Un tenedor. Un hombre desnudo con los brazos y las piernas extendidos, encerrado en un círculo y en un cuadrado. Una catapulta. La sonrisa de una mujer. Una máquina de volar. ¿El común denominador? Leonardo Da Vinci.
¿Cómo abordar una obra de teatro que tenga a Leonardo Da Vinci y su genialidad como centro indiscutido? ¿Qué incluir? ¿Qué dejar afuera? La decisión de Humberto Robles fue, de todas las opciones posibles, un muy buen acierto para quienes prefieren ver al hombre dentro del genio. Leonardo y la máquina de volar acerca al espectador al artista, al ingeniero, al arquitecto y, si se la escucha con cuidado, al filósofo y humanista que fue.
La otra elección fue retratarlo en el último tramo de su vida, donde el oficio de maestro es su otra labor importante. Entonces aparece en escena Francesco, su aprendiz, quien en los primeros minutos parece más bien una excusa personificada para que el genio vuelque sus pensamientos, pero que después será de vital importancia para el transcurrir de la historia. El núcleo, el conflicto para que esto suceda, es la propuesta del gran maestro de crear una máquina de volar.
Casi como una estrategia lúdica, en donde uno intenta despegarle los pies del suelo al otro mientras ese otro trata de bajarlo hasta tocar suelo firme, maestro y aprendiz se convencen mutuamente de que lo que en principio parece un delirio puede significar un paso enorme para el hombre. Y así tenemos el comienzo de la obra, que hasta entonces nos había conquistado con la actuación de Roberto Fontana, actor en el que pensó Robles al momento de escribir Leonardo y la máquina de volar, y parece no haber errado el camino.
La obra está plagada de pequeños momentos en los que lo que se dice -y cómo se lo dice- es lo nuclear. Es una historia para ver pero es, más que nada, una historia para escuchar y muy atentamente, con una reflexión o picardía atrás de la otra. Porque acá también hay humor, aunque no estemos ante una comedia.
¿Es una obra biográfica o histórica? No, o sí pero a medias. Desde el vamos, estamos ante un personaje histórico y hay aspectos que no pueden no estar, y Robles introduce datos, uno atrás del otro, sin aburrir al espectador. La Gioconda y la Última Cena se nombran tanto como las creaciones armamentistas, el Hombre Vitrubio con su teoría sobre la cuadratura del círculo o la invención del tenedor. Ni qué decir de las reflexiones humanistas ya nombradas.
La obra fue premiada por el proyecto MEC Programas 2007 de la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación y Cultura.
Datos de la obra
Nombre: Leonardo y la máquina de volar
Autor: Humberto Robles
Dirección: Humberto Robles y Daniel Torres
Elenco: Roberto Fontana y Fernando Amaral
Vestuario: Verónica Lagomarsino
Escenografía e iluminación: Álvaro Domínguez
Teatro: Circular
Días y horarios: Vier. y sáb., 21:30. Dom., 20:30
Entradas: $ 120
Regreso I
¿Por qué no volver una y otra vez con un éxito como Barro negro? La gente parece pedir más y más vueltas en el ómnibus que recorre parte de la capital desde hace ¡17 temporadas! mientras personajes feriales suben y bajan, cuentas sus historias, paran para tomarse un café y vuelven a arrancar. El Ministerio de Turismo lo declaró de "Interés Turístico". (Sáb. y dom. a las 21:00. Desde la explanada del Teatro Solís. Tel: 915 8618).
Regreso II
Resiliencia. Es la obra que Marianella Morena escribió en base al libro de Carlos Liscano, El furgón de los locos. Un hombre narra, reflexiona, pregunta y responde. Su poderío: la manipulación limitada de la luz para crear distintos espacios. A no confundir: dejarlo al período en el que militares imponían su presencia es demasiado simplista. Morena va más allá desde el texto y Armand Ugón lo demuestra en el escenario. (El Galpón. Sáb. 21:30 y dom. 20.00).
Regreso III
Cuentos de Roberto "Negro" Fontanarrosa presentados en un ambiente de boliche. El público se sienta, disfruta de una picada, del vino y, mientras sirven, los mozos cuentan sus aventuras de "machos rioplatenses". Fontanarrisa de boliche combina tango, poesía y humor. (Vieja Farmacia Solís. Viernes y sábados a las 21:30).