Sábado 09.02.2008, 03:59 hs. | Montevideo, Uruguay
 
INICIOCONTACTOMI PERFILPUBLICIDADEL PAIS MOVILEL PAIS LEIDOFAVORITOSPAG INICIO
BUSCAR
en
en internet
BUSCADOR AVANZADO
Sábado Show  | enviar nota |  | imprimir nota |  | agrandar texto |  | achicar texto |

Paréntesis
Facundo Ponce de León decidió dar prioridad a sus estudios y no hacer TV este año. Para la vuelta habrá tiempo y proyectos.

Por: Analía Filosi

No fue por ningún motivo de distanciamiento con Contenidos TV, sino un necesario distanciamiento de la televisión como lugar de trabajo para poder concentrarme en los estudios. Es una especie de paréntesis". Así explica Facundo Ponce de León, telefónicamente desde su "piso" en Madrid, su ausencia este año de la pantalla chica. El conductor de Vidas está cursando un posgrado en España cuyo cronograma marca que en junio deba entregar la tesina con la que accederá al Master, para luego dedicar unos dos años a la preparación de la tesis de Doctorado. "Ésta última es un trabajo de investigación que se puede hacer desde cualquier lugar del mundo", explica sobre el último escalón para acceder al Doctorado en Humanidades opción Filosofía. "Escribir las columnas del domingo para el diario EL PAÍS es una tarea que puedo compatibilizar bien con el estudio, pero conducir y estar en la producción periodística de un programa de televisión, en esta etapa del estudio, no. Al momento de hacer la opción, la hice por el estudio, en parte porque creía que hasta podía llegar a potenciar mi posterior desempeño en la tele. Si optaba por la televisión, creía que entraba más en la lógica un poco devoradora de los medios de comunicación. La tele te obliga a ya estar pensando cuál es el próximo programa y por dónde puede venir para que marche bien, cómo armarlo… Ese carácter vertiginoso me superó", cuenta tomando como referencia lo que pasó con el último ciclo de Vidas, para el que en cuatro meses debió grabar todos los programas. "Hacerlo de nuevo, me mataba. Además, no estaba claro qué hacer este año", acota.

-¿Ya estaba resuelto terminar con Vidas?

-Viste cómo son las cosas resueltas en televisión. Capaz que hoy estaríamos pensando el segundo ciclo de los famosos, no lo sé. Había un convencimiento general de todo el equipo de que Vidas tenía que estar llegando a su fin, para no gastar el producto, la marca Vidas. Lo único que hice yo fue dar el puntapié inicial al decir "miren que me bajo del barco".

-De volver a la televisión, ¿lo harías con Contenidos TV?

-Si te digo "sí, es un hecho que vuelvo a trabajar en Contenidos", te miento, y si te digo "no", también te miento. Fue como la necesidad de hacer un cambio de chip y concentrarme ahora en los estudios.

DEL ANÓNIMO AL FAMOSO. Vidas tuvo 4 temporadas, 3 de historias de seres anónimos y, la más reciente, de famosos uruguayos. Esta última implicó todo un desafío, no sólo porque había que mantener el nivel e interés de las anteriores, sino porque sus protagonistas eran personalidades muy conocidas por los uruguayos. "El anónimo, cuando vos lo mostrás, estás construyendo una figura pública de él en la historia que te cuenta, está eligiendo la figura pública que construye. Pero si vas a entrevistar a Jaime Roos, a Claudia Fernández o a Jorge Batlle, ellos ya tienen una figura pública construida. Entonces la entrevista tiene que ir por un lado radicalmente distinto", explica Facundo sobre la principal dificultad que presentó el nuevo ciclo. Lo que estaba claro era que no se quería incursionar en la vida privada del famoso. "Fue una cosa en la que insistimos mucho y por la que yo como conductor estaba particularmente preocupado. El ciclo no era `a ver cómo es la cocina de la casa de Sanguinetti o a ver si Claudia Fernández se compra bombachas rosadas o amarillas`, porque no me interesa, no creo en eso. Era buscar entrevistar a una persona pública sin violar su necesaria intimidad, que la tiene que tener. Quizás esa sea una de las cosas que más le critico a la televisión actual, esa especie de necesidad de devorar la intimidad de las personas públicas absolutamente innecesaria. No sirve para nada saber qué hacen Cristina y Néstor Kirchner en la cama, no aporta nada a nadie. Sí interesa saber si Jorge Batlle estaba peleado con Mercedes Menafra o si Luis Alberto Lacalle lo estaba con Julia Pou porque eso influye en su vida pública, pero no me interesa saber qué se dicen en la cama. Era el desafío que planteó el ciclo de famosos, que no existía con los anónimos porque ahí había que construir de cero".

La producción de Vidas -integrada también por Facundo- armó una lista de unos sesenta famosos, "que es la que haría cualquier uruguayo", la que se fue decantando de acuerdo a espacios de agenda de cada uno, si aceptaban o no, si sus tiempos coincidían con los del conductor y si rendían visualmente. "Todos tuvieron su magia. Te darás cuenta lo que fue para mí haber estado en la barbacoa del `Loco` Abreu... (NdeR: Facundo es fanático de Nacional), pero también haber conocido a Jaime Roos, al que admiraba mucho. Y los tres ex presidentes, que fueron un desafío muy grande como periodista porque tenía claro que había una construcción en el público de un Facundo que básicamente era bonachón. Ese rótulo, cuando vas a entrevistar a Julio María Sanguinetti o a Eleuterio Fernández Huidobro, no funciona. De los programas políticos tengo un recuerdo muy interesante: Daisy Tourné, Huidobro, Sanguinetti, Lacalle y Batlle. Después, el caso de Kanela y Julio Toyos, gente mayor que está como en el otoño de la vida, ver todo lo que han pasado". Fueron muchos y variados, pero Facundo supo encontrar un denominador común que los unió: "en todos los casos hay un factor importante: el rol del barrio. Para Kesman, Kanela, Toyos, Jaime Roos, Lacalle, Abreu, Claudia Fernández... lo que era el barrio influyó mucho en lo que después terminaron siendo. Eso me llamó pila la atención".

No todas fueron entrevistas fáciles de hacer, "pero voy a declarar como hacen los jugadores de fútbol después de los partidos: `son cosas que quedan en la cancha`. Si las sacás de ahí les das una trascendencia que no vale la pena, sobre todo porque el objetivo que tenía el ciclo era que, aún los famosos que te caían mal por gustos artísticos o deportivos, también podían ser buenas personas aunque vos estuvieras en las antípodas de lo que piensan o creen. Una de las cosas que hizo que el programa se siguiera llamando Vidas, porque podía haber cambiado de nombre, era el convencimiento de que es saludable tener también un periodismo de encuentro. El periodismo no tiene que ser sólo investigar dónde está el culpable y dónde está lo que falla, sino que muchas veces el periodismo es contar una historia y que la gente hable, nada más. Ese periodismo, incluso, vale tanto como el otro. No es que uno elimina al otro, los dos valen. La idea nuestra era mostrar que eso vale. Si cuento todos los problemas que tuvimos en todos los rodajes, se genera el efecto inverso".

BALANCES. Lo que es indiscutible, ya se trate de anónimos o de famosos, es que Vidas impuso un estilo en la televisión nacional. "El programa en sí marcó un estilo en muchísimos niveles: la manera de filmarse, de producirse, de editarse, de musicalizarse... en la manera de estar el equipo con el entrevistado. Todas esas cosas se reflejaron en el programa, pero al ser el conductor piensan que fui yo el responsable. Todos los entrevistados decían que se sentían cómodos no conmigo, se sentían cómodos con el equipo que iba a trabajar", destaca Facundo. Atrás quedó la recurrente pregunta que le hacían en las primeras entrevistas: ¿es el Ser urbano uruguayo? "Por suerte la gente se olvidó de la comparación y se dio cuenta de que lo que había era una búsqueda de un estilo propio. Entramos en un momento en la televisión en el que encajaba un programa de este estilo. Hay un factor suerte que tuvimos que fue que se estaba necesitando un periodismo así en televisión. Y ahí aparecimos justito nosotros", dice con una humildad que no es impostada. No pasa por alto que, después de Vidas, muchos productos nacionales siguieron su línea (algunas historias de Cámara testigo, Algo personal de Soledad Ortega, lo que se viene de Cecilia Bonino en Sic. Alguien lo dijo), para lo cual también tiene su argumentación. "En un momento, la ficción en televisión se enfocó en lo cotidiano, lo documental casi, que fue la época en que apareció Gasoleros, y después Tumberos. Salió de lo que era la novela ideal a una novela real. En el periodismo se vivió algo parecido, empezó a meterse en la cosa más visceral de lo cotidiano y de lo urbano básicamente. Lo que nosotros buscamos como diferencial con Vidas fue que esa especie de retrato de la realidad tuviese una instancia reflexiva en algún momento. Que no fuera un simple mostrar, que hubiera una instancia de narrar una historia. Lo que se ve en la tele de todo el mundo es una avidez de documental, de que la cámara muestre lo que pasa en el accidente de tránsito en el momento en el que chocan, llegan los familiares, llega la ambulancia y mostrar las caras. Dentro de esa lógica están Vidas, Cámara testigo, el programa de Cecilia Bonino, inclusive el de Victoria Rodríguez en su momento. El diferencial de Vidas fue que, en vez de mostrar eso, contemos una historia, la historia de alguien.".

A la hora del balance, Facundo no tiene palabras. "Mejor, imposible -dice-. Yo desconfiaba bastante del último ciclo de Vidas y creo que logramos generar la intimidad, sin violar en ningún momento la privacidad. La verdad es que yo me siento supercontento de haber hecho Vidas y muchas veces me pregunto qué sería hacer otra cosa. Quedé muy atado a eso, me siento muy pegado al producto. No sé si es bueno o es malo".

¿OTRA TV? En España, el comunicador se confiesa gran consumidor de la televisión de ese país, aunque "no me gusta mucho", señala. "Noto sí una cosa interesante en la construcción de los noticieros, me parece que está buena, pero es un tema larguísimo para conversar". Y agrega que "se nota que hay mucho dinero. Es curioso que CSI también es un éxito acá, porque uno piensa que el rating debe de estar atado a cada sociedad, pero esta serie policial funciona en todo el mundo. Miro una serie de Telecinco que se llama Escenas del matrimonio, que son sketches de parejas en distintas etapas: una joven, una adulta y otra en la vejez. Es muy graciosa, con mucho sarcasmo y plantea un montón de problemas actuales (uno de la pareja defiende que vengan inmigrantes y el otro no, uno defiende a Zapatero y el otro a Rajoy). En sus diálogos se ve mucho lo que está pasando hoy en España. Después está inundando de lo que acá se llaman programas del corazón, que son los programas de farándula. Están como quebrados en dos categorías: los de la farándula clásica, que son los Reyes, y los jugadores de fútbol y modelos más importantes, y el nuevo cotilleo, que son famosos que aparecen y desaparecen, como el primero en salir de la casa de Gran Hermano, que dan ganas de decir `farándulas eran las de antes`", cuenta entre risas.

OTRO PAÍS. Facundo vive en Madrid con su esposa "Chiqui", a unas cinco cuadras del estadio Santiago Bernabeu del Real Madrid, al que fue una vez (también al Calderón del Atlético) y al que se acerca algunas tardes de partidos para ver la previa.

-¿Qué es lo que más extrañás de Uruguay?

-(Gran silencio y suspiro) Los afectos, el contacto físico con familiares y amigos. Nacional.... el Carnaval... Al fútbol lo ves por Internet, lo escuchás por la radio.., decís "¡qué ganas de estar en el Parque Central o en el Estadio!", pero lo podés ver. Pero con el Carnaval no pasa eso, tenés ganas de estar ahí. Me he ido haciendo más carnavalero con el tiempo, fui jurado del concurso en el 2006 y eso me generó más interés todavía, aunque no soy hincha de nadie. Tampoco soy de esos tipos nostálgicos que dicen "¡Pah, la Rambla!, ¡Pah, comerse un asado!". Hay una decisión muy consciente de estar acá, no tengo ese desarraigo de la persona que tuvo que irse y está añorando estar en el tablado o en el Estadio. Lo vivo con mucha conciencia de que esto es una opción y que además queremos vivir en Uruguay. Hay dos cosas que tengo clarísimas: que esta experiencia de estar en Europa está buena, te abre la cabeza y te sirve para un montón de cosas, y que a Montevideo no lo cambio. Si me dicen que tengo que vivir 10 años en Europa, no quiero; pero si me dicen que tengo que volverme mañana a Uruguay, tampoco quiero.

TED

Tres en el debe

La lista de potenciales famosos a entrevistar en el último ciclo de Vidas llegó a las sesenta personas. Obviamente era imposible cumplir con ella, pero más allá de las decantaciones que se fueron dando por distintos motivos, hubo tres programas que a Facundo le hubiera gustado que no faltaran y que finalmente no se concretaron. "El primero era la vida de Paco Casal, que hablamos con él y todo, pero nunca se terminó de concretar. El segundo era Tabaré Vázquez, que agradeció la invitación y dijo que le gustaba el programa, pero que no estaba en un momento para dedicarnos el tiempo que requería porque era ir a pescar con él, ir a la cancha de Progreso... había toda una movida imposible para el Presidente en ejercicio. Y el tercero, que no pudimos por razones climatológicas, era ir con Fernando Parrado a los Andes. Esos tres me dejaron el sinsabor de que no se haya podido hacerlos. Después, China Zorrilla hubiera sido interesante, estuvimos con ella pero se sintió mal, y al otro día nos tuvimos que ir... así pasó con mucha gente", recuerda el comunicador.



Otras Ediciones
TODAS1219262
volver arriba
ASISTENCIA AL USUARIO 903 1986
CLASIFICADOS 400 2141 - 131 | SHOPPING EL PAIS 903 1986
REDACCION IMPRESA 902 0115 | REDACCION DIGITAL 902 0115 int 440 | PUBLICIDAD IMPRESA 902 3061 | PUBLICIDAD DIGITAL 900 2338
Zelmar Michelini 1287, piso 4, CP.11100, Montevideo, Uruguay | Copyright © EL PAIS S.A. 1918-2008
Certifica Metric Medición de Tráfico Certifica.com
Powered by ANTELDATA Powered by ANTELDATA
Grupo de Diarios América Miembro de GDA, Grupo de Diarios de America