Por: Mariángel Solomita
El cine nacional tiene otra cara. Más allá de las habituales 3 "grandes" producciones anuales hechas en Uruguay, hay otros realizadores que por distintos motivos no llegan a la pantalla comercial, pero siguen por otros carriles que les permiten tener sus seguidores, competir en festivales internacionales de primer nivel y hasta generar polémica.
sin comentarios. Federico "Biyu" González dio tantas entrevistas sobre su documental Perejiles, que casi no quedan preguntas por hacerle. De todas formas no puede hablar. "Puedo mostrarte la película, pero no puedo contestarte nada, porque con todo esto de los juicios mi abogado prefiere que no haga declaraciones". Perejiles es probablemente una de las únicas películas uruguayas en generar polémica real y ni siquiera se exhibe en sala. Una única proyección en el Centro Cultural Español bastó para que los medios le dieran una cobertura fuera de lo común a un producto de este tipo, que generó un boca a boca tan fuerte que es común escuchar preguntar "¿Dónde puedo ver Perejiles?": En la casa del realizador, en un sillón reclinable y frente a un televisor de 40 ``. Por 60 minutos "Biyu" González intenta descifrar lo que es un perejil, sustantivo con el que varios periodistas conocidos aluden a un grupo de figurantes habituales en lanzamientos y eventos, que se presentan como periodistas de medios casi desconocidos. Según dejan entrever varias declaraciones de periodistas televisivos, choferes, camarógrafos, mozos y testimonios surgidos de cámaras ocultas - y no- , estas personas asisten por el servicio de lunch más que para conseguir una nota. Esta cinta presenta a los perejiles más importantes del medio, con mucho humor, pero lo que puede ser gracioso para algunos, no lo es para su director que, según declaró a Montevideo Comm, "el documental toma partida por la admiración, no la lástima o el rechazo (...) Estos tipos son lo mejor que hay en la prensa uruguaya". González decidió citar a varios de sus protagonistas a que vieran el documental en su casa, y aunque algunos lo felicitaron, otros no quedaron conformes con las repercusiones de su trabajo, niegan ser perejiles y le realizaron tres juicios por daños y perjuicios reclamando grandes sumas de dinero. Al mismo medio citado anteriormente, el director dijo: "Yo creo que van a firmar autógrafos, van a ser felicitados (...) en una mesa de periodistas y otra de perejiles, toda la vida mi lugar está con los perejiles". Aún si los perelijes no quisieran recibirlo en su mesa, habría que ver qué sucede si el documental que empezó como un hobby, termina exhibiéndose en el circuito comercial. Aunque ya recibió ofertas, los distribuidores prefieren no negociar hasta que se resuelvan los juicios. Por el momento, los perejiles son quienes tienen la sartén por el mango.
Hasta los ahorros. Gabriel Bossio tiene mucha experiencia en el medio. Trabajó como director en las mejores productoras del país - hasta crear una propia, La Jolla-, en Argentina y en Chile. Fue el productor ejecutivo de Paisito y realizó una película que autofinanció para evitar depender de los fondos nacionales. Joya, se estrena hoy en el Festival de Invierno de Cinemateca, tiene como protagonistas a Jenny Goldstein y a Roberto More, y en los créditos se puede leer el nombre de algunos de los mejores técnicos del país. Todos trabajaron gratis. "Antes de Joya, yo tenía otro guión. Dale de bomba, ya tenía el 90% del presupuesto por medio de una co-producción con Argentina, me faltaba conseguir el 10% restante de los fondos uruguayos y no los conseguí". Gabriel Bossio necesita explicar esto antes de informar por qué decidió buscar "otro esquema financiero" que dejó en números rojos su cuenta en el banco. "Quería hacer una película independiente de verdad, que dependiera de mí, que me gustara a mí y chau". Joya se filmó en 2005, tres semanas en Piriápolis, con un equipo técnico de alrededor de 15 personas. "En cuanto a los actores yo quería trabajar una mezcla de lo que hace Cassavettes y la gente del Dogma y priorizar la verdad de las actuaciones. Ensayamos, pero no se perdió la frescura, al contrario, los diálogos se llenaron con frases que fueron surgiendo en los ensayos, planteadas por los actores, que muchas veces eran ideas mejores que las que yo había escrito", comentó Bossio. El largometraje se filmó cámara en mano, en High Definition, lo que permitía grabar tanto como el director quisiera: el resultado fueron 42 horas grabadas y un montaje que se convirtió en la etapa más complicada del proceso. "Me obsesioné, le dedicaba 12 horas por día al montaje, la dejé en 90 minutos pero el primer corte duraba 4 horas y yo seguía riéndome de todo lo que veía". Joya está pronta desde hace un año y tiene una banda de sonido que cuenta con temas de Cursi, Max Capote (que también actúa en la película), La Chancha y Bufón. Se estrenó en el BAFICI, fuera de competencia, con entregas agotadas y 500 personas aplaudiendo de pie. Seguramente en setiembre o octubre se estrene en Uruguay, "pero en dos o tres salas, no creo que vaya a tener la masividad que tienen otras películas". Mientras espera, tiene otro proyecto en desarrollo: El 24.
El viaje hacia cannes. "A veces hay que cruzar fronteras para poder uno mismo valorar su trabajo". Javier Palleiro tiene 31 años, es co- guionista y co-director junto a Guillermo Rocamora de Buen Viaje, un corto de 13 minutos que colocó a Uruguay por primera vez en competencia por una Palma de Oro en Cannes. "Lo principal que nos pasó a nosotros en el Festival fue poder sentirnos directores, sentir que lo que hacés le importa a alguien y eso te genera energía. Si no fuera por Cannes, no sé si hoy estaría dirigiendo", comenta Palleiro. La dupla Palleiro-Rocamora ya había escrito varios guiones de largos, por ejemplo Sólo -que va a participar en el concurso de guiones de Sundance- pero ninguno se llevó a cabo. Se decidieron a grabar Buen Viaje por una razón clara: llevar a los hechos una idea. "Para financiar un largo casi siempre necesitás tener un corto porque sino, ¿cómo demostrás que tu guión es maravilloso y que vas a dirigir bien si nunca lo hiciste antes?". Palleiro plantea así uno de los principales problemas que pretende resolver la aprobada Ley de Cine: prever una ayuda a los cortometrajes específicamente, según confirmaron a SÁBADO SHOW fuentes del Instituto del Cine y del Audiovisual del Uruguay. Los realizadores, mientras estuvieron en Cannes, fueron invitados a un programa de TV junto a los otros 8 cortometrajistas: eran los únicos que habían autofinanciado su trabajo. "Les parecía increíble que la gente trabajara gratis, en algunos países eso está prohibido", comentó Palleiro, que también comenta que al ser seleccionados en Cannes, tuvieron que ver cómo pagar el pasaje de la cinta a 35 mm, lo que cuesta aproximadamente 10 mil dólares, y que en ese momento recibieron apoyo de Montevideo Socio Audiovisual. "Tener un corto hecho es necesario para cualquier director, pero te puede costar 50 mil dólares... no es redituable, es casi imposible recuperar ese dinero (...) hay que tener claro que, salvo en Hollywood, el cine es una industria deficitaria". El rodaje de Buen Viaje se desarrolló durante un fin de semana, en el peaje de Mariscala (Lavalleja). "Vimos casi todos los peajes, pero buscábamos uno bien remoto y que no tuviera mucho tránsito que nos interrumpiera el rodaje". Lo más complicado fue el casting. Por un lado se realizó un casting para los extras con gente del pueblo (la publicidad para el casting la hizo un señor en bicicleta con un altoparlante y un cassette) y por otro, se buscaron actores para los roles protagónicos. Carlos Schulkin tuvo algunos contrincantes, pero enseguida reconocieron en él al personaje. En el caso de Sandra, la protagonista, fue más complicado. "Hicimos 3 días de casting y casi nos estábamos conformando con lo que teníamos. Guillermo el primer día se fue llorando a la casa porque pensó que iba a ser imposible conseguir sin un peso lo que estábamos buscando, hasta que el tercer día vino Soledad Gilmet, actuó 30 segundos y era ella". Si bien para rodar este corto los realizadores recurrieron a la ayuda de productoras, que les donaron latas de película que les sobraban de rodajes publicitarios, y los habituales préstamos gratuitos de Musitelli, para rodar Sólo la historia va a ser diferente, ya que se necesita filmar en la base militar de la Antártida. "El acceso a los fondos es complicado porque son muy pocos para muchas producciones y no permiten ellos sólos financiar una película. Eso te limita a no aspirar a hacer un proyecto muy grande, la mayoría aspiramos a películas de medio millón para abajo".
En casa y con amigos. El género fantástico es el más productivo del país y el que menos recursos recibe. Maximiliano Contenti, Guillermo Kloetzer, Manuel Facal o Pablo Praino son nombres que a todos en el medio les suenan, pero más por exhibiciones esporádicas en festivales extranjeros como Buenos Aires Rojo Sangre, en Montevideo Cómics, o por su gran medio de difusión: youtube. Decenas de cortos de dos, diez o quince minutos donde los protagonistas, guionistas, directores y editores son ellos mismos. Escenas de frutas que bajan escaleras al son de un vals de Strauss, muzzarellas que agreden a la gente escupiendo salsa de tomate hirviendo, animaciones que se enfrentan a manos humanas, adolescentes que luchan contra un juguete diabólico o un joven cuyo lei motiv es coleccionar metales. Estos son los argumentos de sus creaciones, que cada vez se transforman más en largos que en cortometrajes. "Estoy terminando mi última película Fulano`s World desde hace dos años y medio", dice Manuel Facal entre risas, también director de Romeo contra la muzzarella lisogérnica y protagonista de Hobby Metal, de Maximiliano Contenti.
La marca registrada de este grupo de jóvenes que intentó formar un colectivo que se mantuvo por cuatro años -Área 4- y luego, sin éxito, una productora para poder realizar proyectos destinados al mercado de DVD en Estados Unidos, es "fatto in casa". ¿Qué pasaría si este género recibiera un sostén económico? ¿Perdería su esencia? "Si tuviéramos un presupuesto verdadero podríamos mantener la esencia y no se vería como algo sintético", comenta Facal, que espera terminar de una vez por todas su obra para enviarla al Festival de Cine de Piriápolis.
"La única vez que cobré, fueron 100 dólares que me pagó VTV por exhibir 1 hora de cortos más una entrevista", dice Contenti, que ya terminó su film Muñeco Viviente V y que se enteró hace pocos días que el posible distribuidor interesado en proyectar su trabajo en salas comerciales no encuentra que en Uruguay haya un público para este cine. "Los fondos están hechos con fines culturales y esto les parece que es una especie de imitación de la industria estadounidense". Contenti trabaja como director de publicidad en Salado Media, gracias a sus cortos como carta de presentación y, aunque quiere mantener la postura de no filmar nunca más sin un peso, sabe que es difícil de cumplir. " Hubo éxito con un tipo de cine nuestro afuera y quieren repetir la fórmula. No es sólo eso, tiene que ser variado. De esta forma estamos destinados a festivales de cine fantásticos o a grabar pensando en DVD", agrega. "Al distribuidor la película le encantó, le pareció buenísima, original, creativa y todo, pero que no le encuentra publico acá en Uruguay... humor absurdo, ¿no te parece?", comentó Contenti.
La Ley de Cine, que finalmente comenzaría a regir en nuestro país a fines de este año, prevé destinar 25 millones de pesos para un fondo de fomento cinematográfico y audiovisual, teniendo como principal objetivo abarcar el trabajo de más cineastas y de esta manera lograr que la otra cara del cine se transforme en una sola.