Por Gabriela Rocha - grocha@elpais.com.uy
Seis bancos privados interesados en quedarse con la operación del Crédit Uruguay, tras el anuncio el mes pasado de su retiro de la plaza local, dan a primera vista la idea de un negocio muy jugoso, pero varios líderes del mercado aclaran que hoy por hoy la rentabilidad está en el debe y que las ofertas por el banco en venta responden más a una oportunidad de crecimiento de empresas que ya operan en plaza que a la tentación por desembarcar en un mercado apetecible. De hecho, los que pujan por el Crédit son BBVA, Itaú, HSBC y Comercial, además del portugués Banco Espírito Santo y el sudafricano Standard Bank.
La solvencia y liquidez del sistema bancario local, la buena imagen del regulador, la legitimidad de realizar operaciones desde aquí y haber sorteado la crisis internacional, pueden ser los principales atractivos para ampliar operaciones en el negocio local o desembarcar en él.
Sin embargo, algunos factores estructurales que hacen que el doméstico no deje de ser un negocio magro para los bancos privados podrían desalentar esas decisiones, como la histórica baja bancarización, la presencia de competidores en el servicio de pagos y las representaciones de bancos que no enfrentan los altos costos de las redes físicas, además de ciertas ventajas del Banco República (Brou) que lo llevan a ser el líder y uno de los pocos rentables, entre otros asuntos.
A éstos se suma el estar en un año malo. "Hoy en día está duro ganar un peso en Uruguay", resumió el subgerente general de Banco Santander, Francisco Bello. De hecho, las 12 instituciones financieras privadas que se desempeñan en Uruguay arrojaron pérdidas en conjunto por US$ 4,8 millones en setiembre; y era el tercer mes consecutivo de ausencia de ganancias, según el Banco Central (BCU).
Es que con la escasa demanda de créditos, los bancos deben colocar el exceso de liquidez en el exterior con tasas de interés muy poco atractivas en la actualidad. Esas operaciones pudieron significar un buen negocio pero hoy ya no lo son, además de que tal vez esa no sea la "banca ideal". "Nosotros no estamos aquí para captar recursos en el mercado local y colocarlos a tasas fuera; no, nosotros estamos para invertir en este mercado, para financiar a este mercado", enfatizó Rafael González Moya, presidente ejecutivo de BBVA Uruguay. "La relación es casi 2.8 a 3.1 en cuanto a créditos y depósitos; este año anunciamos que teníamos US$ 300 millones para prestar y cada vez tenemos más", arguyó Bello.
Sin embargo, esperan que ya el año que viene la demanda de créditos despegue. "Sobre todo en pequeñas y medianas empresas que es donde en los últimos meses se había parado, ahora parece que se reactivó un poco", señaló José Fuentes, gerente general del Banco Comercial. Bello no fue tan optimista y, si bien vislumbró un crecimiento de las solicitudes de crédito, aseguró que los depósitos crecerán a tasas más altas.
Los frenos a la rentabilidad
La tasa de bancarización -o la cantidad de personas que tienen una cuenta bancaria en el país- se ubica hoy en el entorno de 30% lo que a juicio de Julio de Brun, director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Uruguay, es una cifra muy baja comparada con los países de la región. Además, dentro de los bancarzarizados, éstos hacen un escaso uso de todos los servicios que los bancos ofrecen (ver página 4).
En tanto, las fortalezas del Brou se suman a las trabas para ser un negocio rentable. "Maneja las cuentas del Estado y tiene privilegios establecidos por ley en cuanto a las deducciones de sueldos al pago de créditos que son típicamente créditos de consumo, con cierta ventaja a bajo riesgo crediticio; entonces eso le da al banco un posicionamiento muy fuerte", indicó el experto.
A esto se suman los límites que por ley tienen los bancos para colocar en valores públicos. Según explicó Bello, "hoy podés colocar una vez y media tu patrimonio en Estado, lo que significa que hay veces que hay que hacer ingeniería financiera para que otro Santander le preste al Estado porque nosotros no podemos hacerlo acá". El ejecutivo indicó que el banco demanda cambios también en la normativa de riesgos de previsiones de deudores que el Banco Central (BCU) impuso luego de la crisis. Si bien "hace que los bancos tengan una cartera sana (…), es muy excesiva, les saca rentabilidad innecesariamente; en el caso nuestro esa previsión de riesgo es tres veces más de lo que necesitaríamos según nos piden de España".
En tanto, antes de llegar a Uruguay un inversor debería tener en cuenta que el costo medio del empleado bancario uruguayo es el más alto de América Latina. Por esto es que ha proliferado el negocio de las representaciones; son "bancos internacionales que tienen oficina en Uruguay, que captan clientes locales para colocar o abrir cuentas en el exterior, pero justamente no se instalan directamente", explicó de Brun.
Oportunidades de crecer
Para una empresa extranjera que quiera entrar en la plaza financiera local, "quizá el timming no es hoy el mejor si uno mira lo que es el tamaño del mercado", reflexionó de Brun. Aunque "puede ser que más adelante lo sea", agregó. "Hoy la oferta está bastante equilibrada con la demanda; los crecimientos se dan por competencia interna entre los bancos y terminan muchas veces en procesos de adquisición entre uno y otro", indicó.
Se podría ir entonces hacia la concentración bancaria que muchos expertos ya han proyectado. Al pensar en un posible comprador para el Crédit, González Moya aseguró que abona "más a esa tesis". "Los sistemas tienen un tamaño que para ser eficientes requieren que las empresas que participan tengan también una proporcionalidad", argumentó.
Similar piensa Bello: "Es muy complicado, el mercado es muy chico, hay muchos bancos y algunos están sólo con el nombre, porque no juegan en el mercado, y yo te diría que más de seis no da". Sin embargo, consideró que existen oportunidades. "Si alguien viene con la mentalidad de hacer un negocio rentable en Uruguay, se puede, porque hay un potencial". Lo mismo consideró de Brun, quien confía en una nueva ola de crecimiento.
Elecciones no influyen
Este fue un año malo para la demanda de créditos, pero los expertos consultados coinciden en que el año electoral no influyó. "La gente se distrae, pero esto no quiere decir que vaya a invertir más o menos porque se abra una opción u otra", señaló González Moya, del BBVA. "El año electoral no influyó; lo que influyó fue el parate internacional", dijo José Fuentes, del Banco Comercial.
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