W. Molina
EN ESPAÑOL, el plural en masculino implica ambos géneros. Así que al dirigirse al público no es necesario ni correcto decir "mexicanos y mexicanas", "chiquillos y chiquillas", "niños y niñas", etc., como puso de moda el ex Presidente Fox y otros ignorantes (políticos y comunicadores) que continúan con el error, inclusive el Presidente Calderón.
Decir ambos géneros es correcto, sólo cuando el masculino y el femenino son palabras diferentes, por ejemplo: "mujeres y hombres", "toros y vacas", "damas y caballeros", etc.
Ahora: ¿Presidente o Presidenta?
En español existen los participios activos como derivados verbales: por ejemplo, el participio activo del verbo atacar, es atacante; el de sufrir, es sufriente; el de cantar, es cantante; el de existir, existente; etc.
A su vez, el participio activo del verbo ser es "ente". El que es, es el ente. Tiene entidad. Por esta razón, cuando se quiere nombrar a la persona que denota capacidad de ejercer la acción que expresa el verbo, se le agrega la terminación `ente`.
Por lo tanto, a la persona que preside se le dice presidente, no presidenta, independientemente de su género.
Se dice capilla ardiente, no ardienta. Se dice estudiante, no estudianta. Se dice adolescente, no adolescenta. Se dice paciente, no pacienta. Se dice comerciante, no comercianta.
La Sra. Cristina Fernández de Kirchner es la actual presidente de Argentina, y su esposo no sólo hace un mal uso del lenguaje por motivos ideológicos, sino por ignorancia de la gramática de la lengua española. Caso contrario en Chile, donde lo aplicaban bien: la Sra. Bachelet era Presidente.
Un mal ejemplo sería: la pacienta era una estudianta adolescenta sufrienta, representanta e integranta independienta de las cantantas y también atacanta, y la velaron en la capilla ardienta ahí existenta.