Cristina M. Jiménez

Una teoría del mundo y de los que nos dominan

Los amos del mundo al acecho (490 pesos) se publicó en 2010 y, según su autora, la española Cristina Martín Jiménez, desapareció de las librerías. Sería porque se centra en las andanzas del Club Bildeberg, una reunión de gente influyente que dominarían el mundo desde las sombras. Ahora, la editorial Planeta lo volvió a editar con un capítulo dedicado a Uruguay.

"Legalizar el aborto y la marihuana se promueve desde el club Bilderberg", dijo.

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FERNÁN CISNERO04 dic 2015

—¿Cómo empezó a estudiar al Club Bilderberg?

—En la universidad como estudiante de periodismo empecé a ver por qué no cuadraban los discursos de los políticos con lo que ocurre luego. Entonces empiezo a preguntarme si detrás de los políticos puede haber algo más. Años más tarde una amiga me cuenta de que existe un grupo que se reúne en secreto desde 1954 y que son los que toman las decisiones. Fueron los que decidieron el euro o la Unión Europea. Y me pregunté si eso que funcionaba a las sombras tenía alguna vinculación con aquellas dudas que me asaltaron en la juventud. ¿Eran quienes están en la política y la economía?

—Su primer libro sobre el tema es de 2005, ¿qué fue lo que la sorprendió?

—Todo. Es que hay un entramado muy fuerte que los ciudadanos desconocemos. Una estructura férreamente organizada que trabaja por un fin y que nos hace creer en la democracia y en que los políticos trabajan para nuestro bien. Pero no. Los grandes grupos de interés desde la Segunda Guerra Mundial son los diseñadores del sistema actual.

—¿Y quiénes quedan por fuera del control de Bildeberg?

—La Rusia de Putin, por ejemplo. Lo que busca Bilderberg es acabar con la soberanía nacional, que ya lo dijo Rockefeller, y los que no se suman a eso, se vuelven enemigos. Putin se ha revelado como un presidente que nadie imaginaba.

—No es que Putin sea más amable con sus ciudadanos.

—No hay gobierno perfecto. Lo que hablo es geopolítico: de cómo algunos quieren terminar con las soberanías nacionales y otros están demostrando que no quieren eso.

—Y en ese presunto orden mundial que promueve Bilderberg, ¿qué papel juegan los extremismos islámicos?

—Para Bilderberg, la guerra es el instrumento de mayor economía mundial: allí están los industriales de las armas, por ejemplo. En 2010, alguien vinculado a Bildeberg me dijo que ellos querían la tercera guerra mundial, y eso se consigue potenciando los odios contra las culturas diferentes.

—¿Tercera guerra mundial?

—Han pasado 60 años de la última guerra mundial, ya es hora. Después de que lo dije yo, lo dijo el papa Francisco.

—En el capítulo de Uruguay habla del vínculo de las leyes sobre la marihuana y el aborto y el Club Bildeberg.

—Un país muy pequeño como Uruguay es muy fácil de convertir en laboratorio para cualquier tipo de política. Y eso es Uruguay en el tema de la marihuana. George Soros, un Bildeberg, ha invertido en promocionar esta política, en convencer de que la marihuana es buena y luchará contra el narcotráfico. El expresidente Mujica se reunió con Rockefeller, que es el alma del Club Bilderberg, quien le elogió la legalización de la marihuana. Porque es un negocio para ellos. Y detrás del aborto está que ya desde los años 30 la fundación Rockefeller trabaja en políticas eugenésicas, porque piensa que la superpoblación está en la base de los problemas del mundo.

—Mucho de lo que usted plantea en el libro cae en la categoría de la teoría conspirativa.

—Estos temas la prensa no los trata. Antes de mi primer libro no se informaba de que existía la reunión del Club Bildeberg. Y es una concentración de poder increíble de la que no se habla. Por eso se ridiculiza al que investiga estas cosas.

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