Por Bernadette Laitano
En una de sus múltiples creaciones artísticas, Jean Cocteau dio vida a una familia disfuncional que, apenas vio la luz en un escenario de París, en 1938, fue ordenada al silencio y guardada en un cajón. El motivo, su carácter inmoral.
La obra, de nombre Los padres terribles, fue escrita de manera maratónica en ocho días alimentados por sesiones de opio y con el interés de Cocteau puesto en su amante, Jean Marais, a quien la dedicó. Si ese detalle tuvo o no influencia en el carácter "inmoral" decretado por el Consejo Municipal de París, poco importa porque en esa fecha Cocteau ya era figura indiscutida de varios movimientos de vanguardia -sobre todo el surrealismo francés- y la provocación inundaba su producción artística, que no se acota solamente al teatro sino que se extiende hacia el cine, la música y la pintura. Los padres terribles tienen su versión cinematográfica realizada por el propio Cocteau.
Más cerca del siglo XXI, en 1995, la obra volvió a ver la luz y fue éxito en Broadway y Londres (el elenco lo integraba Jude Law). Ahora toca ver cómo responde el público aquí, en Uruguay, porque este fin de semana se estrena bajo la dirección de Alberto Zimberg y las actuaciones de Roberto Bornes, Noelia Campo, Alicia Garateguy, Carla Moscatelli y Sergio Muñoz.
-¿Por qué seleccionaste esta obra?
-Con Anhelo del corazón, que fue mi anterior proyecto, hablaba del tema de la familia disfuncional entre otras cosas, entonces la idea era continuar un poco con esa línea y seguir investigando un poco más, además de adentrarme en textos un poco más diferentes a los que he transitado como (Harold) Pinter y Caryl Churchill, que son textos más precisos, incluso de alguna manera hasta más contemporáneos (...) pero sobre todo a nivel del texto es mucho más rebuscado o más pesado. Entonces, la idea justamente era darle mi visión, seguir transitando el tema de la familia disfuncional y sobre todo por cómo está tratado, que le toma el pelo a los clichés de la época, con un humor ácido, bastante negro, pero que habla de cosas que nos interesan a todos actualmente. No es una comedia ligera, los personajes son muy fuertes cada uno, entonces era interesante trabajarlos desde el punto de vista de las relaciones entre ellos.
-Trabajaste con parte del elenco en Anhelo del corazón (Garateguy,Campo y Bornes), ¿por qué los volviste a elegir para esta obra?
-Porque ¿viste cuando te quedan ganas de seguir trabajando? Sobre todo en teatro totalmente independiente uno elije con quién laburar y no siempre se da que tanto a nivel de elenco como técnico se pueda conformar un grupo con el que puedas trabajar bien, no sólo a lo que puedan aportar artísticamente sino también a lo que puedan aportar a nivel personal.
-Los padres terribles suele representarse como un vaudeville con ribetes de comedia y tragedia, ¿cómo la delineás tú?
-La idea es no partir de lo superficial o la caricatura que podrían ser los personajes sino, en principio, empezar a explorar, voy al texto mucho después, o sea, en principio trabajamos mucho lo que son las relaciones de estos personajes, encontrar a estos personajes en otras situaciones que quizá no están planteadas directamente en el texto, y empezar a encontrar un estilo que pudiera comunicar lo que yo estaba sintiendo que el texto me estaba dando.
-¿Y qué te estaba dando?
-Personajes que transitan en un rango bastante grande, o sea, si bien desde la verdad en todo ese rango, quizá por momentos en decir verdades desde un naturalismo hasta llegar a un desborde total.
-Los personajes se pasean por varios registros en el transcurso de la obra.
-Claro. Incluso nos planteábamos si son personajes que se disocian bastante en cuanto a la capacidad de relacionarse con uno u otro personaje y no, es el mismo personaje que por momentos te parece otra persona cuando se relaciona con otro, y eso tiene que ver con todo el tema de los secretos que tiene la obra.
-¿Qué es lo esencial de la obra para tí? ¿Dónde está el núcleo?
-Sobre todo tiene que ver con un supuesto orden establecido cuando arranca la obra, un orden generado por la madre, el padre y una tía solterona, con un hijo de unos 20 años, donde cada uno de los personajes ya tiene su lugar y su vínculo establecido dentro de la familia. El tema es cuando uno de estos personajes, el hijo, decide -o no decide- romper ese orden. Ahí empiezan a aparecer todas estas verdades que estaban ocultas, estos conflictos. Cocteau trabaja muy bien el tema de los opuestos, el orden/desorden, y la obra va adquiriendo otra forma de ordenarse.
-¿Qué es lo terrible de estos padres?
-Lo que te hablaba del tema del orden y el desorden, tender a ordenar la vida de este hijo de una manera no digo arbitraria pero sí sin consentimientos, sin ese diálogo que tendría que haber o sin dejar que el hijo decida (...) Pero son personajes que sufren, que ríen, que explotan por momentos, y que están queriendo decir muchas cosas.