogares porque recuerdan a las madres o a los abuelos o a la tía que los crió. Una residencia es una fortaleza, no un relato; mantiene a los salvajes a raya. Una residencia requiere muros. Casi todos los pobres sueñan con una residencia. Es como soñar un descanso. No importa cuán enorme sea la congestión, los pobres viven en lo abierto, donde improvisan lugares para sí mismos, no residencias".
"En todo deseo hay compasión y hay apetito; ambos, no importa su proporción relativa, se entretejen. El deseo es inconcebible sin una herida… El deseo anhela escudar el cuerpo deseado de la tragedia que aloja y, lo que es más, cree que puede. Esta es su fe".
"El ser humano es la única criatura que vive dentro de por lo menos dos escalas temporales: la escala biológica de su cuerpo y aquella de su conciencia".
"¿Cómo viven los vivos con los muertos? Hasta antes de que la sociedad fuera deshumanizada por el capitalismo, todos los vivos esperaban alcanzar la experiencia de los muertos. Era ésta su futuro último. Por sí mismos, los vivos estaban incompletos. Los vivos y los muertos eran interdependientes. Siempre. Sólo esta forma moderna tan particular del egoísmo rompió la interdependencia. Y los resultados son desastrosos para los vivos, que ahora piensan en los muertos como los eliminados".
CON LA ESPERANZA ENTRE LOS DIENTES, de John Berger. Alfaguara, 2011. Buenos Aires, 159 págs. Distribuye Santillana.