Demasiada expectativa

POR ANALÍA FILOSI

Los siete meses que tardó en ver la luz Telemental (desde que se lo anunció en el lanzamiento de programación de Canal 12 hasta su debut), contribuyeron a crear una gran expectativa. Si la tardanza obedeció a la escenografía, como tantas veces se dijo, realmente valió la pena la espera porque es espectacular, lo mejor del programa. Pero esa espera también elevó las expectativas para todo lo otro y allí la respuesta no es tan brillante. En la conducción coincido con lo que he escuchado: "un Rafa se comió al otro". Cotelo se roba toda la atención y la gracia (más allá de que pueda molestar que se coma las "s"), anulando casi a Villanueva, que queda reducido a un buen lanzador de pies. Las nuevas caras -Manuela Da Silveira y Diego Waisrub- están cumpliendo con la frescura y desenfado prometidos, más allá de que realicen móviles poco originales ("Bailando por un sueño" cansa, cambien). Tampoco hay originalidad en secciones como someter a un cuestionario a un famoso (suena a "CQ Test") o que Mariano López repita el papel de periodista serio al que bombardean con bromas que hace Gastón Solé en Bien despiertos. Todavía hay mucho por pulir y una advertencia para hacer: si la idea era, como se dijo en su lanzamiento, armar un combo familiar con Planeta Disney + Telemental, empiecen ya por reconsiderar contenidos como los del último programa. Lo de Natacha Jaitt y Miss Playboy Uruguay fue ordinario por demás. Hasta ahora el envase se impone al contenido, pero hay tiempo y material humano para llegar al equilibrio... Si no cometen el error de parar en verano.

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