La escasa farándula, las pocas y no muy efervescentes manifestaciones populares en comparación con los vecinos, la manera de vestir y hasta de relacionarse. Esas características del estereotipo del uruguayo "gris" se rematan con la supremacía de ese color en la calle, porque sobradamente más de 50% de los autos cero kilómetro que se venden no se salen de esa opción, en busca de no llamar la atención, de no pasar de moda y de no acotarse las posibilidades de reventa.
Es una característica de la industria automotriz en general y de Sudamérica en particular, pero se enfatiza ampliamente en el mercado local con marcas como Toyota, de cuyas ventas 80% son variedades del gris, 60% para Renault, 50% Fiat y Volkswagen y 45% Chevrolet.
Sin embargo, de a poco, los pacatos uruguayos se hacen permeables a las tendencias, sobre todo si es el segundo coche familiar o quien elige es mujer. Los más jóvenes también suelen animarse más, señaló Eduardo Annunziatto, gerente comercial de Volkswagen.
No en vano el año pasado se vendieron 948 Chevrolet Spark, una opción que trae colores más llamativos, como verde, naranja y amarillo, entre otros. Según Autodata, fue el segundo auto más vendido detrás del Corsa. Un caso similar fue el del Renault Twingo que mientras estuvo a la venta "tuvo una excelente aceptación", aseguró Gonzalo Lopocio, de Santa Rosa Motors, aunque ya no lo importan porque al venir de Francia se vendía a unos US$ 20.000, cuando un Spark no supera hoy los US$ 14.000, por ejemplo.
Es que el público uruguayo está cada vez más sensible al diseño y la moda y, aunque no muchos se inclinen por un amarillo pato, sí se ven cada vez más coches rojos, azules, negros y blancos, coincidieron los importadores. La mujer marca la punta en esa línea y suele decidir el color y el diseño si la compra es de la pareja, mientras que el hombre se encarga del modelo y las prestaciones del vehículo, apuntó Agustín López, supervisor de ventas y marketing de General Motors Uruguay. Sin embargo, José Luis Donagaray, director comercial de Sadar -que importa Peugeot-, advirtió que no se debería subestimar el rol de ellas, que cada vez inciden en más aspectos.
La preferencia por un color diferencial lleva a que muchas veces el consumidor incluso espere por la importación, como suele suceder con Fiat que, según comentó el asesor comercial de Sevel, Alex Parodi, el cliente debe aguardar 15 ó 20 días e incluso un mes. No es así para Toyota, que tiene un cliente más tradicional que se queda con lo que haya en stock.
Más limpio y menos accidentado
Pero, cuando la persona va a elegir ese color que lo acompañará durante algunos años, no sólo la estética está en juego, por lo que no es de extrañar que el favorito sea el gris plata, una opción a la que se le notan menos las rayas y el polvo, además de que calienta menos y tiene mayores posibilidades de reventa.
Tiene aún más puntos a favor. Según un estudio neocelandés, los autos plateados se ven implicados con mucho menos en accidentes con heridos y muertos. Una lectura simple podría decir que los colores más visibles en la ruta son los menos peligrosos, aunque hay explicaciones más profundas, como que los que manejan los autos rojos son más audaces y, por tanto, se ven implicados en más accidentes, señaló Silvio Florines, gerente de ventas de Ayax, representante de Toyota.
Estos motivos llevan a que el color se tome en cuenta hasta para ponerle el precio al seguro en algunos países, aseguró Ricardo Monín, de RSA. Sin embargo, en Uruguay esto no corre porque "no existen estudios locales ni una cuantificación de esos elementos como para trasladarlo a la prima", a lo que se suma que el mercado de usados es muy grande, arguyó Aurelio Pastori, de Mapfre.
Porque dura y no aburre
Una de las explicaciones que comparten los importadores sobre las preferencias de los uruguayos es que el gris va con su perfil. Fernando Auersperg, brand manager de Audi -de cuyas ventas locales la mitad son grises-, recuerda cuando un colega de BMW que trabajó en Argentina y Uruguay le dijo una vez: "El uruguayo te dice: cambiame el auto pero que sea del mismo color para que la gente no se de cuenta; mientras que el argentino, aunque no lo cambie, te dice: pintámelo para que piensen que lo cambié". La metáfora resume con exactitud esa característica del consumidor local que, en definitiva, opta por un color "que `dure`, que no `aburra`, que no nos deje idenitificados como `el del auto amarillo`", apuntó la psicóloga Verónica Massonier.
Pero existen incluso explicaciones científicas de las preferencias cromáticas. Según publicó La Nación, el libro Car Answer Book, de Lee Eximan, que se basa en el ranking de DuPont -líder mundial en el abastecimiento de pinturas para la industria automotriz-, brinda rasgos de personalidad de los usuarios según su color de auto. Por ejemplo, el plata representa la elegancia y el look futurista, mientras que el blanco es fastidioso, el rojo es sexy y rápido y el negro ama la elegancia y aprecia lo clásico.
No de casualidad entonces esa industria consulta a psicólogos, sociólogos y antropólogos para detectar los secretos de los cambios emocionales de la gente. Es que, más allá de los rasgos innatos de una población, en definitiva, las modas pueden ser conducidas desde la oferta.
A varias Puntas
- Si bien en el mercado local predomina el gris, de a poco se migra del clásico plateado a otras variedades. En el caso de Chevrolet, por ejemplo, hay cuatro tonos: grafito, plata, acero y beige angora (un gris amarronado).
- El toque personal que uno le da a su vehículo llega a su extremo con Audi. La marca tiene en su web una herramienta, configurador, con la que el usuario puede no sólo "pintar" su auto como quiera, sino cambiarle las llantas y la variedad de elementos del interior. Así, los fanáticos se divierten armando su propio auto, incluso, con la ayuda de sus amigos.
- El color que se elige para el auto, puede estar incluso vinculado con la clase social a la que se pertenezca, según un estudio realizado por la asociación de concesionarios españoles. En ese sentido, 75% de las personas optan por la compra de coches claros, siendo que las clases más altas se suelen inclinar por alternativas cromáticas más oscuras.