Jorge Gutiérrez
HITCH-22 reúne las memorias del periodista y ensayista Christopher Hitchens (Reino Unido, 1949), colaborador de importantes publicaciones en lengua inglesa, polemista y autor de varios libros en los que ataca (a Hitchens le gusta que se le aplique el calificativo "panfletista") todo aquello que se opone a una "sociedad abierta". Esto incluye la religión, el fascismo, el comunismo, el sionismo, el islamismo militante, Henry Kissinger, Saddam Hussein e incluso la Madre Teresa (la lista es mucho más larga). Hijo de un comandante de la marina real británica dado de baja contra su voluntad y de una insatisfecha ama de casa que ocultó a todos su origen judío y acabó suicidándose, Hitchens tuvo una educación de clase alta británica que culminó en Oxford. En 1981 emigró a Estados Unidos y en 2007 obtuvo la ciudadanía estadounidense. Trotskista en su juventud, con el tiempo comenzó a pensar que la búsqueda de utopías tiene un costo en sufrimiento demasiado elevado y que "la única revolución histórica a la que le quedaba algo de brío, o que siguiera siendo un ejemplo para cualquier otra, era la de Estados Unidos". Simultáneamente, adquirió la certeza de que ese país tiene la obligación moral de intervenir en cualquier parte donde haya algún "matón purulento" subyugando a su pueblo. Estas ideas, y su repulsión por el régimen de Saddam Hussein, lo llevaron a promover y defender hasta el presente la intervención militar estadounidense en Iraq.
Escrito con una prosa clara, periodística, Hitch-22 es un libro que en algunos tramos se ordena cronológicamente y en otros, por temas. En ciertas páginas abundan las digresiones (muchas veces no pertinentes) y también los saltos en el tiempo. Como pasa con todas las memorias, el relato es selectivo. Con excepción de los capítulos dedicados a sus padres (los más sentidos del libro y los únicos en los que dota de profundidad a las personas retratadas), Hitchens se centra en temas internacionales y personas que figuran en la agenda de un anglosajón educado e informado. Hay que tener claro que Hitchens participa de la cultura del debate estadounidense y que es un polemista duro, que siempre quiere ganar. Al punto que suele llevar el componente de competencia que hay en todo debate al terreno de la deshonestidad intelectual. En el libro, el Hitchens polemista aflora en forma constante, con el indeseable resultado de que, poco a poco, la credibilidad se resquebraja. La grieta mayor aparece en el tema Iraq, no porque Hitchens haya promovido la invasión (el apoyo o rechazo de la misma es materia opinable), sino por la mezcla de convicción en apariencia genuina y mala fe con que defiende su "necesidad" y escamotea sus principales consecuencias.
En el prólogo, Hitchens afirma que el objetivo de sus memorias es dar una idea de cómo es posible "mantener ideas opuestas vivas en la misma mente e incluso mostrar dos caras distintas al mismo tiempo". Pero el resultado más bien es la presentación confusa y superficial de un individuo que echa tanta luz como cortinas de humo sobre sí mismo y muchas de las situaciones que le ha tocado vivir.
En cualquier caso, parece prudente desconfiar (aunque sea un poco) de un formador de opinión que declara tranquilamente que puede mostrar dos caras distintas al mismo tiempo.
HITCH-22: MEMORIAS, de Christopher Hitchens. Debate, 2011. Buenos Aires. 512 págs. Distribuye Random House Mondadori.