Los otros números

EN LA SEMANA siguiente al número "negro" del New Yorker (1 de octubre de 2001) la tapa era un dibujo de gente que caminaba apurada en la calle (una mujer, alguien que tira de un carrito), sin que se vean las cabezas: a nivel del piso hay una especie de pequeño altar con flores homenajeando a un bombero caído. En "The Talk of the Town" se habla de Samuel P. Huntington y su idea del "choque de civilizaciones" (aquí la islámica y la occidental); del concepto de un doble rayo luminoso para reemplazar a las torres (la arquitectura de la ciudad es un tema clásico en la revista); de la dificultad de rastrear el ADN de todos los restos; de aspectos de derecho para juzgar a Osama Bin Laden. Una nota de "seguridad nacional" se pregunta cómo "no pudimos ver lo que teníamos delante de nosotros"; otra se refiere a "La seguridad en los cielos"; una tercera se plantea la "renovación urbana". La más extensa (12 páginas) despliega las opciones para la Presidencia. "The Back Page" (la página de atrás) muestra un dibujo a color de Steve Brodner con dos pozos con la forma exacta de las Torres, en cuyo interior circula gente).

Unos meses después, el 20 de mayo de 2002, aparecieron una larga nota, y un "portfolio" especial de fotos en color. La nota, "Groundwork" tenía que ver con "cómo se está resolviendo el futuro de Ground Zero", como se bautizó el terreno de la destrucción. Más bien densa, detallaba los pasos inmediatos y en perspectiva de sucesivas oficinas municipales, arquitectos o planificadores. El pliego en color, "Un agujero en la ciudad", arrancaba con una foto panorámica de tres páginas desplegables, que mostraba las ruinas completas del lugar. Un texto breve mencionaba que el sitio donde había estado el World Center abarcaba más de sesenta kilómetros cuadrados. Las tareas de despeje de los restos se habían calculado en un año, pero terminarían en 9 meses. El acceso estaba prohibido incluso a los periodistas, pero habían autorizado al fotógrafo Joel Meyerowitz a recorrer y fotografiar sin límites. Hasta ese momento había tomado más de 7.000 imágenes (ver pág. 15 de este Especial). El público contaba con una plataforma desde donde podía ver el lugar. La cola era muy extensa, y las conversaciones se iban acallando a medida que llegaban. Les permitían mirar hasta cinco minutos, y solían quedarse hasta el fin, como buscando algo. Una de las fotos mostraba el interior de un jardín de infantes de la zona, con autos de cartulina cubiertos por el polvo del derrumbe.

Al cumplirse un año (16 de setiembre de 2002), Remnick y Hertzberg conmemoraban ese año en "The Talk of the Town"; Cathleen Schine investigaba cómo había sido el sitio de las Torres cuatro siglos antes (en 1776 había sido arrasado por un incendio); un poema de título obvio (y 3 páginas) se inspiraba en "Cuando las torres cayeron"; un muy extenso informe de Lawrence Wright (31 págs.) investigaba quién era Ayman al-Zawahiri, "El hombre detrás de Bin Laden". En seis páginas Gilles Peress mostraba imágenes indirectas del lugar, en blanco y negro. En la sección de crítica, Louis Menand desmenuzaba libros aparecidos a favor y en contra de Estados Unidos o los terroristas, en el país y en Europa. Figuraban Noam Chomsky, Gore Vidal (título del libro: Guerra perpetua en vez de paz perpetua: Cómo llegamos a ser tan odiados), Alice Walker, Jean Baudrillard, Slavoj Žižek, Hugh Downs (que invitó a 150 estadounidenses exitosos a opinar sobre Mi América), entre otros. Por suerte no son comentarios en cadena, sino algo más cercano a un ensayo. Ya al principio Menand despliega los conceptos en conflicto: "El 11 de setiembre mostró que Estados Unidos es odiado por muchas buenas personas en el mundo porque es un matón imperial; Estados Unidos es odiado por muchas malas personas en el mundo porque es un faro de libertad y oportunidad; el Islam es una civilización irremediablemente hostil a los valores occidentales; el Islam es una civilización que asimila los valores occidentales; la globalización ha ido demasiado lejos; la globalización no ha ido lo bastante lejos; Arafat es un terrorista; el sionismo es racismo; las películas son demasiado violentas; y el postmodernismo ha muerto". Si el título parecía una expresión de deseo ("Fe, esperanza y claridad") el final de la nota expresaba dudas sobre esa claridad.

Al cumplirse el segundo aniversario, en el número del 15 de setiembre de 2003, el material está reducido a una sola nota larga, "Guerreros urbanos", que describe los esfuerzos de una pareja de arquitectos -los Libeskind- para planificar un reemplazo en el hueco del Ground Zero.

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