Banco de Discordias

| El presidente electo delegó la política económica a Astori y su equipo, pero en el Banco Central ya surgieron discrepancias.

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Paula Barquet, Fabián Muro

Martín Redrado está casi solo. Dijo que se sentía "tranquilo y en paz" cuando la jueza María José Sarmiento le devolvió su cargo. "Vuelvo al trabajo, se hizo justicia", alegó confiado. El joven economista neoliberal se negó a ceder "los ahorros de los argentinos". Pero las armas de la presidenta que por estos días se refiere a él como un "okupa", lograron frenarle el paso cuando el domingo quiso acceder a su despacho en el Banco Central.

La paz de Redrado, y su justicia, volvieron a quedar supeditadas al poder de Cristina Fernández. A estas alturas no se sabe si Redrado sigue al frente de la institución ni qué otro escarmiento le espera.

La Argentina de los enredos políticos y las soluciones arbitrarias no necesariamente está tan lejos del Uruguay que todo el mundo sabe serio y democrático.

¿CONVENCIDO? Así como Fernández ordenó un procedimiento que generó rispideces con Redrado, el presidente electo José Mujica se mandó su parte desde este lado del río. Sus declaraciones a Búsqueda el jueves 3 de diciembre desataron una polémica que reveló una interna frenteamplista que aún debate los lineamientos económicos más fundamentales.

"Una parte de esas reservas (las del Banco Central uruguayo) se tienen que usar en infraestructura porque eso sirve para generar crecimiento económico" y "darle más trabajo a los uruguayos", afirmó Mujica pocos días antes de que comenzara el lío en Argentina.

El anuncio iba con un importante grado de certeza. Dijo que al respecto daría "una discusión profunda" dentro del nuevo gobierno, pero dicha discusión ya tenía desenlace: "Es muy difícil que me convenzan de lo contrario", alegó a pesar de que supuestamente le había dado la derecha al vicepresidente electo, Danilo Astori, en los asuntos económicos.

Mujica prometía invertir esas reservas del BCU en la red de ferrocarriles, el dragado del río Uruguay y en la construcción de un puerto de aguas profundas.

Las buenas intenciones fueron frenadas en seco por el ministro de Economía, el socialista Álvaro García. "Hay algunos impedimentos legales", explicó en alusión a la Carta Orgánica del Banco, y sugirió que el financiamiento para obras públicas podía "venir por varias vías". Entre los entendidos de la oposición no faltó quien calificara de "disparate" la idea de Mujica.

Para tratar de zanjar la discusión intervino el hombre a cargo del Banco, Mario Bergara, frenteamplista cercano a Astori. Bergara (y antes también García) explicaron que las mentadas "reservas" están compuestas en su mayoría de los encajes bancarios (unos 5.200 millones de dólares que, en rigor, pertenecen a las instituciones financieras) de los que no se puede disponer así nomás.

Además, la actual Carta Orgánica del Banco Central -modificada luego de una discusión interna en el oficialismo que duró tres años- establece como tope de préstamo al Poder Ejecutivo, si éste lo solicitara, que sea hasta el 10% del presupuesto de gastos e inversiones del año anterior: apenas unos 500 millones. Además, Bergara consideró que el uso de ese dinero sería como "último recurso".

Desde el BCU dijeron que ni Bergara ni otros integrantes de la institución harían declaraciones porque el Banco debe conservar su imagen "sobria" y no dar lugar a malos entendidos. De todas formas, dijeron a Qué Pasa que las reservas "prácticamente no se usan". Actualmente hay unos 8.188 millones de dólares de lo que en términos económicos se llaman activos de reserva. El dinero está invertido en instrumentos financieros (títulos de deuda, por ejemplo) que explican sus mínimas fluctuaciones.

Unos 1.540 millones de esos 8.188 millones son propiedad del sector público. En el BCU reconocieron que el Ejecutivo puede hacer uso de ese dinero sin necesidad de venias ni permisos. Teniendo en cuenta el límite que establece la Carta Orgánica, el presidente podría usar un tercio de esas reservas cada año, incluso para las obras que Mujica proponía.

Las reservas son una suerte de garantía de la estabilidad monetaria de un país. La última vez que el Ejecutivo uruguayo usó el dinero fue en 2006 por iniciativa del entonces ministro de Economía, Astori, y fue para cancelar parte de la deuda uruguaya con el Fondo Monetario Internacional.

A juzgar por los comentarios de Mujica y su entorno, difícilmente se vuelvan a destinar las reservas a ese fin.

"¿Vale la pena endeudarse para que el país tenga un salto en desarrollo, porque determinados proyectos se hacen sólo con plata, o yo me endeudo solamente para refinanciar deuda y armar una calesita?", cuestionó la senadora emepepista Lucía Topolansky en declaraciones a Radio Cooperativa de Buenos Aires, durante la última visita del matrimonio a Argentina. "Yo no me desangro por la deuda externa", agregó Mujica.

Detrás de los comentarios todavía subyace la intención de invertir las reservas en infraestructura. Es que a pesar de los límites legales esgrimidos por el entorno astorista, la Carta Orgánica del BCU postula como uno de los objetivos de esa institución una "estabilidad de precios que contribuya con los objetivos de crecimiento y empleo". Los consultados para este informe no pudieron nombrar otro banco central en el mundo al que se le atribuya semejante función.

"Uruguay va por un camino diferente a la tónica predominante a nivel internacional", dijo Antonio Elías, de la Red de Economistas de Izquierda. Elías sostiene que el agregado de contribuir al crecimiento y al empleo hace necesaria una coordinación entre el BCU y el Ejecutivo.

De hecho, después de la reformulación normativa de 2008, el Banco tiene una autonomía limitada y sus lineamientos no se apartan de las políticas que aplica el gobierno central.

Con la nueva Carta Orgánica se crea un Comité de Coordinación Macroeconómica que anuncia: "En caso de no existir acuerdo entre los representantes del Banco y del ministerio (de Economía), se estará a lo que resuelva el Poder Ejecutivo".

El Comité está integrado por dos miembros de Economía y tres del Banco Central, que generalmente son las autoridades máximas de ambos organismos. Sesiona cada tres meses y sus cometidos son más amplios que dirimir conflictos. En el BCU aseguraron que desde que existe este espacio, nunca se ha tenido que resolver un disenso entre las partes.

Si algo así existiera en Argentina, el enfrentamiento entre Fernández y Redrado se habría reducido a lo que la presidenta dispusiera. Y si Mujica estuviera tan convencido como dijo, podría mantenerse firme y usar las reservas que corresponden al sector público.

El ex prosecretario de Presidencia durante el gobierno de Jorge Batlle, Leonardo Costa, junto a otros expertos elaboró un informe sobre el BCU ante la reforma de la Carta Orgánica. "Cuando García le dijo a Mujica que no podía usar las reservas para otra cosa que pagar deudas, en teoría podría haberse generado una crisis. Si no pasó, no fue tanto por un tema jurídico sino por uno político", opinó.

Más allá de que las condiciones legislativas y la fortaleza del sistema político uruguayo no permitirían el surgimiento de una crisis como la que sacude la institucionalidad argentina, algunos se preguntan qué puede pasar con nuestro sistema financiero si se siguen deteriorando las relaciones en el gobierno argentino.

Elías opinó que las formalidades institucionales importan, pero que no hay que fijarse únicamente en éstas. "Desde la lógica de la política de Uruguay, el presidente define. ¿Quién le va a decir que no al presidente de la República si éste le pide la renuncia? Es inviable".

Además, el titular de la Red de Economistas de Izquierda explicó que no tiene por qué haber un "efecto contagio", aunque advirtió: "Si esto llegara a afectar al conjunto de la actividad económica -si se modificara el nivel de actividad, el de precios, exportaciones y demás- ahí sí puede haber efectos negativos para la economía uruguaya".

Por ahora los expertos auguran más consecuencias positivas que negativas. Juan Carlos Protasi, ex presidente del Banco Central, ha afirmado que "hoy, cuanto peor le va a Argentina, mejor le va a sus vecinos". El razonamiento de Protasi y otros economistas como Pablo Moya y Javier de Haedo es que esta crisis les costará a los argentinos mayor desconfianza en el empresariado internacional, y eso redundará en más depósitos bancarios e inversiones para Uruguay.

Según Costa, el grado de autonomía actual de nuestro Banco Central es el apropiado. Para él, tanto lo que ha hecho el gobierno saliente como el entrante en materia de política monetaria, "va de la mano de la sensatez".

La puja. No se sabe si Mujica mantiene su idea de usar las reservas o si al final de cuentas lograron convencerlo, pero es claro que al próximo presidente lo espera una complicada puja entre dos visiones muy distintas sobre la economía.

Alberto Couriel, senador electo por el Movimiento de Participación Popular, fue uno de los parlamentarios que más presionó en 2008 para disminuir la autonomía del Banco en relación al Ejecutivo. Y su posición quedó plasmada en la modificación de la Carta Orgánica.

Mujica adhiere a las convicciones de Couriel. "(La autonomía de los bancos centrales) es una idea que inventó el liberalismo, que está en crisis a nivel del mundo", opinó el presidente electo también en diálogo con Radio Cooperativa. "Lo que quiero dejar bien claro es que tuvimos buen recaudo en el Uruguay de que el Banco Central no tuviera independencia del gobierno".

Ese "buen recaudo" en su momento no fue de consenso con el ala más moderada del Frente Amplio, que había presentado otro plan de reforma.

"El proyecto fue presentado en 2005 y se aprobó en 2008", recuerda el nacionalista Sergio Abreu, que participó de la discusión que se dio en el Senado a propósito de la autonomía del BCU.

"Tres años estuvieron peleando. La pelea se dio adentro del Frente. MPP versus todos los demás, pero sobre todo una discrepancia de fondo que mantuvo siempre Couriel con Astori", afirmó.

Justo los dos hombres que de alguna manera se disputan el lugar de referencia con el presidente electo en relación al manejo de la economía.

En diálogo con Qué Pasa, Couriel se limitó a señalar que si tiene contacto asiduo con el presidente electo "es un problema" de ellos. "Puede que hable todos los días con él, pero es un tema que no le voy a confirmar. Si usted me pregunta si yo institucionalmente asesoro a Mujica en materia económica, le digo que no, de ninguna manera". Couriel también rechazó haber sugerido el uso de las reservas, a pesar de que en otras ocasiones ha defendido el rol desarrollista del Banco.

Desde el otro lado del Frente Amplio, Astori desestimó el planteo de Mujica en entrevista con Búsqueda la semana pasada y dio a entender que el presidente había sido persuadido. Respecto al uso del dinero del BCU, dijo: "No creo que para obras de infraestructura, porque Uruguay va a tener posibilidades realmente importantes de acceso al financiamiento". Y agregó: "Mujica y yo ya lo empezamos a hablar con el presidente del BID (...) Estamos los dos de acuerdo en eso".

Esta semana Mujica anunció que los dirigentes de los bancos Hipotecario, República y Central, seguirán siendo los actuales. Aseguró que no es afín al "continuismo", pero que en este caso "las cosas andan bien". Probablemente la decisión haya generado mal ánimo entre los sindicalistas bancarios del MPP que en diciembre advertían que alguno de los suyos tenía que ocupar cargos en los bancos estatales.

Las certezas de Astori han quedado avaladas por los reiterados anuncios del presidente electo a propósito de la continuidad económica y de las potestades del ex ministro de Economía en ese ámbito. De todas formas, la influencia de "la barra" siempre deja dudas.

PRESIDENTES

Enrique Iglesias

1967-68 / PN

Carlos Sanguinetti 1969-70

Armando Malet

1970 / PC

Nilo Márquez

1970-71 / PC

Jorge Echevarría 1971-72

J. Pedro Amestoy 1972-73 / PN

Carlos Ricci

1973-74

José Gil Díaz

1974-82

José María Puppo 1982-84

Juan Carlos Protasi 1984-85

Ricardo Pascale

1985-89 / PC

Ramón Díaz

1990-93 / PN

Enrique Braga

1993-94 / PN

Ricardo Pascale

1995 / PC

Humberto Capote

1996-99 / PC

César Rodríguez Batlle

2000-02 / PC

JULIO DE BRUN

2000 / PC

Walter Cancela

2005-08 / FA

MARIO BERGARA

2008- / FA

CÓMO FUNCIONAN ALGUNOS BANCOS CENTRALES EN LA REGIÓN Y EN EL MUNDO

Argentina

La crisis argentina se explica, en parte, por una Carta Orgánica aprobada en 1992, cuando los imperativos liberales menemistas no se discutían. Éstos le asignaban al Bcra una tarea casi excluyente: mantener la estabilidad del peso. La carta fue elaborada por el ex titular de Economía, Domingo Cavallo.

Brasil

La independencia del Banco Central en Brasil existe de hecho, pero la oposición al gobierno de Lula quiere reformarlo para que esta libertad quede plasmada en una ley. De acuerdo a algunos analistas, la idea tras esta propuesta es otorgarle a la entidad financiera una autonomía parecida a la que rige en Argentina.

Chile

Con una independencia consagrada por ley desde 1989, el Banco Central de Chile no es controlado por ninguna de las instancias de supervisión que funcionan en ese país bajo la órbita pública. Ni siquiera forma parte de la administración estatal. Sus funciones son exclusivamente financieras.

Estados Unidos

Conocido como Federal Reserve, estuvo en el centro de la discusión cuando estalló la crisis financiera de 2008. Como agente central del sistema monetario en ese país, el Banco Central estadounidense articuló, a instancias del poder político, la inyección de fondos frescos para rescatar bancos e instituciones financieras.

Unión Europea

Guardián de la moneda única de la Unión Europea, el euro, y árbitro en discusiones macroeconómicas entre los Estados de la unión, tiene como misión mantener la estabilidad de los precios y se ha autoimpuesto un límite para la inflación a mediano plazo: inferior, pero cercano, a un 2%.

Regular

Concepciones

En la polémica acerca de la autonomía del BCU subyace la discusión entre liberales y estatistas, que lleva varias décadas y bibliotecas enteras publicadas. Pero el pragmatismo entre los actores políticos y económicos uruguayos empieza a asomar. El colorado Leonardo Costa opina que la actual autonomía del BCU es apropiada, mientras que políticos como Sergio Abreu (ver nota central ) o el economista Jorge Caumont desearían ver a un Banco Central operar sin injerencias. Un economista que no quiso dar su nombre para este informe, opinó que más allá de las motivaciones ideológicas expuestas por ejemplo por Alberto Couriel, la mayor voluntad reguladora puede ser un coletazo de la crisis económica de 2002, que comenzó en Argentina. "Argentina era un socio comercial mucho más importante de Uruguay en 2001 que hoy. Varios se dieron cuenta, una vez más, de la volatilidad argentina. En 2001 teníamos que el 25% de los créditos de los bancos era a no residentes, ergo argentinos. Hoy no llegamos a 2% en ese rubro". Cuando Bergara presentó el proyecto de reformulación de la Carta Orgánica del BCU dijo: "Todavía estamos pagando, todos los uruguayos, las consecuencias de una crisis financiera. Hay que tener la casa lo más blindada posible".

8.188

millones de dólares componen los activos de reserva del Banco.

5.200

de esos 8.188 millones corresponden a encajes bancarios.

1.540

es la parte de las reservas que puede disponer el sector público.

1.000

millones de dólares utilizó Astori en 2006 para cancelar deuda.

Discutida venia para della mea

Otra de las modificaciones de 2008 fue introducir un directorio de cinco miembros para el Banco Central. Pero los parlamentarios no se pusieron de acuerdo con las venias y el organismo continúa bicéfalo, con Mario Bergara de presidente y Jorge Gamarra de director. En 2008 los mujiquistas se enfrentaron con el resto del Parlamento por la venia para Umberto Della Mea como vicepresidente. Su candidatura no logró consenso y hoy continúa ocupando un cargo de gerente en el BCU.

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