Por: Analía Filosi
"La frase que más he escuchado en los últimos meses es `qué clara que sos`", confiesa Laura Raffo, una economista que hace que los temas económicos parezcan sencillos o, al menos, más accesibles para el ciudadano medio, ya sea desde sus breves intervenciones en Telemundo 12 como en los espacios más largos de Código país. Claro que no es tarea fácil. "Hay mucho trabajo atrás. Para transmitir en dos minutos con claridad un concepto económico, tenés que haber estudiado y analizado con mucha mayor profundidad de la que terminás transmitiendo. Pero pasa que yo al mismo tiempo me siento una comunicadora, además de economista", destaca.
En eso tiene mucho que ver su historia en ambos campos, porque Laura ingresó al mundo de los medios de comunicación cuando todavía era estudiante de Economía en la Universidad de la República. "Me llamó una amiga que trabajaba en el diario El Observador para decirme que estaban buscando un estudiante de Economía para el área de Mercados. En El Observador tenían el concepto de que era más fácil que un estudiante de Economía aprendiera a escribir que un periodista lograra entender de Economía. Entonces empecé ahí, iba todos los días con una libretita a cubrir lo que pasaba en la Bolsa de Valores", recuerda del diario en el que trabajó durante seis años, años en los que se recibió de Economista y cursó un MBA en Dirección de Empresas. Uno de sus lectores era Néber Araújo, quien un día la llamó para contarle que le gustaban sus análisis y que le interesaría contar con ellos en su radio, Setiembre FM. Fue así que Laura se sumó también al dial, con intervenciones en las mañanas y tardes de esta emisora. "Me encantaba", dice.
Fue su etapa de mayor dedicación periodística, pero también en la que se dio cuenta de que le gustaba mucho lo que tuviera que ver con "la administración de empresas, gerenciar, agarrar experiencia en compañías multinacionales, el trabajo bajo presión. Ahí me fui del periodismo hacia otros ritmos y trabajé en Manpower".
Fue así que la economista fue armando un curriculum que la puso en la mira de Iván Ibarra, productor de Zona urbana. "Me llamó y me reuní con él y con Nacho (Álvarez). Fue como medio inconsciente, no tenía ni la menor idea de en lo que me estaba metiendo, de la repercusión que iba a tener, de que mi cara iba a empezar a ser conocida", señala sobre lo que significó pasar del "anonimato" de escribir en prensa a la exposición que provoca la televisión. "Por suerte mis experiencias con la gente siempre han sido muy positivas, se acercan para decirme `qué claridad, qué lindo`, `ahora entiendo`, `mi hijo estudia Ciencias Económicas y le encanta lo que hacés`. Siempre recibí mucha calidez". Aunque también le genera un poco de nervios que haya quienes se acerquen a los economistas como a una especie de gurú que predice el futuro. "A veces te hacen preguntas para las que no tenés información y yo soy una persona que me gusta hablar cuando sé del tema. Cuando no sé, no payo. No exploto la veta de predecir, sino la de analizar qué está pasando, por qué está sucediendo y las posibles consecuencias en el corto plazo", aclara.
PARÉNTESIS. Si bien Laura abandonó Zona urbana antes del año en que el periodístico de Canal 10 generó más polémicas, supo vivir alguna que otra situación tensa, como la de que un hombre los estuviera esperando armado fuera del canal. "Pero como lo mío era más técnico, más de análisis económico, no soportaba tanto las presiones como el resto del equipo". Igual no dejó el programa por esa razón, sino porque Microsoft la contrató como Gerenta de Comunicaciones. "Implicaba tener cinco países a cargo, viajar muchísimo y representar a la marca; entonces no podía poner mi cara para una actividad que no tuviera que ver con la empresa", explica. "Entonces abandoné el periodismo por cuatro años".
Pero los medios no estaban dispuestos a abandonarla a ella y es así que Canal 10 la volvió a convocar, junto a sus ex compañeros de Zona urbana, para retomar el periodístico. Como no todos estuvieron de acuerdo con el regreso, lo dejaron de lado. Pero el canal insistió y les ofreció a ella, Ignacio Álvarez y Gabriel Pereyra una especie de informativo de cierre de jornada, de análisis de coyuntura, para emitir dos veces por semana. El proyecto quedó trunco y a Laura le apareció la propuesta de asesorar en materia de Recursos Humanos y Comunicación a una compañía neozelandesa que estaba instalando tambos modelos en todo el país, con una inversión inicial de 100 millones de dólares, pensando invertir 100 millones más. La comunicadora aceptó, pero la segunda etapa se interrumpió debido a la actual crisis económica global.
Es en ese momento que Laura retomó el contacto con Alfonso Lessa, quien un año y medio atrás la había convocado para incorporarse a Telemundo central, pero aquel no era el momento para volver a la pantalla chica. Lo fue este año y le sumó un espacio en Código país, que ella siente más próximo a lo que hacía en Zona urbana. "Pero en un noticiero nunca había estado y es súper interesante. Tenés que tratar de hacer un análisis en dos minutos, lo cual te implica un esfuerzo muy distinto porque no tenés una producción de una gran nota o un gran informe atrás. Tenés que estar absolutamente informada de todo lo que está pasando y estar lista para opinar de cualquier tema", remarca al referirse a un espacio que, aunque está fijado para dos veces por semana, puede cambiar de día o de frecuencia si la realidad lo demanda. "Es una experiencia que me divierte porque tiene una dinámica y una adrenalina espectacular", destaca quien también disfruta de sus intervenciones en Código país. "Nos está yendo bien, el programa está midiendo muy bien. Lo veo dinámico".
De todas maneras, Laura toma su incursión en el mundo de los medios de comunicación como una actividad complementaria a su meta principal, que es ser empresaria. Hace poco que con tres socios -Iván Ibarra, Pablo Cancela y Conrado De Ambrosis- armó Tao, una empresa de comunicaciones especializada en el asesoramiento integral de empresas. "En el futuro, si hay una cosa que veo seguro, es mi empresa creciendo. Tao tiene que consolidarse como una de las principales empresas de comunicación de Uruguay e incluso tenemos proyectos para expandirnos en el exterior", proyecta con entusiasmo esta madre de mellizos -Ignacio y Federico (2 años)-, a quienes tuvo con su marido, Federico Muttoni. "¿Seguir en la tele?", se pregunta. "La verdad que me entusiasma, pero siempre cumpliendo un rol desde el análisis económico porque es mi materia y es donde me siento cómoda".