Sátira a lo liviano

| Max Capote anuncia "sorpresas y un zoológico de invitados" para el jueves 25 de junio en la zitarrosa, donde presentará chicle.

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Por: Martín Cajal

"Toda persona pública se convierte en un personaje. Hasta Mujica lo es, que es el tipo más auténtico. Es el recibo de una coraza que formás, sino serías muy vulnerable. Igual no es consciente en ningún momento. Mi nombre no es un sobrenombre ni un seudónimo, se me ocurrió para armar un grupo, pero como es común que el cantante absorbe y se morfe el nombre… La gente en vez de decirme Fabián me decía Max Capote, y yo le decía `no, no, así se llama la banda`, y bueno no pude parar eso", cuenta Fabián sin el vestuario ni la postura de su personaje. Su alter-ego es una especie de parodia del canchero exitista y con rasgos algo similares a un Capo de mafia.

En diciembre del año pasado lanzó su segundo trabajo, Chicle, nominado a seis premio Graffiti aunque obtuvo sólo el de Mejor Diseño de Arte (una especie de envoltorio de papas fritas de McDonald´s cuyo interior es el CD, forrado de motivos visuales de calamares).

Lo excéntrico, lo kitsch y hasta lo bizarro son elementos que rodean a la estética del músico. De ahí que su próximo show seguramente contenga esas dosis de exotismo que aseguran una propuesta tan divertida como curiosa. "Va a ser un show mágico, pero sin magia, con muchas sorpresas, como todos mis espectáculos, y habrá un zoológico de invitados", adelanta. Después del toque, habrá un after en el boliche Bluzz donde presentará el videoclip de la canción Tema11.

Para este estreno de su CD, tocará algunas canciones de su anterior álbum Grandes éxitos, también algunos temas instrumentales y hará un cover del grupo peruano Los sádicos, "porque si toco sólo Chicle, es un show de media hora", explica Capote. Exactamente, serían veintiocho minutos. Es que su último trabajo consiste en un material de pop con influencias beatle y ritmos también latinos, que avanza como bólido y, como apunta su título, con canciones pegadizas, de esas que se engrapan enseguida y que pueden generar adicción. El disco se editará en menos de diez días en la Argentina por Barca Discos - el sello de NTVG en el país vecino-, y también tendrá su edición en España (donde dará una gira) por Galileo Music.

"Quizá me gusta más este. El nuevo que haga siempre me va a copar más. A mucha gente le ha costado que le guste el Chicle más que el Grandes éxitos. Y otros me dicen: `loco, ahora sí, hiciste un disco`", confiesa Capote.

La razón por la que prefiere este trabajo tiene mucho que ver con lo que él quiso hacer y lo que efectivamente concretó. Intenciones y resultados, la cara invisible y visible de cualquier obra; tema central de la charla y sobre el que orbitaron otras cuestiones relacionadas: qué es un buen artista, qué implica que algo sea `bueno` o `malo` en el arte...

"Chicle es una sátira a los productos livianos" afirma. Y agrega: "La(s) obra(s) tiene(n) un recorrido, que es el tiempo de exposición que necesitás ante ella para entenderla. Si aquel es muy largo o denso te cuesta más; pero si es ágil, la entendés al toque. En general, lo que el ser humano no entiende no le gusta, necesita asimilarlo para que le guste. Hay un prejuicio de que todo lo que es de recorrido rápido es malo y lo que tiene recorrido lento es bueno. El ejemplo más groso de la historia son Los Beatles, que tienen terribles canciones tanto de recorrido fácil como difícil. Ahora me salta el Licenciado en Artes Plásticas, pero algo es bueno o malo dependiendo del discurso, de tu intención. Chicle es un disco de música `liviana` porque quise eso, fue mi premisa, y lo logre. Si yo quiero hacer un disco de metal y hago un Chicle, es una mierda", explica.

Quiso hacer un disco de rápida digestión y eso hizo.

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