Juan de Marsilio
LA MADUREZ -personal y poética- se va construyendo a fuerza de fracasos parciales: la realidad, entre otras cosas, es una serie de muros contra los que vamos chocando. O por seguir a Ferreiro, que lo ilustra mejor, son esos vidrios-ventanas, espejos contra los que a veces se estrella un pájaro. Por eso es alentador, sobre todo si se apuesta a que la vida es más que un paréntesis de fracaso entre dos nadas infinitas, que en el poema de contratapa que da título al libro Ferreiro diga: "equivoqué la estrategia pero no el impulso/ (…)/ modifico la estrategia pero no el impulso/ y cuando no se me ocurre qué hacer/ imagino".
Es revelador que el título mencione ideas truncas. Esta es una poesía razonante y lúcida, por eso mismo consciente de los límites de nuestra razón. Esos momentos en los que, como en el poema inicial, se evidencia la orfandad del yo en el mundo: "…alguien me preguntó quién era/ y por supuesto/ no supe qué decir/ (…)/ no tenía nombre que fuera mío/ mi madre ya no estaba/ y nadie/ ni los pájaros/ sabía cómo acunarme". Este libro propone varias salidas para el atolladero pero muestra sus límites, pues ninguna es absoluta: aquí no hay panaceas. Así, el mismo que escribe "dicen que debo dejarme llevar/ por mis instintos animales" apunta que "los perros/ como nosotros/ también tienen sexo sin mirarse a los ojos". La pasión es una salida válida, pero si es de veras, si se asume a conciencia el seguro aterrizaje forzoso que esos vuelos conllevan. Porque también hay sucedáneos -vacíos y frustrantes- de la pasión: "treinta palabras huecas/ no se pueden llenar/ con treinta minutos de ardor// treinta palabras huecas/ son el envase perfecto/ para treinta minutos de ardor".
Esta poesía lúcida no deja de apostar a la intuición ("prefiero los pálpitos a las hipótesis") pero asumiendo con humor y valentía que estas intuiciones son epifanías inminentes que nunca se concretan: cuando el espejo está por revelarle su propia esencia, el hablante nos informa que "…el entusiasmo me acerca más al vidrio/ y el oráculo se expide:// me estás empañando". O de otro modo: "¿todo es completo/ y todo es perfecto/ porque encierra una carencia?".
Este rigor razonante es uno de los mayores hallazgos del libro, y da pie a un humor, a veces ácido y a veces tierno, ternura que ya se anticipa antes de entrar al cuerpo del libro, en el primer acápite, de Charles Péguy: "No hay amor verdadero que no sea tonto". Sin embargo, esa intención humorística puede hallarse detrás de los dos o tres textos más flojos del libro, en los que no hay mucho más que el alarde de ingenio, y en alguno de ellos el empleo de grafismos que no le ponen ni le quitan nada al texto.
Hay también varios textos en los que la fuerza poética radica en la evocación de momentos de la infancia, cargados de sugerencias que no se precisan en un solo sentido alegórico. Asimismo, en el ya aludido poema del pájaro que entra al cuarto y choca con el espejo y la ventana, Ferreiro consigue que la fuerza del cuadro no se desvanezca aún a pesar de explicitar el sentido: el poeta se solidariza con el ave porque ha pasado por lo mismo.
Más conocido por su trabajo periodístico, o como novelista de interés, el tercer libro de poesía de Ferreiro confirma que es un poeta al que vale seguir.
CATÁLOGO INCOMPLETO DE IDEAS TRUNCAS Y OTRAS MASCOTAS QUE NO LLEGASTE A CONOCER, de Alejandro Ferreiro. Estuario, 2010. Montevideo, 120 págs. Distribuye Gussi.