Arios

Felipe Polleri

WOLFGANG Koeppen (1906-1996), terminada la Segunda Guerra, sólo publicó tres novelas en muy pocos años, para dedicarse el resto de su larga vida a los libros de viajes o a muestras de virtuosismo en diferentes medios de prensa.

Palomas en la hierba, la primera y más famosa de estas novelas, es un vasto e implacable retrato de la sociedad alemana de posguerra, cuando la bancarrota económica y sobre todo moral se había apoderado de toda Alemania. Koeppen no se priva de nada; actores envejecidos en ridículos papeles de archiduques porque eso es lo que quiere ver en la pantalla un público embrutecido y amnésico, ex herederos de sucias fortunas desaparecidas que no pueden adaptarse a los nuevos y hambrientos tiempos, soldados negros a los que las antaño orgullosas y arias jovencitas se venden por chucherías, estólidas sirvientas que se refugian en la Iglesia con un fanatismo digno de Hitler, chismorreos de una mezquindad abrumadora entre amas de casa que envidian la muy relativa suerte de las vecinas o se ceban en su infortunio, bebedores de cerveza y estafadores siempre prontos a encontrar algún chivo expiatorio, judíos flacos que los miran o no los miran, pero que con su sola existencia los acusan y les dan náuseas, ciudadanos y ciudadanas que intentan ocultar sus oscuros pasados o sus hijas prostituidas y parecer prósperos en algún restorán elegante, etc. Todo esto resuelto con una prosa tan poética como feroz, tan arrolladora como sutil, tan dúctil para centrarse con igual eficacia en lo pequeño como en lo grande: una sociedad podrida hasta las raíces. Philip, el escritor que no escribe, el aislado antihéroe de la novela (y este lúcido aislamiento describe la posición de Koeppen como hombre y artista) que ve la "miseria alemana" con una mezcla de cansancio y depresión y también una involuntaria lucidez, se turna con los despreciables berlineses y sus despreciables historias, para ir desnudando esa mentira que fue "el milagro económico", construido por Occidente para detener a la Unión Soviética. "El mejor escritor alemán de posguerra", según Günter Grass. Es la demoledora ironía con que Koeppen atrapa un momento histórico y, claro, la naturaleza humana en sus peores aspectos, es decir, los habituales.

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