El insoportable mal humor de Gasalla

Por: Luis Ventura

Ante todo, quiero dejar constancia del respeto y admiración que tengo hacia la carrera y el talento de Antonio Gasalla. Eso, en ningún momento estará en tela de juicio en este rincón. Pero también es cierto que llegó el momento de que alguien le exprese lo estresante que resulta trabajar y convivir con el malhumor de un señor que se desayuna con cara de traste, y vive mascullando estados de ánimo conflictivos.

Le pasó a Tinelli que jamás terminó de entender el humor que su personaje de maquilladora y jamás se enteró de la comicidad que trató de montarse para que Marcelo blanqueara en clave de humor su divorcio de Paula Robles. Y Gasalla al terminar le dijo al conductor que se había sentido bien, aunque horas después saliera a declarar en los medios que prefería el living de Susana y que no había disfrutado de su trabajo con Tinelli… es más, despotricó contra la pobre Marcela Feudale que le hacía el contrapunto de risas a su endeble humor.

Gasalla se escuda en los 70 años que marca su edad para hablar de su poca tolerancia, mientras su excelente jefe de prensa, Alejandro Veroutis, se la pasa mandándote gacetillas de que batieron la barrera del sonido en la venta de localidades que nadie chequea, pero todos publican sin verificar. Porque es gente que se hace querer, pero que también discrimina…

¿Discrimina? Sí, porque elige a los medios con los que Gasalla quiere hablar. Los rubios por esa puerta que hay un ágape. Los negros que esperen afuera. Bien lejos, y sin tocar a las revistas de papel satinado que le organizan cenas, meriendas y desayunos. A las publicaciones con papel de diario ni las gracias, por haber acompañado las épocas en que Gasalla andaba de gira por el interior, limosneando difusión.

Después de dos meses de cumplir todos los requisitos para una entrevista con este fenómeno teatral, nos enteramos de que Gasalla no tenía ganas de dar una nota en la que no pedimos hablar de su vida privada, en la que tampoco lo meteríamos en ningún escándalo, con las fotos que él quisiera darnos… No, no… Su personaje de empleada municipal nos volvía a mandar a la cola, y tomamos una decisión.

Antonio querido, te pedimos que le digas a tus colaboradores de prensa que no nos manden más información de tus logros en el Guiness, ni de las comidas que organizás para no invitarnos, ni para dejar constancia del malhumor y el desagradecimiento que escondés detrás de ese humor que sólo identificamos arriba del escenario, y alguna vez en televisión.

Tu malhumor y el veneno de tus aguijones también despertó la ira de Moria cuando, Gasallita querido, a su recomendación de que le trasmitieras el éxito de temporada teatral a tu cara, respondiste con gran falta de criterio y humor que vos no te drogabas en clara referencia a tu ex compañera Casán que, con total justificación, te puso en el lugar vos sólo te ganaste. Chau, hasta el Sábado… Show.

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