"Es momento de cambiar de aire"

| Reconoce que su carácter frontal puede haber atentado contra su carrera de jugador y técnico. Pero él se define ante todo "auténtico" y no traicionaría ese valor. Se arrepiente de algunas macanas, pero dice que se llevó de arriba varias injusticias por el hecho de ser diferente y no tener el sí fácil como otros. Ahora, Juan Ramón Carrasco va tras nuevos horizontes.

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MAGDALENA HERRERA

Algunos podrían decir que JR está pasando una mala racha, o que este fin de año no lo agarra bien parado. Pues él dice todo lo contrario. "Mirar el bosque y no el árbol", ver "el vaso medio lleno", son frases que utiliza durante toda la entrevista. Y más allá de los clichés con los que se identifica, que tiene claro que lo son, vuelve a repetir que él es diferente, que no siguió ni seguirá patrones estándares, que es transparente y frontal duela a quien le duela, incluso con costos personales, y que en eso no va a cambiar. Dejaría de ser auténtico. Y si hay algo que señala con firmeza es que podrán decir lo que quieran, pero no que es hipócrita.

Lo cierto es que 2009, según Juan Ramón Carrasco, finaliza con balance positivo para River y para el DT. Tanto que 2010 lo llevará a otros campos, a otras batallas, a otros planteles. Pero antes de saber ese destino habrá que recorrer una vida atrás del balón, desde aquel gurí que apodaban el "Pita" en su Sarandí del Yí natal, pasando por el jugador de Nacional primero, River Plate argentino después, incluso su fugaz pasaje por la Selección Uruguaya, con tantas polémicas de por medio, hasta el técnico que llevó a Fénix a victorias desconocidas, a aquel que "no le dejaron dos partidos más a cargo de la `celeste`" como solicitó, "por presiones ajenas", o al que estuvo al mando de los dos últimos encuentros frustrados de River. De todo se hace cargo, pero también de cada uno de esos momentos tiene algo que decir. Y así como confiesa que no se calza el sayo de ególatra también reconoce sus "macanas". JR sigue directo y confrontativo, quizás con algunos matices más suaves que cuando era joven. Su psicólogo le hizo ver cosas en las que antes no reparaba. Pero su esencia "de diferente" sigue intacta, dice en su casa de Carrasco.

De joven se hizo fama de indisciplinado, aunque él dice que jamás lo fue, que todo es producto de que es diferente, que quizás tiene algo especial, "un ángel". Todo eso le jugó en contra tanto cuando era futbolista así como cuando dirigió la Selección (ver recuadro página 2).

Sus hijas aparecen varias veces y es lo único que logra sacarle sonrisas, en las dos horas y media de una conversación en la que más de una vez se pregunta por qué siempre debe estar aclarando. Pero se apasiona en cada explicación; tanto, que es minucioso al detallar los motivos que lo llevaron a tal o cual decisión, caiga quien caiga en ese relato. En el transcurso de la charla no se esquivan temas como el camino al Mundial de una selección que está seguro que volverá a dirigir.

EL "PITA". Y el apodo le quedó de las pitangas que tanto le gustaban, y que lo hacían llegar a la escuela todo manchado de rojo, más allá de los esmeros de sus padres -humildes y laburantes- para que nunca le faltara la túnica limpita y blanca, los championes, o una buena alimentación. Su padre -albañil o esquilador según la zafra-, su madre ama de casa y JR el menor de cuatro hermanos varones, "el quinino de mama", como le decían en esa casa de Sarandi del Yí donde la pelota corría desde que Carrasco tuvo uso de razón.

Dice que era un buen estudiante -"nunca repetí"- pero, claro, en aquellos tiempos, señala, muchas maestras no sabían discernir: "Como era sinvergüenza o de clase humilde, no podía ser inteligente. Pero lo era, no me costaba. No me pasaba todo el día estudiando, pero lo leía y me quedaba. Me descansaba en eso".

Trae esa experiencia al presente: "Hay diferentes formas de conducir un grupo. Está el que impone, por miedo o porque no tiene más remedio, y el que sugiere. Me inclino más por lo último. Cuando sugerís, y te interpretan, razonan, conquistás a la persona y no la perdés nunca más".

Se maneja de esa manera porque se crió con esa filosofía de vida. "Soy duro en los momentos que hay que serlo y, en otros, me pongo a la altura del compañero, amigo o jugador, y soy muy abierto. Así era mi viejo, y me gustó. Teníamos una relación divina. Jamás me pegó, más allá que alguna vez lo mereciera, pero cuando me miraba fijo y serio, estaba todo dicho: de ahí no podía pasar".

Detesta decir la edad, aunque aclara que saldría "recontra favorecido" si la revelara. En realidad, se sabe, 53 años. "¿Qué me puede interesar cuántos años tenés? ¿Cuál es la curiosidad? Mi edad se sabe pero no doy el gusto de decirla. Es un modismo eso de preguntarla que no entiendo. Hablan de complejos, pero no. Ojo, no soy dueño de la razón pero no le encuentro sentido".

-¿No será porque tiene una esposa bastante menor?

-No. Nada que ver, ¿por qué?

-Ciertos hombres o mujeres que se casan con personas menores no les gusta hablar de edades.

-No, a mi sacame de todo tipo de especulaciones porque soy diferente. Si todo el mundo dice que hay que defender, yo digo que hay que atacar. Si todo el mundo dice que hay que cuidarse porque se es una persona pública, yo digo que soy feliz así, que hago lo que me gusta. Primero me preocupo de sentirme bien yo y si a los demás les cae bien, bárbaro. Si no, que me dejen disfrutar mi vida. Porque yo no nací famoso. Es una consecuencia.

-¿Una consecuencia que costó, que tuvo que pelear?

-No, no dramatizo ni me gusta agrandar las cosas para que me valoren. Se me dio, tendré virtudes y habré pasado dificultades porque nada se consigue fácil. Pero muchos la pintan para hacerlo dramático. Está el falso modesto y el que dice las cosas como son. Yo soy de los últimos, si lo deforman es otro tema.

-¿De dónde viene esa sangre frontal y combativa -usted habla de transparencia- , de decir lo que piensa aún en momentos que debería ser más diplomático, de levantarse de un banco e irse, del jugador que alguna vez se fue a Peñarol por enojo con Nacional?

-De mi viejo. Él fue una persona reservada pero siempre le gustaron las cosas derechas. Después, en este ambiente, capaz que lo acentué más. Es un mundo con mucha falsedad. Con tal de llegar se hacen cosas que me chocan. No quiero decir que sean tan malas, pero yo no las haría. Jamás alcahuetería a un técnico o serrucharía a un compañero para jugar. Nunca iría a gritar goles a la tribuna con un doble significado para lograr idolatrías y que luego te pidan. Si lo hago es porque lo siento. Si me nace ir a la tribuna es porque me respaldó en algún momento y se lo merece. Pero eso de, en un cuatro a cero, ir a gritarlo.... no. O de buscar el saludo del técnico para caerle bien tampoco. Son cosas fingidas, armadas. No quiere decir que piense son malos tipos, arrastrados o que no sirven. Para nada. De joven era más intransigente. Con el tiempo me di cuenta que algunas cosas son normales. Cada uno hace su estrategia para ser titular o jugar. Son las armas que usa. Lo que sí me parece grave son situaciones de mal compañerismo, que se da. Eso sí me fue acentuando el ser más auténtico, frontal, "tomame o dejame" Si me ponés en el juego es porque gusto, no por simpatía. Así soy en la vida también.

-De esa falsedad a levantarse de un banco e irse como en River Plate es otra historia.

-Eso fue hablado, nunca hice nada sin fundamento. No se puede decir "Carrasco hizo tal locura, es inconcebible". Siempre estoy aclarándolo y a esta altura la gente debería saber que si hago algo, tiene un motivo. Más allá de si fue un error o no, si me arrepiento o no. Pero luego de 25 años de jugador, quizás se debería pensar más en que Carrasco nunca llegó borracho a un entrenamiento, nunca le pegó una piña a un árbitro o a un técnico, nunca se peleó con una tribuna o se bajó los pantalones en la cancha. En cambio, si me echaban, ahhh... "Echaron a Carrasco, es un indisciplinado", decían. Lo mío siempre se sobredimensionó, tanto cuando era jugador como de técnico. De repente a otro lo echaban cuatro veces más que a mi y no se hablaba. He convivido dando explicaciones.

-¿Se arrepiente de algo?

-Hoy siento que hay errores que no volvería a cometer. Sin embargo, conociéndome estoy seguro que haría lo mismo. Sí me arrepiento en serio de haber jugado en Peñarol. De todas las macanas que me mandé, es la única que no volvería a hacer.

-¿Qué otras macanas hizo?

-Levantarme del banco, aunque estaba hablado y todo. El que faltó a la palabra fue el técnico de River (Labruna). Pero me lo tendría que haber masticado. Lo mismo que un corner que, como vi que me sacaban, lo tiré a la tribuna y no a la cancha. Mirá que después todo el mundo me aplaudía, porque me idolatraban y les daba bronca que me sacaran. He metido la pata, cometido errores, pero nobles. No traicioné a nadie ni a mí mismo con tal de conseguir algo.

-¿Habría llegado más alto con otro temperamento?

-Sí, puede ser.

-¿Costó dejar los botines?

-Sí, porque físicamente creo que hasta el día de hoy puedo jugar. Lo que pasa es que en este país si querés jugar y dirigir no podés.

-Entonces, ¿dolió?

-Sí, jugar es lindísimo. Se hace por pasión y convicción, no por necesidad o negocio.

-¿La poca chance de jugar en la Selección también tuvo que ver con su carácter?

-Sí, porque muchos técnicos hasta hoy se manejan por lo que dicen otros, por el nombre, porque juega en tal equipo, por la experiencia o porque el futbolista tiene influencia en el rival. Son todos modismos que quizás en algún momento tuvieron un porqué, pero ya fue. Hoy es dinámica y rendimiento. Siempre fui de la idea que para jugar no se necesita cédula. Podés tener 45 años y si físicamente sos un toro, romperla. Lo que sucede es que hoy se juega con uno de 18 años porque el dirigente o el empresario presiona porque es negocio. Lo importante es el equipo y el funcionamiento, no el nombre. Quizás me jugó en contra que fui, soy o seré de personalidad definida. Cuando para México 86 se estaban probando jugadores en los amistosos supuestamente el 10 era yo. Y en eso, le saco el sombrero a Borrás que me convocó y yo no tenía cuadro. Pero luego entré a Nacional y no había razón para disputar mi lugar. Ya había probado a Salazar y Caillava, y luego a mi, y yo la había hecho de goma. Llega un amistoso con Brasil, y me dice que yo iba al Mundial pero que de todas maneras en ese partido iba a probar a Santín. Entonces le dije: ¿Para usted quién es el 10 titular de la Selección? Borrás me respondió: Francéscoli. Entonces le dije que me dejara pelearle el puesto a Enzo, y jugar los amistosos. Era lo más noble. Y por otro lado sentí algo de verso. Quizás si me hubiera callado e ido igual a Brasil hubiera ido a México y hasta jugado; andaba volando. Pero me autoexcluí.

-¿Tiene autocrítica?

-Quizás antes no la tenía mucho pero ahora sí, intento escuchar a mis compañeros de trabajo, hablo mucho con mi señora, con mi psicólogo. He mejorado un montón.

-Mucho se habla de su ego y soberbia. ¿Cómo se define al respecto?

-Se habla, se dice... hechos. Creo que soy una persona que hago prevalecer con argumentos lo que digo. Te puede gustar o no pero doy argumentos. Se habla de soberbia porque digo que mis equipos juegan a ganar. Pero eso se deforma y luego sale la prensa con "Carrasco dice que le gana a todos". Eso sí sería soberbio. Por eso vivo siempre aclarando. Pero soy un tipo auténtico y si tengo que opinar diferente que el periodista, que el maestro, que el profesional, lo hago. Pero, ¿no estar de acuerdo es ser soberbio o no tener autocrítica? ¿O hay que decir que si como están acostumbrados?

-¿Todo es negro o blanco?

-Con el psicólogo aprendí que hay grises. Y sí, he mejorado un montón sobre todo en el relacionamiento con la prensa. A veces no es lo que decís, sino la forma. También me ayudó mucho con el equipo, decir lo mismo pero de otra manera. Todos los jugadores son diferentes, unos necesitan una charla, otros un abrazo, otros ver un video.

-¿Cómo evalúa a River 2009?

-Hasta ahora buenísimo porque se llegó a algo histórico. No tenemos la obligación de ser campeones más allá que siempre jugamos a ganar. Pasando raya, lo conseguido quedará para toda la vida. Ya había logrado llegar a participar en dos copas internacionales y ahora en una semifinal quedamos terceros. El último fue Nacional que quedó cuarto. Con River logré eso. Agarrá la historia clínica de algunos de mis futbolistas y te vas a llevar más de una sorpresa. Varios ni iban a jugar al fútbol profesional. Por eso no entiendo cuando dicen que no defiendo. Entonces, ¿cómo logré todo lo conseguido con Fénix y con River?

-¿JR 2010?

-La gran incógnita.

-¿Sueños?

-Mejorar, crecer, llegar a bastante más de lo que he ganado.

-¿En River?

-Sinceramente soy muy auténtico y te confieso que es momento para cambiar de aire, más allá que está todo cien puntos con el cuerpo técnico, jugadores y dirigentes.

-¿Argentina?

-No sé si Argentina, acá en Uruguay, Europa o Asia. Gracias a Dios he tenido varios ofrecimientos.

-¿Nacional?

-Lo que pasa es que involucraría... rozaría.... por eso vamos a dejarlo ahí, que creo me has sacado bastante. Si no te diría llamame en diciembre.

"Seguro que volveré a dirigir a la Selección"

Juan Ramón Carrasco dice que ha sentido a lo largo de su carrera que lo consideraban Maradona por momentos, y, en otros, alguien que no podía ni jugar un solteros contra casados. "Será porque soy diferente. Pero de mil personas que opinan, 900 van a hablar bien de mi, y 100 mal. ¿De qué se van a agarrar? De esos 100, porque es un país que vive dando palo. Se habla que no defiendo, pero juega el equipo de Carrasco contra el del técnico condecorado como lo más ultradefensivo que hay en Uruguay -no voy a dar nombres- y resulta que a Carrasco le llegaron 8 veces y al otro muchísimo más. No se analiza, porque gusta decir que Carrasco no defiende. De los 15 equipos profesionales, sólo salen a ganar tres o cuatro. Los otros juegan al error del rival, a defenderse, a la pelota quieta, al contragolpe. No quiere decir que no sean buenos o no ganen. Y no es que lo mío sea mejor. Es diferente".

-¿Cómo fue la experiencia de la selección?

-A mi me llevó la gente. Se me dio vertiginosamente, y reconozco que fue una decisión audaz e inteligente del Ejecutivo. El tiempo me volverá a dar la oportunidad de demostrar que puedo hacerlo bien. Imaginate que si ahora con un Fiat compito en Fórmula 1, lo que podría hacer con un Fórmula 1.

-Pero tuvo un Fórmula 1.

-Sí, pero en las carreras, que son veintipico, en alguna se rompe el motor o el auto se desvía. De las eliminatorias (para Alemania 2006), sólo pude jugar cinco partidos, gané dos, perdí dos y empaté uno. Pero no se respetó el proceso. Me reuní con el Ejecutivo y sólo le pedí dos partidos más, asegurándoles que iba a hacer cambios defensivos, que éramos goleadores y que no había forma que no quedáramos entre los primeros cuatro. Tuvimos una reunión formidable con (el entonces presidente de la AUF, Eugenio) Figueredo y otros directivos más. Me fui convencido que estaba todo bien. Pero en los dos días siguientes la prensa fue un factor importante y en Figueredo pesó más la crítica que no se podía perder con Venezuela que otras cosas. Ahora, me doy cuenta que debí haber tenido más cintura con los periodistas, haber ido a los programas, decir que sí, que habría que reforzar la defensiva, y dejarlos contentos. Saber manejar el gris, como dice el psicólogo.

CARRASCO DIXIT

Sudáfrica 2010. "Hay que ser optimistas. El objetivo no debe ser sólo clasificar, como sucedió en otras oportunidades. Uruguay puede y tiene que ser protagonista, y dejar una imagen que acá se puede jugar muy buen fútbol. Como dejó River a nivel internacional. Creo que hay plantel, buenos jugadores y equipo técnico. Está todo, de repente se necesita un poco más de audacia".

La vaca, el toro, los 100 dólares. "Me gusta hacerlo así y no esa arenga que se acostumbra `vamo`arriba`. Pero si el equipo juega bien es por el trabajo. Yo tengo muchísimo trabajo de cancha, vamos a la verdad de la milanesa. Pero esas charlas no hacen mal. Es un aporte y al jugador le gusta".

La noche. "Dentro del recinto todo el equipo se comporta de acuerdo a las reglas y como enseña el cuerpo técnico. Ahí están los códigos y pautas claritos y nos llevamos de maravillas. Fuera de allí, yo sólo puedo sugerir, pero lo hago desde la experiencia de alguien que salió en la noche, que fue jugador. ¿Cuál es el mejor consejo? Que cada uno se conozca y sepa si puede tomar una cerveza o no, si puede tener relaciones sexuales o no. Si no le hace mal al otro día, no me afecta. `Hágalo nomás`, le bromeo. Porque a mí me hacía bien. Nunca fui de tomar ni emborracharme pero sí de salir de noche y mujeres. Y tenía relaciones. Y al otro día andaba volando, contento, bien anímicamente. En cambio otros eran una babosas. Cada uno debe medirse solo".

Traje. "El psicólogo me ayudó también en la imagen. Yo iba siempre de jeans y remera ajustada. Y la forma de vestirse, ya como director técnico, es importante para mi carrera".

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