El director, Omar Varela, acepta la entrevista, pero "advierte" que se le insista a Sara (Sarita) Sabah "porque es un poco tímida". Cuando ella atiende el teléfono, su voz delata esa timidez de la que hablaba Omar, pero con el paso de los minutos decantará hacia la calma más que hacia la timidez. El encuentro director-cantante-periodista se concreta unos días después, en la casa de Omar, a la que Sara llega casi puntualmente. Algo en la forma en que se tratan indica que se conocen más allá de los ensayos de Cabaret, musical que se estrenó hace tres semanas en la Alianza.
-¿Cuándo pensaste en Sara para interpretar el papel de Sally Bowles?
OMAR: A Sara la conozco de hace mucho tiempo. Obviamente, la conozco como cantante y la conozco a través de un vínculo afectivo muy grande que son unos amigos en común. La había oído cantar, pero jamás me imaginé a Sara para un papel, hasta que una noche yo estaba buscando al personaje de Sally Bowles y me invitaron a comer a su casa, su marido, por un tema de un disco que Sara va a lanzar. Bueno, yo iba para la casa de Sara y pensé "¿pero ella no podrá ser Sally Bowles?". Y cuando le pregunté, ella me dijo que sí.
-No dudaste.
SARA: Lo que pasa era que, hace dos años, cuando estaba estudiando en Buenos Aires tomando clases de canto, estaba con ganas de prepararme justamente para audicionar allá para un musical, pero no para un rol como el que me dio Omar.
Sara tiene 34 años y siempre estuvo vinculada a la música. Además de integrar un coro a los 16 años, formó parte de la Suite Montevideo durante siete años, fue corista de Ruben Rada, Jorge Schellember y Urbano Moraes. Sus apariciones más conocidas quizá hayan sido con La Otra, cuarteto vocal integrado, también, por Ana Prada, Lea Bensasson y Beatriz Fernández. Este año lo ha dedicado al disco solista.
Pero el campo actoral no le resulta del todo extraño porque dio clases de canto en la Escuela de Comedia Musical que dirige Luis Trochón y hoy da clases en la Escuela de Actuación de Montevideo (EMAD) y el Instituto de Actuación de Montevideo (IAM).
"No es fácil hacer un elenco", señala el director. "En el caso de Sara, lo que pasó fue todo una coincidencia, pero yo sabía que contaba con un cincuenta por ciento del personaje resuelto, que era la parte cantada. Y la otra parte me asustaba un poco a mí también". ¿La solución? "Alguien que me diera la efectividad del personaje, y esa fue Laura Sánchez, que trabajó con ella como una especie de coach. Aunque no me gusta la palabra coach".
S: Guía.
O: O "maestra preparadora".
LA ESPAÑOLA. Para resolverlo, lo mejor era llamar a Laura Sánchez, quien respondió: "Trabajé mucho rato con ella. Se entregó de manera impresionante porque, además de los ensayos generales, teníamos ensayos aparte. Trabajamos como para hacer el papel para mí, pero para el cuerpo de ella. Y ella trabajó como una loca, en el sentido de la cantidad de horas, de tiempo".
Laura actuó en varios musicales dirigidos por Omar Varela, como Arrabalera, un musical de tango (2001), La bien pagá (2002) o Muñecas del cha cha chá (2003). A ella se la consultó para conocer cómo es, para una actriz, desenvolverse también como cantante sobre un escenario, una situación inversa a la que vive Sara: "El musical es el mejor género del mundo. De acuerdo al musical, estudio la forma en que cantan en la época. Lo que a mí más me gusta es la copla, por eso me gustó tanto La bien pagá. Quizá tenga que ver con la sangre española. Conozco mis limitaciones vocales y, aunque me preparara alguien, sería mejor que dejara de fumar. Y no sólo está el canto, también está el baile, tenés que hacer las tres cosas, cantar, actuar y bailar. Aún para una cantante es difícil. Hagas lo que hagas, tenés que asesorarte o, por lo menos, darle un tiempo largo de estudio".
Sobre Laura, dice Omar: "Laura es una actriz que canta muy bien, pero no es una cantante. Pero como es tan buena actriz, ella te vende un pescado que te lo comprás. Lo ideal sería que tuvieran todos la voz o la técnica que tiene Sarah y que supieran actuar como Laura".
Por su parte, Sara acota: "Por eso me la trajo". Y agrega: "Ella me enseñó en el proceso de la creación y me ayudó a entender que esta Sally que yo hago es la que yo hago, que si no sale de una forma diferente es porque yo no quiero. Ella se la imaginaba desde mí y eso fue bueno".
O: Claro, porque no era Liza Minelli.
S: Ni era transgresora.
O: Era como un pajarito mojado.
S: Estaba en armonía con lo que yo soy, eso me pareció más importante porque yo siempre le decía a Omar "no sé cómo voy a hacer porque (Sally) es drogadicta, alcohólica" y yo la sentía muy alejada de mí.
-¿Esa falta de identificación con el personaje fue tu mayor dificultad a la hora de actuar?
S: Sin duda. Pero las experiencias anteriores como cantar en Rada para Niños, o ser telonera con La Otra -ahora no se me ocurren más cosas-, sin duda esas cosas fueron importantes. Uno es lo que hizo y lo que está haciendo. Todo aporta.
LA FRANCESA. "Tengo una obra que quiero que leas. Yo pensé que me estaba pidiendo que compusiera algo para esa obra o que cantara para la banda sonora, así que me quedé esperando que se explayara un poco, mientras me congelaba en la esquina de 18 y Paraguay. Siguió. `Estoy todavía traduciéndola, pero en cuanto la termine, quiero que la leas, porque sos la persona para protagonizarla`. Yo pensaba ¿Qué tiene este tipo en la sangre? ¿No se está congelando que se pone a hablar delirios en la esquina? Me sonreí (...) y le dije `Yo soy cantante, soy Laura Canoura, ¿no te habrás confundido?` `Sí, nena, sé perfectamente quién sos y quiero que leas esa obra porque quiero que la protagonices`". Este es un fragmento del blog de Laura Canoura (www.lauracanoura.com/blog)en el que la cantante narra su encuentro con Omar Varela, que desembocaría en Piaf (1995). Él se acuerda del encuentro: "Ahí surgió uno de los espectáculos más exitosos del teatro nacional porque fue un éxito y fue un cambio para su carrera porque a ella la empezó a conocer otro tipo de público. Hay cierta intuición que uno tiene con algunas personas, entonces, cuando pensé en Sara dije `ella puede hacerlo`".
Lo extraño para Sara no es el escenario sino la actuación. De todas formas, señala otros posibles puntos de relación: "No es lo mismo, pero desde el pique me sirve para las clases de canto. Yo no sé si los alumnos lo sienten, espero que sí, pero meterme en ese lugar, en lo interpretativo... ahora buscás otro sentido para ellos. Es un aporte. Aparte, en cada función siento ese vértigo, no siento que lo resolví todavía". "Eso nos pasa a todos", cierra Omar.
LA INGLESA. "A mí me gustaría ver a un actor que cantara como canta ella (Sara), que le dijeran `bueno, en tres meses tenés que cantar`. Es mucho más difícil eso que decirle a una cantante `en tres meses tenés que acturar`", opina Omar.
-¿Te pasó eso con Paola Bianco, el año pasado en Mi bella dama?
O: Claro, porque Paola es una muy buena actriz, canta muy bien, pero no es cantante, es actriz que canta. Entonces vos decís "lo hizo muy bien, salió muy airosa en el papel y todo lo demás, pero se lucía mucho más como actriz que como cantante, se lucía mucho más como actriz cómica que como actriz dramática".
Si bien no se dedica a esto, Paola tiene formación en canto. Lo señalaba en una entrevista en 2007: "Cuando era chica cantaba en el coro del Sodre, desde que tengo 8 ó 9 años canto singles para comerciales, ahí fue donde tuve la formación, y después siempre estuve vinculada al canto, siempre canté, lo que pasa es que, claro, nadie sabe que yo siempre canté. Hay gente que se está dando cuenta ahora, que me ve cantando en vivo en todas las funciones de Mi Bella Dama".
De Mi bella dama la charla se corre hacia las escenografías: de un escenario despojado en Mi bella dama, pasó a una estructura con referencias a un corsé gigante y una terraza, en la que se ubica la orquesta. Esto no fue un dolor de cabeza menos para el director: "Imaginate que te digan que eso se puede caer y vos estás en la platea, mirando un ensayo. En teatro somos muy supersticiosos. A mí, cuando me dijeron `se puede caer` yo ya vi todo, trompetas que volaban por el aire, gente aplastada, un horror". Con la opinión de un ingeniero de por medio y una inversión total de 80 mil dólares, todos los artistas están seguros.
Luego, el tema cambió hacia los ensayos diarios en los que Omar tenía que dirigir a cerca de 30 personas.
-Al ensayar con una banda estabas en tu mundo.
S: Sí, era una de las cosas que más me gustaban del proyecto. Para mí ese punto era muy importante. Yo le dije a Omar "por favor, que sea con músicos en vivo" y Omar me dijo "pero nena, van a haber por lo menos ocho músicos en vivo". Yo no sé si me hubiera tentado tanto.
O: Es que la pista es muy técnica. Está grabada de tal forma que vos tenés que cantar encima y no podés hacer nada.
S: Como el otro día, que falló el micrófono y ellos bajaron el volumen.
-¿Cómo te llevás con el ritmo de las funciones?
S: En algún momento va a coincidir con la presentación del disco.Van a convivir. Primero, esto es una experiencia y es así como lo quiero vivir, que es maravillosa. Es parte de lo que asumí cuando le dije que sí a Omar. De repente el disco lo presentaré más tarde.
-¿Hasta qué fecha hay funciones aseguradas?
O: Hasta diciembre. Después, el año que viene se repondrá, después de unas vacaciones.
S: En esas vacaciones, voy a presentar.
Después de la entrevista, las fotos en Farmacia Solís. Sara llega temprano y se sienta en la vereda, al sol. Espera que alguien salga o que llegue Omar. ¿Timidez? Calma. Pide agradecimientos olvidados durante la entrevista y cuando aparece Omar le cuenta sobre la última adquisición discográfica. "Te lo voy a pasar" y tararea algunas de las canciones.