POLÍTICA DE DROGAS

Piden regular el cannabis comestible

Van por licencias para marihuana medicinal y reclaman un sistema seguro de traslados.

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Reclaman licencias para la marihuana con fines medicinales. Foto: AFP

La Asociación de Estudios de Cannabis del Uruguay (AECU), la principal organización que forma a los uruguayos que hacen clubes de membrecía, presentó una lista con reclamos al gobierno, entre los que se destacan que se empiecen a otorgar licencias para marihuana medicinal y que se permita la comercialización de comestibles a base de marihuana, con y sin sustancias psicoactivas.

También piden por un "servicio de transportes" para trasladar con seguridad las plantas en la eventualidad de que un club de membrecía (que al momento hay 38 registrados en Uruguay) necesite mudarse. Cada una de los traslados se haría bajo una "autorización previa" y con una "guía de tránsito" expedida por el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (Ircca).

La organización reclama además que se habiliten "licencias múltiples" para la investigación del cultivo del cáñamo no psicoactivo, en el marco de un proyecto que tiene la finalidad de producir con este biocombustible y materiales para la construcción.

La idea, señala AECU en un documento al que accedió El País y que fue enviado días atrás al Ircca, es generar un plan de "promoción de cooperativas de producción y construcción ecológica".

Por otro lado, la asociación recomienda generar un sistema de "investigación de las sustancias en oferta en tiempo real", que permita analizar las drogas que se ofrecen en el mercado no regulado.

Pide también por el reconocimiento por parte del Estado de una serie de "cursos formativos y permanentes para cultivadores domésticos y clubes de cannabis".

Comestibles.

AECU también reclama al gobierno que se genere una "licencia de cultivo para investigación y producción de materiales comestibles" a base de marihuana.

La organización divide en dos los tipos de alimentos. Por un lado están los que no tienen contenido psicoactivo. Y enumera: semillas, jugo de plantas y otros comestibles que estén hechos con cannabidol y que no contengan THC (el principal constituyente psicoactivo de la marihuana).

Por otro lado se refiere a los comestibles con contenido psicoactivo. En este caso señala que "la licencia de cultivo será para plantas con alto contenido de THC para producir extracciones con las que se elaborarán los diferentes comestibles, correctamente dosificados y bajo análisis de las investigaciones por parte del Ministerio de Salud Pública (MSP) y el equipo médico que responda a la investigación clínica".

Este mes AECU realiza un curso de cocina cannábica. En el afiche que promociona las lecciones se puede ver un plato blanco, con varias galletas de chocolate y cannabis, con una pequeña hoja de marihuana a modo de decoración.

Estos no son los primeros cursos que hace AECU, a hecho otros eventos de cocina cannábica y también de "cata".

Sobre la marihuana medicinal, en tanto, Laura Blanco, miembro de la organización sostuvo que "más de 100 médicos han comenzado el estudio de las aplicaciones del cannabis terapéutico" y que AECU recibe "entre 10 y 15 llamadas diarias por consultas medicinales".

Blanco añadió que los "cultivadores más experimentados" deberían hacerse cargo de la marihuana medicinal y pidió que se generen "dispensatorios regulados y descentralizados" en todo el país, para evitar que quienes necesiten tratamientos con cannabis tengan que viajar a la capital para poder acceder a la droga.

La Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes de la ONU, por otro lado, consideró en la pasada en su informe sobre el tráfico de drogas a nivel mundial que "la prevalencia del uso de cannabis en la población en general presentó una tendencia global al alza" en América del Sur, que se sextuplicó entre 2001 y 2011 en Uruguay. "El gobierno de Uruguay confirmó que la prevalencia del abuso anual del uso de cannabis, llega al 9,3% de la población adulta", dice el informe.

AECU cierra sus puertas este año

"Lamentablemente no son tan difundidas las historias de cultivadores registrados que se han visto favorecidos, como las otras situaciones irregulares promovidas por la Policía o por extranjeros que no se adaptan a la nueva reglamentación", dice Laura Blanco, activista de AECU.

La organización fue una de las primeras que empezó a militar por la regulación de la marihuana en Uruguay. Se fundó hace cinco años. Y este mes su comisión directiva decidió cerrar sus puertas. "Devoluciones de plantas que cayeron por pozos de aire, y vecinas presionadas por agentes de la ley argumentando sí señora, entendemos, no es una planta de papa, pero el señor está registrado y usted no, si no se la devuelve nos va a tener que acompañar a la seccional, no se conocen más que en las redes sociales, pero si existieron verdaderamente", añadió la activista.

Por otro lado, consultada por la disolución de AECU, Blanco dijo que "ante la intensa actividad que está creciendo permanentemente en todo el país, el objetivo inicial de promover el cultivo y asesorar a los noveles jardineros es ahora atendido por las tiendas de insumos de cultivo, cultivadores tras de un mostrador".

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