Por: Mariel Varela
Playa y pileta con sus tres hijas; partidos de fútbol, panchos en La Pasiva, alguna apuesta en el casino, brindis cuando se gana, y encuentro con amigos. Miguel Del Sel optó por la tranquilidad, y la vida sana en Punta del Este. Ojotas, bermudas y jeans fueron su vestuario ideal desde que desembarcó en el balneario en Navidad.
Observador, intuitivo y laburador sobre el escenario; tranquilo, agradable, pícaro, simpático, y atorrante debajo de las tablas. Con esa cantidad de adjetivos, Miguel define gran parte de su personalidad y modo de ser.
Quince días en el Este le permitieron disfrutar del sol, el parque de agua con las nenas, y las cenas entre amigos hasta la madrugada. Aprovechó para descansar y dormir mucho hasta el sábado 9, cuando dio por finalizadas sus vacaciones. "El lunes arrancamos con Midachi la temporada de verano en Mar del Plata. Vamos a recorrer toda la costa atlántica hasta el 17 de febrero", comentó.
El trío santafesino, que nació el 16 de julio de 1983, tiene cuerda para rato. Y según dijo Miguel, es probable que este año se incorporen Daddy y el Chino al programa semanal de Susana Giménez. "Que nos aproveche de a uno, de a dos o de a tres", ya que juntos son una potencia.
Al mediodía, recién levantado y previo a su regreso al trabajo, Del Sel recibió a Sábado Show en el Hotel Conrad, donde se hospedó esta quincena. Sin pelos en la lengua, habló de todo: su carrera artística, el trío Midachi, su pasión por la música. Y se despachó contra el gobierno de los Kirchner, la crisis social en Argentina y la televisión chatarra en el país vecino.
-Cómico, imitador o actor, ¿cómo preferís definirte?
-Profesor de educación física. Es el único título que tengo, el resto es cara dura. Pero fui aprendiendo el oficio con la experiencia, las funciones, y los 26 años de Midachi.
-¿Qué significa el trío en tu carrera?
-Todo. Yo laburo desde los 16 años, y como docente o empleado público la situación económica era mucho más limitada. Esto nos cambió la vida. Nos permitió ser reconocidos, viajar, actuar por toda Latinoamérica y Miami. Hoy los tres podemos dejar todo y vivir del campo o del tambo, que es donde el Chino y yo invertimos el dinero; Daddy la tiene toda en el colchón (risas). Nuestros hijos pueden estudiar, nos damos algunos gustos que otros no pueden. Pero también es una carrera llena de responsabilidades. No tenés más privacidad, te quita libertad de acción. Aunque, por otro lado, te obliga a no meter la gamba. A mí no me cuesta porque hago una vida sana. No me quejo para nada porque gracias a esto puedo viajar, no me falta nada, me divierto, paseo, y juego al fútbol todos los días.
-Se habló alguna vez de conflictos entre ustedes tres, ¿existieron?
-No, tenemos una relación espectacular. En un momento estábamos podridos de estar todos los días juntos y nos tomamos un tiempo, pero nunca nos despedimos. Habíamos estado 15 años juntos de acá para allá, con un buen poder adquisitivo pero que no nos permitía alquilar una habitación para cada uno durante las giras. Llega un momento que todo te molesta: uno quiere dormir, el otro prende la tele, va al baño, otro quiere jugar a la pelota. Son pavadas pero llega un punto en que estar todos los días viajando, en los mismos hoteles, hablando de lo mismo, te harta.
-Después de 26 años, ¿cuál es la receta para mantener la vigencia?
-Somos distintos uno de otro, honestos en nuestro laburo, y hacemos lo que nos gusta. En cada función ponemos el corazón, el alma, y lo que esté a nuestro alcance para que salga todo bien. Siempre hemos ido mejorando. Llevamos una vida sana, muy correcta. Somos gente muy buena, y creíble, con todo lo que ello implica en este mundo de traiciones, estupideces, pavadas. Hoy ser derecho, no ser corrupto, hace que triunfes más fácil.
-¿Cuál es el personaje con el que te sentis más cómodo al interpretarlo?
-Disfruto de los personajes cantados, sobre todo. Ricardo Montaner, Marco Antonio Solís, Soda Stereo son imitaciones que me salen más o menos bien, entonces se conjuga una gran noche de tu garganta, el buen sonido y la sala que ayuda. Cantar con Mercedes Sosa, disfrazado de ella, o hacerlo a dúo con Horacio Guaraní son experiencias memorables.
-¿Cómo surge el personaje de Tota?
-En el primer show de Midachi, con un numerito muy simpático. Daddy y yo éramos dos coristas (Pochola y Tota) que queríamos cantar con el Chino "Sensación" Volpato. Recuerdo que la ropa era espantosa: dos polleritas blancas de elásticos, y las mismas camisas que usábamos para cantar. Mi personaje empezó a crecer porque le busqué la vuelta. Para hacer de mina, primero tenés que perder la vergüenza. Un punto de análisis fue intentar hablar como una mujer. Una piba es un término medio como somos la mayoría de los vagos: ni machona, ni tan fina. Encontré ese punto intermedio al fijarme en mi ex, amigas, ex novias, mi hermana. Observaba, metía gestos, como el sacudir la pollerita y hacer viento cuando se calienta. Boludeces que después quedan. Pero los personajes tienen que tener esos tics que acompañan a la actuación.
-¿Cuánto hay de guión y armado en los distintos sketches?
-No guiono nada, es todo improvisado. En Midachi hay un esqueleto, sabemos por dónde pasa el show, pero podemos ir y venir, nombrar el caso que conmocionó a la prensa ese día. Es bueno estar actualizado porque en el escenario no podes decir la noticia de hace tres meses, y olvidarte de la reciente. Metemos el toquecito necesario para que la gente diga, opa están informados estos pelotudos.
-¿Cómo definirías tu estilo de humor?
-Es mío. Por suerte no le he copiado nada a nadie. Algunos me dicen que tengo algo de Olmedo, pero trato de ser yo. No estoy preocupado ni por tener un estilo, ni por parecerme a nadie. Cuando me disfrazo y canto, trato de hacerlo lo mejor posible. Tengo una condición que es la improvisación y nunca me voy a quedar callado. Me puedo llegar a olvidar de la letra en la mitad del tema, pero digo cualquier gansada y la gente cree que es la letra real. Me pasó de tener la cabeza en cualquier lado, olvidarme de cuál era la palabra y tener que seguir cantando. Ahí no queda otra que improvisar.
-¿Desde cuándo cantas y qué papel juega la música en tu vida?
-Canto desde chiquito. La música estuvo siempre al lado mío. En la primaria participaba en todos los actos patrios, tocaba el bombo, zapateaba y me picaba los bigotes con corcho quemado. Mi padre y mi hermano tocaban la guitarra, yo no toco nada. Cuando era chico, ponía los discos de pasta, me sentaba en el piso con el parlante en la oreja e imitaba a Palito Ortega, a Sandro. Me aprendía canciones en inglés, aunque creo que nunca dije una palabra en inglés correcta.
-¿Por qué la salsa?
-La descubrí en la adolescencia, cuando empecé a escuchar a Rubén Blades, y ese primer disco que incluía temas como "Pedro Navaja", y "Plástico", una canción muy piola con la uno se sorprende hasta hoy, aunque es viejísima. Habla de cómo la gente es de plástico y relaciona el plástico con toda esta pelotudez de las modas. Antes era el zapato con plataforma, el pantalón oxford y el pelo largo hasta la cintura; hoy son los piercing y los tatuajes. Lamentablemente, todo va empeorando. Los pibes no saben qué hacer para diferenciarse, y después son todos iguales: mugrientos, los pelos de colores. Y lo único que te marca una diferencia con el resto es el estudio. Lo que realmente te hace destacar ante los demás es la cultura.
-¿Cómo definirías la televisión argentina de hoy?
-Totalmente berreta.
-¿La consumís?, ¿qué programas miras?
-Miro TN, fútbol, y por ahí algo que me pueda llegar a interesar de animales. O HTV cuando ponen música latina. Creo que está todo armado por el gobierno para tapar todos los quilombos que hay. Entonces, bienvenidos sean todos estos personajes que no existen, que no han hecho nada, y pasan de un día para el otro a ser los más famosos de un país en crisis total, con una corrupción alarmante, donde nadie investiga nada. Al obrero que llega cansado a su casa, qué mejor que entretenerlo con esta pelotudez; que no piense ni analice nada, y se trague la triste realidad diaria: inseguridad, droga, mafias. O el asfalto que no se hace, la obra que nunca se termina. Así nos mienten, y te afanan todo.
-Como productor y propietario de tierras, ¿qué opinas respecto a los Kirchner y el conflicto en el campo?
-Son un desastre, a la gente le sacan todo. El campo tuvo un momento brillante con la soja y los cereales. El gobierno es un socio hijo de mil... que se lleva un 55% de lo que recauda el campo argentino sin hacer nada. Y el productor se tiene que encargar de comprar semillas, gasoil, sembrar, pagar el sueldo de los empleados. Van por la plata para solventar planes, en vez de crear fábricas o dejar que los industriales y comerciantes crezcan y brinden trabajo. Es todo al revés, un clientelismo para juntar más votos, y seguir en el poder haciendo este desastre.
-¿Qué planeas para 2010?
-Voy a tirar cuetes con la esperanza de que este gobierno se vaya, no aparezcan nunca más, y caigan todos en cana. Seguir trabajando, que es lo único que sé hacer, y tratar de darle alegría a la gente. Nosotros vendríamos a ser un remedio para la tristeza, y por suerte no uno genérico de esos que inventaron y son una truchada.