Cannes premió a 9 de las 20 películas que integraron una selección oficial irrepetible. La actriz francesa Isabelle Huppert, presidenta del Jurado, advirtió con sabiduría que no juzgaría a las películas, se premiaría a aquellas que se ajusten a la siguiente definición de cine: "una ambición humanística, una visión del mundo y, al mismo tiempo, un proyecto estético". Esta edición derivó el descubrimiento de nuevas promesas a las secciones secundarias como Una cierta mirada, mientras que la competencia la conformaron realizadores de lujo, de los cuales sólo dos- Isabel Coixet y Elia Suleiman- pisaban por primera vez la Croissette. El cine europeo se lució con creces, presentando 14 filmes, resultando ganadora la alemana-austríaca-francesa La cinta blanca, del impecable Michael Haneke, quien ya fue premiado en Cannes por La pianista y Caché. El realizador austríaco presenta en esta cinta crudísima una nueva dosis de "violencia responsable" que sigue la línea de sus películas anteriores. En este largometraje en blanco y negro, Haneke escarba en las raíces de la sociedad alemana que avaló y legitimó al nazismo, mostrando brutalmente la vida en una comunidad protestante poco antes de la Primera Guerra Mundial, madre de los niños que protagonizaron este período de oscuridad. Los pronósticos que indicaban a Un profeta, film noir del francés Jacques Audiard, como la gran favorita, tuvieron su recompensa cuando el director consiguió El Gran Premio del Jurado. Protagonizado sorprendentemente por un joven que no es actor, la cinta narra la evolución en la carrera delictiva de un joven ladrón de poca monta que se transforma en hampón, dentro de la cárcel. Otro francés excepcional, Alain Resnais, se llevó su reconocimiento, en parte simbólico hacia el movimiento cinematográfico que integró (La nouvelle vague) y que hace 50 años premiaba en Cannes a Francois Truffaut por Los 400 golpes. La cinta que exhibió Resnais Les herbes folles, repone su gusto por las peripecias del amor, y permitió al público presente, honrar a este maestro de 87 años con un aplauso de pie. Charlotte Gainsbourg, francesa también, se llevó la Palma de Oro a Mejor Actriz por su trabajo en Antichrist, el fracaso indiscutible de este festival. Este film violento y sádico, asqueó a la crítica que lapidó a Lars Von Trier, desde ahora tal vez ex-niño mimado de Cannes. El australiano Christoph Waltz logró distinguirse como Mejor Actor por su interpretación en Inglourious basterds, el film más visto y enérgico del festival,dirigido por el habitué a Cannes Quentin Tarantino. La británica Andrea Arnold (Fish tank) compartió el Premio del Jurado con el coreano Park Chan-Wook (Thirst), mientras que Spring fever, del realizador chino Lou Ye, obtuvo el galardón al Mejor Guión. Ye, fue el encargado de la polémica al comentar que con esta historia de un amor homosexual, probablemente vuelva a ser vetado en su país, que le prohibió filmar por 5 años a causa de su film anterior, también presentado en Cannes. El gran perdedor fue Pedro Almodóvar, que presentó Los abrazos rotos, su película más lograda según la crítica. También se esperaban premios para Looking for Eric, de Ken Loach, Vincere de Marco Bellocchio y A l`origine de Xavier Giannoli, de todas formas , una sola película defraudó a la crítica y al público, el resto deleitó en mayor o menor medida con una selección que en sí misma fue una obra maestra.
Uruguay en el Festival
El cine nacional volvió a pisar un festival de primer nivel. Mal día para pescar, película realizada en nuestro país por el uruguayo radicado en España Álvaro Brachner, participó de la Semana de la Crítica del Festival de Cannes. Si bien no resultó ganadora, la buena acodiga del público y las excelentes críticas que recibió, aseguran un futuro prometedor a este film que se estrena aquí el 31 de julio, y que, según se afirmó en Cannes, revela a un nuevo gran director latinoamericano.