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Afganistán: 90 muertos en el corazón diplomático de Kabul

El atentado con camión bomba dejó al menos 460 heridos, varios niños.

Atentado en Afganistán. Foto: Reuters
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Atentado en Afganistán. Foto. AFP
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Atentado en Afganistán. Foto: AFP
Atentado en Afganistán. Foto: AFP

Fue el atentado más sangriento en los últimos 15 años en Kabul y en una zona muy sensible para la comunidad internacional. Al menos 90 personas murieron y otras 463 resultaron heridas por la explosión de un camión bomba ayer miércoles en el ultraprotegido barrio diplomático de la capital de Afganistán, donde están la mayoría de las embajadas y la sede de la Presidencia afgana. Entre las víctimas hay mujeres y niños. El atentado marcó con sangre el comienzo del Ramadán, mes de ayuno sagrado musulmán.

La potente bomba estaba oculta en un camión cisterna de agua que contenía más de una tonelada y media de explosivos. Dejó un cráter de 7 metros de profundidad. La carga explosiva fue accionada por un kamikaze hacia las 8.30 hora de Afganistán, en la madrugada de Uruguay.

La agencia de inteligencia de Afganistán acusó a la red yihadista Haqqani, aliada de los talibanes, de haber perpetrado el ataque. Pero los talibanes, que anunciaron a fin de abril el inicio de su "ofensiva de primavera", afirmaron en Twitter no estar implicados en este atentado, que condenan "con firmeza". En el pasado los talibanes no reivindicaron los atentados en los que la cantidad de víctimas civiles resultaba ser muy elevada.

La organización yihadista Estado Islámico (ISIS), autora de varios atentados sangrientos en Kabul, no se pronunció ayer.

Entre las víctimas figura un guardia afgano de la embajada de Alemania y un chofer, también afgano, de la BBC, así como un periodista del canal afgano Tolo. Empleados de esa embajada y cuatro periodistas de la BBC resultaron heridos.

La explosión fue tan fuerte que sacudió una gran parte de la ciudad, causando pánico entre la población y rompiendo puertas y ventanas. Varias embajadas dieron cuenta de daños materiales, entre ellas la de Francia, Alemania, Japón, Turquía, Emiratos Árabes Unidos, India y Bulgaria.

El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Sigmar Gabriel, declaró que "tales ataques no modifican" su "determinación en apoyar al gobierno afgano en sus esfuerzos para estabilizar el país". Para el presidente afgano Ashraf Ghani, se trata de un "crimen de guerra". "Estos terroristas continúan matando inocentes incluso durante el mes sagrado del ramadán", se indignó. El papa Francisco denunció, por su parte, un ataque "abyecto".

El atentado se produce en un contexto de gran incertidumbre para Afganistán. El presidente estadounidense Donald Trump está examinando el posible envío de miles de militares para hacer frente a la situación.

Estados Unidos, implicado en Afganistán en el conflicto más largo de su historia desde la invasión a ese país en 2001, mantiene a 8.400 hombres junto a 5.000 militares de países aliados.

Según el alto mando, el objetivo de los insurgentes no era el área en que ocurrió la explosión, donde hay varias embajadas y edificios gubernamentales, sino una ubicación "desconocida" a la que se dirigían cuando fueron "parados" por las fuerzas de seguridad. La misión de la OTAN en Afganistán, Apoyo Decidido, indicó en un comunicado que las tropas afganas detuvieron a los atacantes antes de que accediesen a la zona de alta seguridad. "Su objetivo se encontraba en otro sitio y eso podría haber sido peor que este incidente", advirtió.

En medio de un repunte general de la violencia, el conflicto que vive Afganistán se cobró la vida de 3.500 civiles el año pasado, de acuerdo con Naciones Unidas.

El último atentado sangrientos en Afganistán fue el 23 de julio de 2016, cuando dos kamikazes atacaron una manifestación pacífica de la minoría chiita en Kabul causando al menos 85 muertos. El grupo yihadista ISIS reivindicó la masacre, su primer golpe en el corazón de la capital. Tres meses antes, el 19 de abril de 2016 un camión bomba estalló en los alrededores de un complejo gubernamental en Kabul, y luego se produjo un tiroteo. El saldo fue de 84 muertos y 350 heridos, una semana después del inicio de la "ofensiva de primavera" de los talibanes.

El más sangriento fuera de Kabul se produjo el 17 de febrero de 2008: 140 muertos en Kandahar, la gran ciudad del sur de Afganistán, en un atentado suicida contra la multitud que asistía a un combate de perros. Los talibanes negaron su implicación en ese ataque.

3.500 muertos y 8.000 heridos.

Kabul revivió hoy uno de sus peores momentos. La situación de la seguridad se deteriora año a año en Afganistán después del fin, el 1° de enero de 2015, de la misión de combate de la OTAN, que continúa en el país en tareas de asesoramiento y capacitación a las fuerzas afganas. El año pasado el país asiático registró cifras récord de víctimas civiles, con 3.498 muertos, 923 de ellos niños, y 7.920 heridos, de acuerdo con la misión de la ONU en Afganistán.

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