El negro sigue Riendo

Perdió la vida producto de un hecho confuso y repleto de hipótesis el 5 de marzo de 1988, hace 22 años. Pero sus personajes lo inmortalizaron.

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Por: Mariel Varela

En este horario y por este canal debía salir al aire hoy el primer programa de `El Chupete`. Esto no será posible debido a que su protagonista, Alberto Olmedo, ha desaparecido". En tono cómplice, apagado y serio, el locutor Jorge Mauricio Nicolao anunció una noche del `76 "la primera muerte" del cómico argentino por excelencia. Doce años después de aquella broma que le costó una suspensión, la parodia se hizo realidad.

El 5 de marzo de 1988, el Negro no llegó tarde a la función, sino que bajó el telón para siempre al caer del piso 11 de un edificio marplatense. El confuso episodio jamás se aclaró. Y sólo Nancy Herrera, quien lo acompañaba en esa ocasión, es portadora de la verdadera respuesta.

rosarino. Humilde e hijo de madre soltera. El futuro Manosanta no tuvo otra alternativa que salir a ganarse el pan a poco de arrancar la escuela. Su desempeño como cadete, verdulero o carnicero no opacó, en cambio, su mayor sueño: convertirse en actor. Materializó el anhelo al unirse al claqué del teatro La Comedia, y lo concretó con el viaje a Buenos Aires a fin de probar suerte.

Capitán Piluso fue el puntapié de una cantidad de personajes memorables que acompañaron al humorista a lo largo de su carrera. Los hermanos Sofovich (Hugo y Gerardo) resultaron claves en la vida de Olmedo. De la mano de dicho dúo, surgió "Operación Ja Ja" en 1964. Allí compartió elenco con grandes referentes: Javier Portales, Juan Carlos Altavista, Jorge Porcel, y María Rosa Fugazot.

no toca botón. Llegó también bajo la tutela del mayor de los Sofovich. Fue el último ciclo televisivo del Negro, y el más exitoso. Desde ahí, el cómico inmortalizó al Manosanta, que fue moda en los ochenta, y no perdió vigencia a pesar del transcurso del tiempo. Incluso, actores uruguayos imitan hasta hoy ese personaje (ver nota aparte) y Canal 4 programa sus películas para los viernes de noche.

Chau guiones y libretos. Olmedo trascendió el humor tradicional e instauró la improvisación como seña personal. Agregó a su carisma innato el doble sentido, y el arte de mechar con clase los chivos propagandísticos para hacer reír a carcajadas.

herencia. "Éramos tan pobres", "Y, si no me tienen fe", "¿Me trajiste a la nena?" son algunas de las frases que dejó como legado. Hoy se transmiten de generación en generación, y dan muestra de que su arte continúa entre nosotros.

Su currículum es vasto y carga con decenas de obras teatrales, filmes y programas televisivos. Pero Olmedo dejó algo más, una herencia sanguínea: cuatro hijos varones y una única mujer.

Marcelo, el segundo del quinteto, es guionista y le hizo el mayor reconocimientos al escribir "El Negro Olmedo, mi viejo", una biografía del cómico. "Dejó un vacío en el humor que nadie pudo seguir, salvo Tato Bores. ¿Qué hubiera pasado si no hubiese muerto? A lo mejor no hubiese existido Tinelli", dijo Marcelo Olmedo a La Nación.

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