Por: Miguel Bardesio
Karina y Gaspar cumplieron la semana pasada un año de Terapia de pareja. Pero los problemas continúan y ya tienen decidido continuar con su ciclo de diván de Canal 4 durante 2010. Como Angelina Jolie y Brad Pitt en El sr. y la sra. Smith, esta pareja de los medios no ha resuelto matarse, pero sí, por ahora, seguir trabajando juntos.
Los motiva la gente: Terapia de pareja, en sus versiones de miércoles y sábado, levanta muy buenos niveles de audiencia y también de comentarios en la calle.
En cuanto al amor, Karina Vignola (33) y Gaspar Valverde (34) aseguran que la Terapia frente a cámaras vino bien, pese a que la división entre trabajo y casa no existe entre ellos. Es más: como Brad y Angelina, que suman un hijo a su prole cada mes, Gaspar y Karina, a un ritmo más uruguayo, ya piensan en encargar el año que viene un hermano/a para Luana, su niña de año y medio. "Nos gustaría tener un varón", asegura Gaspar.
Ambos se conocen de los medios de hace varios años. Ella comenzó en TV con Omar Gutiérrez en 1998 y él, un año antes en Maxianimados. Después, Valverde pasó al programa de los vecinos y hasta eran solo amigos con Karina. La llamita comenzó en encenderse con Ojo al piojo (2007), un programa que hicieron juntos en el 4. Eran amigos, pero la cosquilla lo empujó a él a tomar la iniciativa. A los tres meses de convivencia, Karina quedó embarazada.
-Un año de Terapia de pareja, ¿qué balance hacen?
-(Gaspar) Súperpositivo. Hoy, por ahí muchos programas uruguayos no duran más de ocho o 10 entregas. Pero la apuesta del Canal y la nuestra fue otra y por suerte el programa ha rendido y hay Terapia para el año que viene.
-¿Cómo va a ser Terapia en 2010?
-(Karina) Lo estamos pensando. Seguramente, vamos a parar en enero y en febrero vamos a volver con cosas nuevas. Si bien hay una estructura de humor que se va a mantener, estamos pensando en la escenografía, en anexarle otras cosas. Se tiene que cambiar de acuerdo a la moda, a lo que le gusta a la gente. Ya estamos pensando en eso, pero todo muy verde todavía. Lo que sí tenemos decidido es aprovechar más la comunicación con la gente. Los sábados el programa sale en vivo, entonces estamos buscando la forma de comunicarnos más con el público.
-En el caso de ustedes, ¿se puede separar casa y trabajo?
-Solo a veces. Tenemos una empresa juntos (la productora Clapmedia), hacemos el programa y vivimos juntos. Los temas de trabajo, entonces, llegan a la casa, más allá de que tenemos una vida de pareja normal.
-¿Han ido a terapia de verdad?
-(Karina) La hacemos en la televisión, es verdad. Hay días que yo llego enojada y él se da cuenta. O viceversa.
-(Gaspar) Muchas veces sacamos trapitos al sol en el programa que de repente no están en el guión. Hablamos y nos retrucamos cosas que pasan en nuestra vida cotidiana. Ella, por ejemplo, se pasa horas en el baño y yo me pongo tenso esperando. Eso lo he dicho, como ella dice cosas mías.
-(Karina) Igual, tenemos claro qué decir y qué no. Sacamos los trapitos de la diaria, cosas que le pasan a cualquier pareja. Creo que eso es un atractivo para la gente, porque se siente identificada, ya sea con lo que dice él, como con lo que digo yo. Está bueno. No sé si hay algún antecedente de una pareja que sea conductora de un programa de TV.
-¿Son celosos?
-(Karina) Yo soy celosa, la verdad, pero él no me da motivos. A veces lo veo en el programa que está mirando a alguien, y de repente le comento, pero no pasa de eso.
-(Gaspar) Es difícil no ser celoso porque Karina es muy linda. Entonces, al ir por la calle o salir de noche, encontramos gente que de repente la mira atrevidamente. Es imposible no sentir ese celito. Pero la conozco hace mucho tiempo, sé cómo es y no me da motivos tampoco para ser celoso.
-(Karina) Una vez fue al programa un grupo de colombianos que hacía Hip-hop y el moreno más grandote de todos, me empezó a cargar.
-(Gaspar) Ahí metí pechera y le tuve que decir que era mi señora. Y ta, el moreno se deshacía en disculpas, quedó verde.
-(Karina) Esa fue la única vez que lo vi celoso, celoso. También está otra cosa: nosotros ya estamos en una etapa de la vida en que queremos estar tranquilos. Los dos hemos vivido un montón de cosas por separado: salidas, noche. Y estamos en una etapa de padres de familia. No es que le prohíba salir solo, pero no nos nace.
-¿Cómo miran el rating? ¿Los estresa?
-(Gaspar) Lo miramos, sí. Se ha creado una especie de paranoia con el rating que antes no sucedía. En Argentina empezó a hablarse del minuto a minuto y eso se trasladó un poco. Los gerentes de programación, los dueños de los canales están muy pendientes de eso y también las agencias de publicidad para pautar. Entonces, nosotros también lo miramos, pero tratamos de hacerlo con tranquilidad. Hay dos medidoras en Uruguay: una (Mediametría) que nos da líderes los miércoles y peleado los sábados. Y otra (Ibope) que más o menos dice lo mismo.
-(Karina) Que estresa, estresa. Pero yo también rescato, más allá del número frío, lo que nos pasa en la calle. Los comentarios de la gente nos demuestran que el programa gusta: que es diferente, que hace reír. Entonces, al rating lo respetamos y lo miramos, pero no todo es rating. Tenemos que encontrar, como conductores, el punto de equilibrio.
-¿Hay o no farándula?
-(Karina) Creo que mucho no hay. Reconozco que hoy por hoy está el programa La City que intenta mostrar un poco más. Y de hecho se han armado algunos escandaletes que son muy divertidos, parecen humor. Me parece bien, hay que ser abierto, la gente lo consume y todo bien. Pero para mí, no hay farándula. Lo que se ve son personas que no son del medio, que salen dos minutos, hacen algún escándalo y listo. La farándula sería que contáramos la verdad, la intimidad de las grandes figuras de la televisión.
-¿Empecemos por la tuya? ¿Cuál es tu verdad?
-(Karina) (risas) No, con la verdad me refiero a cuando uno va a pelear un horario al canal, un sueldo, una pauta. O si uno se banca con otro, si alguien te robó una idea o no. Pero nunca se va a saber eso: porque somos pocos, nos respetamos y tenemos códigos y si alguien los rompe, queda afuera. No lo digo por mí, que no tengo mucho para contar, pero sí por el ambiente. Me parece que nadie va a destapar esa olla. Los escándalos que hay son más de humor, actuaciones muy divertidas que nos entretienen, pero que no son la realidad.
-(Gaspar) No hay farándula. Hay gente de los medios que se reúne cada tres meses en alguna fiesta y toman algo. Pero no peleas ni ese bullicio que se da en Argentina. O si hay peleas, nadie las cuenta.
-¿Extrañás el periodismo deportivo?
-(Karina) El otro día fuimos a hacer la cobertura de los partidos de Uruguay y la verdad que me movió estar ahí en la cancha. Tengo muy buenos recuerdos de ese trabajo, de los años en Fox, pero no volvería a hacerlo. Es un etapa cerrada.
-Por fuera de Terapia de pareja, ¿tienen otros proyectos?
-(Gaspar) El sueño de ella es tener un programa de niños. Hoy, la productora está en condiciones de lograrlo, pero la verdad es que Terapia va muy bien y nos insume mucho tiempo. Yo también tengo la idea de hacer un night show, con bandas, con humor. Pero las cosas se postergan. Creo que en algún momento vamos a cumplir esos sueños, pero por ahora, todo se lo lleva Terapia.
-¿Un defecto de Gaspar?
-(Karina) La ansiedad. Eso es lo peor que tiene.
-¿Y de ella?
-(Gaspar) La impuntualidad. Se demora, deja todo para último momento. Llega tarde a todos lados y andamos siempre a las corridas.
Maquillaje y peinado: Nicolás Pintos para Fabián Sciuto. Vestuario: Casa Rey. Zapatos: (Karina) Stiletto.