Por: Bernadette Laitano
Aunque en 1995 volvió a elegir Montevideo, Buenos Aires es su amante desde hace 40 años. Por eso, más vale coordinar una entrevista con Ruben Rada con tiempo suficiente, no sólo para encontrarlo en Montevideo sino para lograr un hueco en su agenda, que por estos días está más ocupada con la llegada de las vacaciones de julio.
Después de una coordinación rápida, el entrevistador llegará a la oficina céntrica del músico y él estará sentado (digamos, mejor, bastante bien acomodado) en un sofá. Discos de Ruben Rada, Richie Silver y Rada para Niños cubren una pared. Recuerdos de su trabajo para La oveja negra, bajo la forma de ovejas, están ubicados en otra pared y por lo pronto pareciera que una segunda parte de la ficción de Canal 12 se mantiene en stand by: "Posiblemente el año que viene. Va a salir en (el canal) Magazine, en Argentina. El gran problema es que tiene pocos capítulos. Cuando vos le vendés una novela a un canal de televisión, te dicen `¿y?, ¿cómo sigue esto?` Es lo mismo que entregar un demo de dos canciones".
Al mismo tiempo que recibe al recién llegado, repasa la lista de actividades que todavía le quedan por delante, antes de que termine el día: "La semana que viene, ensayamos a partir de las 12 de la noche". Mira para abajo. Suspira. Puede estar cansado pero no repara en el tiempo para charlar sobre el espectáculo que estrena estas vacaciones de julio en el MovieCenter, El reino de Rada (del 28 de junio al 13 de julio, todos los días a las 15 horas). Por primera vez estará bajo la dirección de Omar Varela, luego del fallecimiento de Horacio Buscaglia. "Lo elegimos a él y entonces planteó hacer un Rada para Niños diferente. Antes era canto y baile y los textos los manejaba yo como podía, era más que nada un show musical. Ahora pasó a ser un show teatral, también".
Cuando se le pregunta sobre el hilo conductor del espectáculo, el Negro empieza a hablar de un Príncipe Azul ("es un desastre, anda rompiendo las cañerías, bañándose en todas las fuentes, así que lo agarra un mago, le hace un hechizo y lo mete adentro de un baúl"), una Princesa ("la princesa que sesea") y un Mago Verde ("que odia al Príncipe Azul"), para concluir diciendo: "viene a ser igual que los cuentos de hadas de siempre". Pablo Cánepa, Virginia Martínez y Pinocho Routin interpretan a los tres personajes mencionados.
Mientras la Princesa ayuda a rescatar al Príncipe del baúl, el Rey -Rada- dirige la batuta hilando las acciones con canciones: "Por ejemplo, en el momento en el que los mando a lavarse los dientes, el Príncipe no quiere ir y la Princesa dice `pero dígaselo cantando`". ¿Qué canción suena? Exacto, la que casi todos conocemos de una publicidad. De manera que la interacción con los pequeños está asegurada a partir de canciones conocidas, aunque se incluyen algunos temas nuevos, como el que abre el espectáculo, El reino de Rada: "El mensaje es que se diviertan. Este show, más que nada, es un homenaje a Horacio Buscaglia. Lo que queremos hacer es cantar las canciones que él dejó.
-¿Cómo te sentís con el público infantil?
-Muy bien, muy bien porque ya estoy acostumbrado. El que me enseñó fue Buscaglia. Él tenía experiencia en Canciones para No Dormir la Siesta y un día me dijo: `Mirá, Negro, los niños necesitan que vos les cantes. Ya tienen a María Elena Walsh, Pipo Pescador, pero vos sos el cantante que los chiquilines quieren`. Le digo: `Pero yo nunca trabajé con niños, tengo miedo`. Tenía terror.
Alrededor de nueve canciones ("Pa... ni me acuerdo. ¿Vos tenés las canciones ahí, Fabiana?", le pide a su productora) durante una hora y cuarto para que grandes y chicos se diviertan porque, no ocupa tanto lugar aclararlo, más allá de la narración de una historia apta para niños, los padres también disfrutan de la música de Rada. Al fin y al cabo, ofrece a las nuevas generaciones un producto bien cuidado, con el candombe beat y más, marca registrada de Rada al frente del repique de su tambor. Está bueno que, al menos por un rato, los oídos infantiles descansen de tantos ángeles, divinas y populares.
Entre los personajes que ayudan a rescatar al Príncipe Azul está Rubenrá, que supo ser protagonista de su propio espectáculo -CD incluido- en 2004: "Había que inventar un superhéroe que no tuviera rayos láser, que no tuviera los poderes de Superman. Éste se tiraba pedos, nomás. Vos te portabas mal y él te cagaba a pedos. Y a los chiquilines les encantaba trasgredir con esas cosas. Además, el amigo de él era un tambor con el cual volaba".
En 2003 y 2004, Rada para Niños se presentó en Buenos Aires. En 2005, el espectáculo viajó hasta Córdoba. El CD Rubenrá obtuvo en la vecina orilla el premio Carlos Gardel a la Música 2004 como Mejor Álbum de Música Infantil. En 2008, ¿planea llevar El reino de Rada a Buenos Aires? "No. Para mí, es el último espectáculo de Ruben Rada para Niños porque yo me estoy..." (silba y hace un gesto de salida con la mano).
RACATA - CHAU. Si no es ahora, no es nunca. Si quiere que sus criaturas vean a Rada tamborilear mientras cuenta un cuento, la última oportunidad es julio/2008. Pero a usted también le queda poco para verlo sobre los escenarios porque desde que se editó su último CD, Bailongo, en abril de este año, el Negro Rada habló tanto de ese trabajo como de su retirada de los escenarios, alegando cansancio: "¿Cómo explicarlo? Porque si no, la gente no lo va a entender bien. Si me llama cualquier músico, uruguayo o argentino, encantado de ir. Si alguien me contrata para hacer el show de Rada, no voy a ir. Me cansé de enfrentar al público, de conquistar al público. Todo ese tipo de cosas me hartaron ya. Creo que ya hice todo lo que tenía que hacer y ahora lo que quiero hacer es divertirme.
-¿Todavía cuesta subir a un escenario y conquistar al público, con tantos años de trayectoria?
-Subir a un escenario y que un periodista diga "el Negro Rada no cantó bien", o "no nos gustó la música". Eso pasa siempre, entonces te cansa porque es como que le estás vendiendo fruta a la gente todo el tiempo. Antes era más auténtico, ahora es más comercial. Pasás por todas esas cosas. El que tiene el huevo y lo quiere aguantar, que lo aguante, pero yo ya me harté. Empecé a los 10 años, tengo 64. Jamás hablé de mi carrera, jamás dije "voy a hacer los 10 años de Rada" y llevarme plata. Pude haber hecho eso como hacen todos los artistas para llenar el espectáculo. Yo seguí trabajando. Hoy me di cuenta de que pasaron 54 años de carrera y nunca hice un concierto para anunciarla.
Igual de seguro se muestra al responder que no habrá concierto de despedida ("no me interesa") y que Bailongo no será su último trabajo discográfico: "Mi intención es seguir grabando discos pero no tocarlos (en vivo)".
-¿Se darán estrategias de venta similares a la distribución a través de Abitab?
-No sabemos, porque cuando llega el disco es cuando empiezan a aparecer las ideas. Lo de Abitab fue bueno porque se vendieron siete mil discos de golpe. Con el último disco mío, Richie Silver, no llegué al Disco de Oro, no llegué a dos mil y viste la exposición que tenía Richie Silver, gané un premio Gardel en Argentina.
Luego de El reino..., la agenda-Rada marca Bailongo Show, la presentación en vivo de su disco en el Metro, con espectáculo de baile incluido, además de invitados como Fernando Cabrera. Además, queda la difusión mediática en Argentina y, meses más lejos, algún otro toque en vivo: "Hasta marzo del año que viene, que siempre termino tocando en la playa, voy a seguir metiendo".
NS
"Después, tengo tres hijos", es una de las frases que larga Rada cuando la entrevista habla sobre el después. Entonces se olvida de la promoción de El reino de Rada o Bailongo y detalla el talento de cada uno de sus tres hijos, Lucila (se la vio en La oveja negra, actúa en Reinas Magas, en Buenos Aires, y acaba de editar un disco), Matías (estudia guitarra con Nicolás Ibarburu) y Julieta (se la puede escuchar en Fun Fun), todos volcados a la música. "Ahora los tres chiquilines están haciendo su vida y más bien apoyarlos a ellos y estar por fuera".
-¿Cuál va a ser la participación en la carrera de tus hijos?
-Lo que ellos quieran.
-¿Aunque se escuden en el "me apadrina Rada"?
-Es lo que ellos quieran. Si ellos me dicen "papá, no te metas", no me meto. Si me piden ayuda económica o "qué te parece tal cosa", yo los voy a ayudar en lo que ellos quieran. Te digo porque ya me metí en el disco de Lucila, le compuse canciones y después me di cuenta de que lo que le metí son cosas mías, y ella tiene que ser ella".