Dos amantes del mar HARÁN UNA travesía deportiva que no registra antecedentes

Desafío a nado a la Isla de Lobos

tenía apenas 3 años, pero aún hoy, a los 40, recuerda las rabietas que vivió cuando su padre lo llevaba en vacaciones a las clases de natación del profesor Enrique, en el viejo muelle de la playa Mansa de Punta del Este.

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"No hay riesgo con los lobos, mientras no nos acerquemos a su territorio", afirman.

—¡No quiero ir con Drique! ¡No con Drique! —gritaba el pequeño Arturo.

Nadar desde el extremo del muelle de madera hasta la orilla cercana, aferrado a la goma de la rueda de un auto, le obligaba a un insufrible pataleo. Llegaba a la orilla extenuado.

"Drique" era la pesadilla de Arturo Sebastián Santos; ahora recuerda con cariño al profesor que, al final, le enseñó a congraciarse con el agua y las olas.

Arturo Santos, que nació en Argentina, es uno de los dos aventureros (el otro es Ignacio Bussy, también argentino, también de 40 años) que cruzarán a nado los doce kilómetros de mar abierto que separan Punta del Este de la Isla de Lobos.

Arturo asegura que "no hay registro de que alguien haya hecho esta travesía en el pasado".

El día previsto es alguno entre el 8 y el 12 de marzo próximo, dependiendo de los factores climáticos y las corrientes.

"Marzo es una buena época por la temperatura del agua y porque los lobos no están en época de parición", dice Arturo.

No hay peligro por los lobos mientras no se acerquen hasta su territorio en la isla. Tampoco por los tiburones, orcas y ballenas que son parte de la fauna marina del lugar.

"No hay antecedentes de ataques de tiburón en estas costas", asegura Arturo. "Como mucho se podrá acercar alguno, pero no hay peligro". Aun así, el dúo de nadadores contará con la presencia de un barco de apoyo de la Prefectura de Punta del Este, que ha prestado colaboración para el éxito en este desafío.

Colonia lobuna

La fascinación de Arturo e Ignacio por la Isla de Lobos viene de lejos, y ese es unos de los motivos por el que se fijaron la meta.

"La isla está habitada por la colonia más grande de lobos marinos de América del Sur", dice Arturo. "Hoy cuenta con algo más de 180.000 ejemplares, además de 12.500 leones marinos y algunos elefantes marinos que son asiduos visitantes de la isla. También tiene la particularidad de que posee el tercer faro más alto del mundo (60 metros) y es el más alto de Sudamérica. En días de buena visibildad se puede divisar desde 40 kilómetros de distancia en el mar".

Ignacio Bussy y Arturo no carecen de experiencia marina y deportiva. En marzo del año pasado ambos hicieron a nado el cruce entre Punta del Este y la Isla Gorriti, unos 9 kilómetros en total. En 1996, Arturo fue campéon argentino de vela, en la clase Match 30. El año pasado compitió en el Ironman de Fortaleza (Brasil): la prueba de resistencia individual más exigente. Consta de 3,86 km de natación, 180 km de ciclismo y 42,2 km de carrera a pie. Entre más de mil atletas, quedó en un puesto... que no tiene mayor importancia para esta historia.

Lo importante es que tanto él como Nacho tienen muchas horas de vida desafiando el mar.

En tierra firme.

"A Nacho lo conocí hace veinte años. Él estaba dando la vuelta al mundo a vela, en solitario, con 19 años, y yo estaba corriendo la Copa del Rey, un campeonato de regatas en Palma de Mallorca, en el que competía también el rey Juan Carlos. Desde entonces hemos compartido muchas millas marinas juntos, a vela y a nado".

Nacho vivía entonces en San Francisco (EE.UU.) pero hace 15 años se instaló en José Ignacio con su mujer, a la que también conoció en el mar, haciendo surf en las playas de Indonesia.

Curiosamente, el encuentro entre ambos, en Mallorca, no se produjo en el mar sino en tierra firme. Nacho había parado en Palma de Mallorca para reabastecerse de comida y diesel y luego seguir su travesía.

"Nos conocimos en el ascensor de un hotel, frente al puerto. Nacho había bebido y estaba borracho; de ahí empezamos a hablar sobre la vela y luego la relación siguió... Fue la única vez que lo vi borracho", rememora Arturo.

Además de lograr una meta personal, el objetivo del cruce a nado a la isla es donar los fondos de los sponsors para Socobioma, una organización no gubernamental uruguaya que se ha focalizado en el rescate de animales marinos, con el objetivo de reinsertarlos en sus hábitats.

"Han salvado muchos pingüinos, lobos y aves, muchas veces afectados por el petróleo, y sabemos que no siempre cuentan con recursos para hacer su tarea", dice Arturo.

Los nadadores partirán desde la Playa de los Ingleses, en la península, el punto más cercano a la isla (son 10 kilómetros en línea recta) aunque el gran desafío, como dice Arturo, "no es la distancia, sino las corrientes que se puedan presentar".

El otro gran desafío para ambos será —¿hace falta decirlo?— conseguir sponsors.

Lobos de mar

La isla situada a unos 12 kilómetros de Punta del Este, en la que conviven 180.000 lobos marinos, es la meta de los dos nadadores, Ignacio Bussy y Arturo Santos, quienes contarán con el apoyo de un barco de Prefectura para esa travesía. Ambos cuentan con larga experiencia en el mundo de vela y las aventuras náuticas.

Ignacio ha dado la vuelta al mundo en solitario; Arturo ha competido, con el barco "Tadeus", en regatas como la Copa del Rey en Palma de Mallorca. El cruce a nado desde Punta del Este hasta la Isla de Lobos podría demandar más de tres horas, dependiendo de las corrientes.

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