"Papá Noel quiero un ataúd"

Desde un viaje a la luna o un cuarto lleno de Ricarditos, hasta un simple pan dulce: los pedidos infantiles pueden ser insólitos, como una niña que quiso que los Reyes se llevaran a su hermana. Personalidades y lectores recuerdan aquello que seguro sorprendió en noches navideñas.

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La certeza de que todo es posible cuando se trata de Papa Noel y los Reyes Magos lleva a los niños a pedir sin restricciones. De ahí las solicitudes curiosas.

C.N.

Se acercan dos de los momentos más esperados en la primera infancia: el aterrizaje en trineo de Papa Noel y la llegada en camello de los Reyes Magos. Es probable que al día de hoy ya estén enviadas las cartas con los pedidos. También es probable que los remitentes estén haciendo esfuerzos extra por portarse bien. Como se sabe, la buena conducta es la única condición que ponen estas generosas figuras.

Justamente, tener la posibilidad de encapricharse con algo sin toparse con negativas paternas ni con respuestas del tipo: "Papá ahora no puede, otro día", hacen de estas fechas instancias únicas en la vida (bien lo saben los adultos y los niños mayores de 8, 9 o 10 años).

Esa certeza de que todo es posible ha motivado más de un pedido insólito; o bien por curioso, como una niña que quería dos kilos de bananas, o por imposible, como otra que pidió "ir a la luna para mirar a la gente desde arriba".

Domingo consultó a los lectores de El País Digital y a distintas personalidades de la música, la política, el teatro y la televisión para saber cuál fue el regalo más sorprendente que recuerdan haber pedido en aquellos primeros años, cuando la palabra realidad tenía otras dimensiones.

fantasías. Las series de dibujos animados suelen ser fuente de ideas; que el traje de Batman, el vestido de Cenicienta o cualquier objeto de Ben10. Pero a veces también funcionan por asociación. Por ejemplo, las imágenes de Rico Mc Pato recostado entre sus dólares llevaron a la pequeña Alicia Garateguy (actriz y locutora) a hacer un pedido extraordinario: "Quería un cuarto lleno de Ricarditos", recuerda. El razonamiento de aquella niña de cinco años fue sencillo: si Mc Pato tiene una habitación repleta de billetes y se da el lujo de revolcarse en ellos, ¿por qué no puedo hacer lo mismo con los Ricarditos? No pudo, los Reyes no cumplieron.

Igual de compleja fue la asociación que hizo Valeria (32), lectora de El País Digital: "Cuando era chica todos le pedían un hermanito a Papa Noel. Yo pedí que se llevara a mi hermana y se la diera a otra familia", cuenta. Por las dudas aclara: "Hoy no podríamos estar la una sin la otra".

La hija de Carolina (40) no tenía tan claros sus deseos cuando pidió un "ser vivo". "Le preguntamos a qué se refería y dijo: un hermano, un perro, un hámster", cuenta la madre.

A propósito de seres vivos, los animales de carne y hueso son objeto de deseo en algunos casos. Por ejemplo, la senadora Mónica Xavier (Frente Amplio), que se auto define como niña "pedigüeña", le solicitó a los Reyes una jirafa. No tuvo suerte: "Tuve que rectificar la carta", acota. En la misma línea, dos lectores recuerdan haber pedido una ballena y un pony.

Pero mucho más lejos fue Natalia (36), quien estando de vacaciones en el campo pidió un tobogán, un parque de diversiones y un caballo. Nada más y nada menos. "No especifiqué las dimensiones, yo quería todo de verdad. Eso sí, me trajeron un jueguito a pila que incluía todo eso. No sé cómo hicieron", señala.

Simplezas. Hay pedidos infinitamente más fáciles de satisfacer. Tanto que es sencillo imaginar la sorpresa de los Reyes Magos cuando abrieron las cartas. "Mi hijo de dos años pidió un pan dulce", cuenta María (40), "había que ver la felicidad que tenía, corría por todo el patio con él. Hasta el día de hoy (ya tiene 8 años) me acuerdo y me emociono", agrega.

Allison (34) también era una niña sin pretensiones: quiso una "coca-cola chica" y se la trajeron. Difícil que un niño del presente se descuelgue con un pedido así, y mucho menos que quede satisfecho. Claro que, cuando Allison era niña, el refresco cola se tomaba de a litro como máximo y a lo sumo una vez por semana.

Sara Perrone, la conductora del programa Buen Día Uruguay, cuenta que su hermana era de esas niñas que sólo comen uno o dos tipos de alimentos, en su caso banana. Pues bien, fiel a sus gustos pidió para Reyes dos kilos de bananas. Por su parte, la conductora recuerda su pedido más insólito: una muñeca. Pero atención, no le servía cualquiera, tenía que tener vestido de novia y mechitas rubias. "Se ve que ya estaba medio Susanita", señala. "Y me lo trajeron, fue maravilloso", agrega.

El senador Gustavo Penadés (Partido Nacional) tenía debilidad por los trenes desde pequeño. Sus padres le dijeron que tal vez, algún día, le conseguirían una locomotora de verdad. Un 6 de enero Penadés reiteró su deseo: "Llegó el momento y la reclamé", recuerda. No pudo cumplir su sueño. "Me dijeron que era un objeto muy grande, que me lo iban a traer cuando yo fuera más grande", explica y sonríe.

Cristina Morán recibió para Reyes un regalo que la dejó "marcada": un triciclo con una rueda enorme adelante y dos muy chiquitas atrás. "Nunca entendí por qué era así", cuenta. Tal vez la rueda no era tan grande o ella muy pequeña, pero hay que tener en cuenta que los triciclos de antes eran mucho más ostentosos que los de ahora.

La lista de pedidos insólitos incluye "una canilla de verdad" de la que debía salir agua, una casa real de chocolate (solicitud de María Sánchez inspirada en las lecturas de Hansel y Gretel que le hacía su abuela), un submarino, una ventana "para poder abrirla donde yo quisiera" (Oscar, 52 años), un viaje a las "galaxias" (José Luis, 30 años, influenciado por su hermano mayor que vio La guerra de las galaxias "unas 300 veces") y una cámara que usan los doctores para "sacar fotos por dentro" (pedido del hijo de cinco años de Mariel Feder, quien afirma será doctor. "Supongo que se refiere a un aparato para realizar radiografías", explica la madre).

El músico Popo Romano recuerda dos regalos que no pidió pero sí recibió, y que desde la perspectiva adulta considera "determinantes": una guitarra y una batería que debió compartir con su hermano. "Uno no sabe qué hubiese sido del futuro de haber recibido otra cosa, pero es posible que la vida hubiera tomado otro rumbo", afirma.

La edila Glenda Rondán (Partido Colorado), en cambio, ya sabía a los cinco años que le gustaba hacer discursos políticos. Por eso solicitó un atril de madera desde donde pararse a hablarle a las masas, mejor dicho, a sus amiguitos. Los Reyes cumplieron y le entregaron un atril a su medida.

Desde ir a la luna hasta aceitunas

"Mi hija a los 4 años (hace 18) le pidió una computadora a Papá Noel. Con mucho tacto le dije que los padres teníamos que ayudarlo con plata por tantos regalos que llevaba y que en ese momento no podíamos. Me miró muy seria y me dijo: ´ No importa, no te preocupes, se la pido a los Reyes´", (Marina, 63 años, Pocitos).

"Fue a los 5 o 6 años, pedí un frasco de aceitunas, y Papa Noel cumplió. Hasta hoy sigo siendo fanática de las aceitunas", (Florencia, 26 años, Valdense).

"Cambiar el color de mis ojos por los de mi papá (azules). No pudieron complacerme y me regalaron unos lentes color negro que reflejaban a la otra persona, de manera que cuando miraba el espejo no viera el color de mis ojos, marrones", (Sandra, 37 años, La Paloma)

"En mi infancia era el auge de la serie Sombras Tenebrosas, en la que el actor principal hacía de vampiro y se acostaba a dormir en un sarcófago. A mí se me ocurrió pedirle un ataúd a los Reyes Magos para parecerme a él. Por supuesto que no me lo trajeron. En cambio recibí un tractorcito a fricción" (Carlos Nuñez, 43 años, Palomar).

"El regalo más insólito que pedí fue ir a la luna para mirar a toda la gente desde arriba. Me hicieron una luna llena transparente. Yo me subía en algún lugar alto y pensaba que estaba en la luna", (Silvana Fernández, 48 años, Salto).

"Lo más curioso que pedí fue un apache. En aquella época jugábamos a los indios contra los cowboys y yo siempre estaba del lado de los indios. Aclaro que el apache que quería era de verdad", (Miguel Saavedra , 59 años, Montevideo).

"Hoy en día no es muy insólito pero en aquellos años que una muchacha le pidiera a Papa Noel una camiseta de Peñarol `no era cosa de señoritas`. Eso dijo mi mamá. En ese momento no me la trajo pero hace unos años, yo ya tenia 20 años, mis papás hablaron con Papa Noel y llegó... ja ja ja", (Lucía Rodríguez, 28 años, Montevideo).

"Fue el que hizo mi hijo cuando tenía 4 años. Papa Noel le había traído un par de chinelas azules para él y verdes para el hermano. Al tiempo se le revienta una a cada uno. Entonces se quedó con una de cada color, y no le importaba, andaba así por todos lados. Cuando al año siguiente le pregunto qué le va a pedir a Papa Noel me dijo: `Que me pinte la chinela del mismo color`. Casi me muero, hasta el día de hoy me acuerdo y lloro", (Roxana Balbi, 41 años, Salto).

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