Martín tras la casa

| El uruguayo que estuvo dos meses y medio en Operación Triunfo ganó popularidad y espera propuestas de acá o de allá.

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En Uruguay, Martín Abascal estudió teatro durante 10 años con Beatriz Massons, Verónica Rinaldi y Omar Varela. Luego y en Argentina, dos meses y medio dentro de la casa de Operación Triunfo, bastaron para que ganara una popularidad que le hace vivir escenas de este tipo: "Cuando salí, lo que más me llamó la atención fueron las fans. En las calles de Buenos Aires te piden foto, te tocan, preguntan de todo. Es una locura. `Estuve dos meses en programa de televisión y me decís: "te amo". No entendés, pero claro, es parte de la locura de todo esto. Ahora, también hay que tener los pies sobre la tierra porque si no te crees Luis Miguel y cuando termine el boom del programa, terminás vendiendo caramelos en los ómnibus", asegura Martín que pasó por Uruguay la semana pasada para la fiesta de Buen día Uruguay. Allí cantó varios temas junto a Maite Moreira, la otra uruguaya del reality.

"Con los pies en la tierra", entonces, este uruguayo de 24 años se pregunta ahora que pasará después de su pasaje por el reality. Quiere trabajar en Argentina y también en Uruguay, donde está manejando alguna posibilidad de co-conducción con el Canal 4. Todavía nada seguro, pero...

Lo cierto es que ha terminado un ciclo para el más bajo de la casa y también uno de los más polémicos. Incluso, fue quien dijo "Uruguay es una provincia" que levantó tanto alboroto. Entonces aclara: "Yo no dije eso, lo sacaron de contexto. Lo que pasó fue que Maite (Moreira) estaba nominada y me dice: `Martín, vos sabés cómo es la gente de Uruguay, que somos pocos, los argentinos me van a ganar en el voto telefónico`. Y yo le respondí: Uruguay es como una provincia más de Argentina, te van a votar. Nada más. Pero armaron todo un revuelo con eso".

Pero más polémicas lo rodearon: peleas con Juliana, Soledad y Sebastián y hasta con el afuera cuando circularon fotos de él que lo mostraban pelado. ¿Usa peluca? "No, eso fue terrible. Las fans me tiran del pelo, pero no. Tirá vos también", invita... confirmado: no tiene peluca.

Martín Abascal tiene 24 años y a los 20 viajó a Argentina a probar suerte con la actuación. Acá vivía desempleado en El Prado y pese a que había estudiado teatro y participó en Carnaval, resolvió cruzar solo el charco porque la familia se quedó en Montevideo.

-¿Cómo llegaste a Operación Triunfo?

-Desde el año 2003 o 2004, yo me presenté a todos los casting de Operación Triunfo y también de Gran Hermano. Me presenté al primero, al segundo, al tercero y recién en el cuarto quedé. A perseverancia no me gana nadie.

-Habías tenido experiencias en teatro, pero con el canto no...

-Claro, lo mío era más la actuación. Estudié acá desde los 10 años. Pero al llegar a Argentina se empezaron a abrir las puertas por el canto. Me presenté a una audición para Valeria Lynch y quedé. Me becó todo un año y también trabajé con ella, siempre cantando. También estuve en Latin American Idol, donde en la segunda edición llegué a estar entre los 50 finalistas. Como que se me priorizó el canto y a mí también me gusta.

-Este Operación Triunfo tuvo todo un lado Gran Hermano, ¿cómo lo sentiste?

-Me encantó, fue la parte más divertida.

-Tuviste varios líos...

-Sí. Lo que pasa es que yo no me callo nada y eso me generó varios conflictos. Hago también muchas bromas y eso, por ejemplo, molestó a Juliana. En una, le tiramos "autista" porque ella como que se queda colgada por momentos. Y se enojó. Pero también fue anecdótico porque en verdad, con Juliana nos llevamos muy bien. Después, con Soledad tuve un lío, que lo presentaron como que yo era un golpeador pero nada que ver. Discutimos, pero está todo bien. Ella me llama, yo la llamo. Y después, con Sebastián sí fue un poco más grave. Hay asperezas que no hemos limado porque tenemos personalidades muy distintas. Igual, eso no nos impide hacer cosas juntos. Yo le dije un día: "Más allá de las discusiones, que son parte del show, nosotros tenemos que tener la inteligencia como para aprovechar esto y lo importante es que tengamos los pies sobre la tierra y que podamos trabajar juntos". Y lo hemos hecho: en los debates y otros programas del ciclo.

-¿Los líos estaban armados?

-No. Pero estando en la casa todo se potencia por la sensación de estar en la televisión. Cuando llorás, llorás el doble. Y cuando discutís, lo mismo.

-¿Qué balance hacés?

-Todo es positivo. Ahora, lo que queda es no creérsela. Hay que tener claro que de ahora en más hay que seguir trabajando porque la popularidad no me va a dar de comer.

-¿Estás en algún proyecto?

-No, estoy en la espera de alguna propuesta. Tengo esa ansiedad de saber qué va a pasar. Y le pregunté al productor (de Operación Triunfo) Marcos Gorban: ¿Qué va a pasar después del programa? ¿Sigo igual? Es decir, en nada pero con la popularidad. Yo quiero tener alguna propuesta, sea allá o acá. O en los dos lados. Lo bueno es que estamos tan cerca que se puede trabajar en los dos países. A mí me encantaría trabajar en Uruguay.

-¿Y vivir?

-En cuatro años, me hice allá de un grupo de amigos, de contactos que es difícil dejarlo.

-¿Cuánto del Martín que se vio en Operación Triunfo era un personaje?

-Nada, yo soy así. Ando por la calle y siempre estoy pensando qué chiste voy a hacer. Soy un personaje las 24 horas del día.

-Muchos de los que salen del reality dicen que les afectó la exposición, que quedan medios...

-¿Loquitos? No, yo ya era loquito de antes (risas).

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