Diferencias sectoriales en los salarios

| Al observar valores promedio, hay margen para soportar los incrementos del 2010, pero los convenios limitan la distinción de realidades disímiles entre empresas

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HORACIO BAFICO Y GUSTAVO MICHELIN

La semana pasada, al tratar la coyuntura del sector industrial manufacturero destacábamos que los salarios pueden "atrapar" al nivel de actividad en el 2010. El principal punto es que los convenios colectivos firmados de acuerdo a parámetros fijados en un momento previo a la crisis internacional, determinaron incrementos reales en el 2009 y prevén mejoras para el 2010 que pueden afectar la competitividad de algunas empresas e incluso sectores. Este análisis se puede extender al conjunto de sectores que componen la actividad económica y es la propuesta que tenemos para esta semana al considerar la evolución de los salarios en la economía en los primeros nueve meses del año.

La línea de razonamiento seguida en este análisis de la coyuntura es que hay una política de ingresos que resta flexibilidad al exigir niveles salariales y convenios laborales rígidos para todas las empresas de un sector de actividad. Como las realidades son muy distintas, al medirlas con la misma vara, se profundizan los problemas de las situaciones menos competitivas del sector. Por lo tanto hay dos niveles de análisis a considerar: uno general o macroeconómico y otro particular del sector o de la empresa.

VISIÓN MACROECONÓMICA. La variable que existe a nivel más agregado es el Índice Medio de Salarios (IMS) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) y que mide la ganancia media líquida de los trabajadores formales. Si se corrige este ingreso por la evolución de la inflación (medida por el IPC), se llega a una variable que refleja el poder adquisitivo de canastas de consumo de los ingresos salariales (luego de pagar las contribuciones a la seguridad social). En el Gráfico Nº 1 se puede observar la evolución de los promedios de doce meses terminados en cada mes de esta variable del salario real desde el año 1990. A modo de ejemplo, la crisis de 1990 con señales de hiperinflación le costó 10% al poder adquisitivo de los salarios y la crisis del 2002 impactó en un 20%.

Desde el punto de vista macroeconómico, el salario real del año terminado en septiembre del 2009 se ubica aproximadamente en el mismo promedio que había en 1997. Por lo tanto, desde el punto de vista agregado, el salario real hoy se ubica levemente por debajo del nivel que había hace una década. Tiene un recorrido pendiente de aproximadamente el 5% hasta alcanzar los valores máximos de los últimos veinte años. Por este lado no se puede afirmar que exista un problema macroeconómico con los salarios.

Incluso si se considera que la productividad media del trabajo en la economía aumenta con el tiempo se concluye que en los próximos cinco años el salario medio de la economía tiene que crecer. Para tener una idea, basta pensar que en una década, si la economía gana 1,5% de productividad anual, se debería acumular más de un 20% de crecimiento de los salarios reales para que existan problemas de competitividad y en este caso simplemente se estaría igualando los niveles de finales de los noventa.

Otra comparación macroeconómica interesante surge de superponer la evolución del salario real con la del tipo de cambio real. Estas dos variables macroeconómicas son reconocidas como las dos caras de una misma moneda. En el Gráfico Nº 2 se presentan promedios móviles semestrales para ambas con un valor 100 para el promedio de prácticamente la última década. De la forma en que se cruzan las tendencias queda claro que cuando una aumenta la otra disminuye.

Como las dos variables están representadas en valor 100 para el promedio del período se podría interpretar que al estar el tipo de cambio real por debajo del valor 100 y el salario real por encima de dicho nivel, hay una señal de dificultades macroeconómicas para la competitividad exportadora. Estrictamente, esto no es así en el tercer trimestre del año, pero de persistir la tendencia se transformará en un problema en el 2010. La brecha actual entre las dos variables es del 20% y al inicio de la serie en 1999, cuando la economía se estaba restableciendo de la devaluación de Brasil, la diferencia era del 35%. Todavía hay margen previo a entrar en la zona de dificultades macroeconómicas, pero de persistir la tendencia del último semestre y con las proyecciones para el primer semestre del año que viene, la diferencia se ensanchará peligrosamente. Como aspecto relativizante del problema hay que considerar que por un lado la economía ha recibido inversiones del exterior que incrementan la productividad del trabajo y por su parte los precios de exportación se mantienen en buen nivel en relación a los costos.

Pero esto no ocurre para toda la economía, solo es para algunos sectores y empresas en particular. Es por ello que creemos que lo que se viene para el 2010 en materia de competitividad, es problemático para algunos. La falta de flexibilidad de los convenios salariales agravará la situación de los más débiles.

SALARIO PÚBLICO. El IMS tiene un componente que es el poder adquisitivo de los trabajadores dependientes del Estado. En los primeros nueve meses del año se ubica un 6% por encima del promedio del mismo período el año pasado. Para una economía con crecimiento nulo esto implica un aumento en la participación de la riqueza para estas remuneraciones.

Este incremento ha sido diferente en función al sector de actividad que se trate, destacándose tres sectores: gobierno central, empresas públicas y gobiernos departamentales. En el caso de los trabajadores dependientes del gobierno central, los primeros nueve meses del año registran una variación del 6,8% real, magnitud similar a la observada en los gobiernos departamentales. Por su parte, las empresas públicas registran una mejora real inferior, ubicada en el 3,9%. De todas formas todavía se mantiene por encima del crecimiento de la actividad económica.

En el Gráfico Nº 3 se observa la evolución desde 1985 de los salarios en el Estado. El poder adquisitivo de los salarios en el gobierno central todavía se encuentra por debajo del promedio de la segunda mitad de los ochenta, pero ha superado los valores que prevalecían antes de la crisis del 2002. Las empresas públicas no han logrado recuperar el nivel previo a la crisis y en el caso de los trabajadores de las intendencias, recientemente se ha alcanzado el nivel del 2001.

En cuanto a las expectativas para el 2010 el acuerdo con COFE no ha tenido difusión pública y los trascendidos del contenido hacen pensar que es posible que el ajuste de enero esté en el orden del 10%, reflejando un nuevo incremento real puesto que la inflación de este año se ubicará en el orden del 6,5%.

PRIVADOS. La disparidad de resultados es mayor cuando se analizan las ramas que componen el sector privado. Vale la pena recordar que estos datos corresponden al promedio de sectores donde pueden coexistir realidades muy distintas. Por ejemplo, hay sectores donde coexisten empresas tradicionales de capital nacional e intensivas en mano de obra con empresas extranjeras que utilizan en forma más intensiva el recurso capital por contraposición al trabajo humano. Otro ejemplo es el caso de actividades donde hay empresas especializadas en las exportaciones junto a otras orientadas al mercado interno. Saliendo del sector industrial se podría considerar como otro caso de heterogeneidad bajo un mismo convenio colectivo el caso de un hotel cinco estrellas tratado en forma conjunta con la pensión de viajantes comerciales.

En el cuadro adjunto se presentan las principales divisiones del nivel de actividad de acuerdo al relevamiento que realiza el INE y la variación en los nueve meses que lleva corrido el 2009 comparado con lo ocurrido en los dos últimos años.

El salario real promedio de la actividad privada subió en 2009 un 8,7%, destacándose el incremento en los sectores de la construcción (11,7%) y actividades empresariales (16,9%). La industria manufacturera por su parte registra un incremento del 8,5%, similar al promedio, pero a su interior hay sectores que están aumentando las remuneraciones en los dos dígitos como ser: productos de caucho y plástico, productos minerales no metálicos y productos metálicos, maquinaria y equipos. Por otro lado se observan actividades que solo han logrado aumentos más modestos (pero superiores al crecimiento económico) como ser la fabricación de textiles y la producción de sustancias químicas.

Finalmente hay tres sectores de servicios que se caracterizan por incrementos más modestos que el promedio: Intermediación financiera (6,0%), Enseñanza (6,5%) y Salud (6,8%). Incluso son ajustes más bajos que otros sectores de servicios como Comercio (ajustó 8,1%) y Hoteles y restaurantes (9,5%).

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