EMPRESAS

El truco del "sándwich holandés" para pagar menos impuestos

Grandes tecnológicas usan esta técnica de planificación fiscal que implica combinar subsidiarias en Irlanda y Países Bajos para trasladar ganancias a paraísos fiscales de tributación baja o nula.

Evasión. Las tecnológicas aplican técnicas que les permite disminuir sus tasas.
Táctica. Las tecnológicas aplican técnicas que les permite disminuir sus tasas.

Mientras en Europa se recrudece el debate en torno al bajo o nulo pago de impuestos por parte de tecnológicas como Airbnb, Uber, Netflix y Spotify, en Argentina los organismos públicos analizan alternativas para que regularicen su tributación. «Estamos tratando de definir la forma de cobrar. Muchas de estas firmas no tienen domicilio fiscal en la Argentina», dijo a La Nación una fuente de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). «Uber no tiene ni un auto, Airbnb tiene una oficina con un servidor y dos computadoras», agregó.

El «doble irlandés» y el «sandwich holandés» son nombres de fantasía que designan una técnica de planificación fiscal empleada por varias de las más importantes empresas digitales del mundo, que implica combinar subsidiarias irlandesas y holandesas para trasladar sus ganancias a paraísos fiscales donde la tributación, a diferencia de sus países de origen, es baja o incluso nula.

El denominador común: la dificultad de los entes recaudadores para adecuar los sistemas tributarios a empresas tecnológicas que muchas veces no poseen oficinas, salvo en sedes centrales, y adecuar los marcos normativos y legales a compañías en constante cambio.

A fines de 2014, el gobierno de la ciudad de Buenos Aires le impuso a Netflix, Spotify y otras empresas que prestan servicios en el país pero no pagan impuestos por estar radicadas en el exterior, un gravamen del 3% sobre el valor de compra de sus productos, como anticipo del pago de Ingresos Brutos, medida que rige desde febrero de 2015. LA NACIÓN / GDA

Uber
Uber. En Argentina está en proceso de inscripción.

Uber Argentina figura como «Sociedad en Formación». En la AFIP explicaron que eso significa que están en un proceso de inscripción que todavía no se consolidó. Fuentes del gobierno de Buenos Aires indicaron que la compañía de traslado de pasajeros no cumple con la regulación específica y por eso no tiene marco legal y no paga los impuestos correspondientes. Uber se define como un intermediador entre quien tiene un auto para ofrecer y quien desea viajar. Cada vez que alguien usa la app, la empresa se queda con el 25% del valor del viaje y el resto va al chofer y debería pagar impuestos sobre ese porcentaje, aunque no sucede.

Según una investigación de los periodistas Brian O’Keefe y Marty Jones de la revista Fortune, de octubre del año pasado, Uber minimizó el pago de impuestos mediante una red estratégica similar a la que usan Facebook, Google y Starbucks, entre otros. El único activo de Uber Technologies Inc. (nombre registrado de la empresa) es su aplicación, registrada como propiedad intelectual.

Uber International, firma radicada en Holanda, es la principal filial de Uber Technologies fuera de EE.UU. Pero su casa matriz está registrada en Islas Bermudas y reporta «cero» empleados registrados. En 2013 fue creada Uber International CV. Ese mismo año, Uber International le pagó a Uber Technologies cerca de US$ 2 millones más 1,45% de regalías por el uso de la propiedad intelectual fuera de EE.UU.

Pero la empresa que recibe los pagos de cada viaje no es ninguna de estas, sino Uber BV, también con sede en Holanda. Una vez recibidos los pagos de los usuarios, Uber BV devuelve el 80% del dinero al conductor (a través de empresas de gestión de pagos) y se queda con una comisión de entre el 20% y el 30% (en Buenos Aires, es 25%). Descontados los gastos operativos, el dinero restante es ganancia. Pero Uber BV solo se queda con el 1% de esa ganancia. Lo demás se transfiere a Uber International CV, en concepto de «regalías por propiedad intelectual». ¿Qué tiene esto de particular? En Holanda las regalías por propiedad intelectual están exentas de impuestos.

Como Uber BV y Uber International son socios, no pagan impuestos por transferencias entre ellos, como exige tanto la ley de Holanda como de Islas Bermudas.

De esta forma, solo el 1,45% de regalías por el uso de propiedad intelectual es fiscalizado por el gobierno de EE.UU. Así, al ver el fisco de este país que Uber International se identifica como una empresa holandesa (aunque su matriz es californiana), permite por ley impositiva aplazar su pago de impuestos en forma «indefinida».

Netflix
Mínimo. La plataforma paga 3% de impuestos en Buenos Aires.

La plataforma de streaming paga casi nulos impuestos en el mundo. En Argentina, en Capital Federal tributan desde 2015 el 3%. En EE.UU. por ejemplo, varía según el estado. En Chicago (Illinois) paga una alícuota del 9% y en Pensilvania, un 6%. En Brasil y Uruguay se estudia también ponerle un impuesto. En Australia, por caso, desde julio pasado se cobra un impuesto del 10% y eso se trasladó al monto del abono. El servicio más básico pasó de US$ 8,99 a US$ 9,99.

Airbnb
Alojamiento. En la ciudad de Buenos Aires, la app ofrece 65.000 plazas, la misma cantidad de la hotelería.

En la ciudad de Buenos Aires, las plazas informales ofrecidas por Airbnb, entre otras plataformas similares, casi ya alcanzan a las plazas formales de la hotelería, que ahora cuenta con unas 65.000, informaron en la Federación Empresaria Hotelera Gastronómica (Fehgra).

Entre 2015 y 2016 la cantidad de alojamientos disponibles en Argentina en la plataforma creció vertiginosamente en un 67%. Así y todo la empresa no paga, según la AFIP, impuestos en Argentina. Las largas listas de impuestos que pagan los hoteles alcanzan al 40% de la tarifa que cobran. Desde Airbnb se muestran dispuestos a negociar con las autoridades por el pago de impuestos. «Estamos en constante diálogo con las autoridades locales y abiertos a conversar. Esto incluye impulsar acuerdos para la recolección de impuestos. Estamos fortaleciendo nuestra operación local y nos interesa crecer en Argentina», dijo Leila Suwwan, public affairs manager para América Latina de Airbnb.

En relación con los impuestos, explicó: «A nivel global, Airbnb ha firmado cerca de 275 acuerdos impositivos en Europa, EE.UU., Canadá y América Latina y ha remitido más de US$ 250 millones en impuestos. Estamos trabajando para alcanzar acuerdos similares en Argentina y esperamos poder concretarlos muy pronto».

Desde el Ente de Turismo de la ciudad de Buenos Aires, autoridad encargada de los registros de propiedades y que se cumpla la ley, informaron que solo hay 183 registros de alquiler temporario y 286 expedientes en trámite. Un número bajísimo en relación con los 11.000 anfitriones que tiene solamente Airbnb en la ciudad.

Google y Facebook
Google

«Pagamos todos los impuestos requeridos por la ley en los países donde operamos, incluyendo Argentina. Tomamos nuestras obligaciones tributarias con seriedad y trabajamos de cerca con las autoridades para asegurarnos que cumplimos con la legislación local», sostuvo un portavoz de Facebook a La Nación. En igual sentido se manifestaron desde Google: «La empresa cumple los requisitos legales e impositivos en los países en los que opera y Argentina no es la excepción».

Sin embargo, existen matices. Informes de entes reguladores holandeses revelaron que Google, principal subsidiaria de Alphabet Inc, se ahorró durantre 2015 unos US$ 3.600 millones en impuestos a nivel mundial luego de mover US$ 15.500 millones en ingresos desde una filial holandesa hasta una empresa fantasma localizada en Bermudas. Desde 2005, el grueso de las ganancias no estadounidenses que obtiene la multinacional de Internet se traslada a Google Netherlands Holdings BV, que al cierre del año pasado no registraba empleados.

Google libra actualmente una batalla legal en varios territorios de Europa por su decisión de tributar desde Irlanda, país que permite a las empresas trasladar sus beneficios hacia paraísos fiscales donde la tributación es laxa o prácticamente nula. La semana pasada, la justicia francesa la exoneró de pagar 1.100 millones de euros en impuestos atrasados que exigían las autoridades de ese país. Sin embargo, el ministro de Finanzas galo, Bruno Le Maire, dio a entender que el conflicto no está terminado. En una reunión con sus colegas europeos en Tallinn, Estonia, sugirió que el bloque debería llegar a un acuerdo para gravar los ingresos y no las ganancias de la industria digital para mediados de 2018.

Facebook tampoco está libre del escrutinio de las entidades fiscales. De hecho, su decisión de sumarse a la ola de empresas que establecieron su base de negocios extraterritorial en Dublín la llevó a una confrontación con el Servicio de Impuestos Interno estadounidense (IRS, por sus siglas en inglés), que le exige un monto millonario bajo el argumento de que la compañía californiana habría valuado sus activos a un precio inferior al verdadero a la hora de trasladarlos a Facebook Ireland Holdings Ltd, su filial irlandesa.

Su comportamiento también está siendo observado en la Unión Europea. Un reporte del eurodiputado Paul Tang aseguró que «los impuestos de Facebook como porcentaje de sus ingresos registrados fuera de la UE oscilan entre el 28% y el 34%, mientras que en la UE esta es una relación notablemente baja de 0,03% a 0,10%».

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