Voy, vengo, y vuelvo a ir

POR BERNADETTE LAITANO

En el balance de 2007 hacíamos hincapié en los viajes que elencos de Montevideo habían realizado al exterior. Allí estaban, bajo el subtítulo de Arte de exportación, algunas obras como Las troyanas y 4:48 Psicosis en Brasil. Resiliencia y Cabrerita en Venezuela. El corazón delator en Perú. Gatomaquia y Arlecchino, servidor de dos patrones en Buenos Aires. Oh, Sarah en Estados Unidos. Pero también ya se sabe que, este año, el trabajo de Bosquimanos Koryak llegará hasta Malasia, Singapur, España y Buenos Aires. Que los diferentes elencos viajen fuera de fronteras es tan enriquecedor como que recibamos visitas del extranjero. En teatro no cabe el concepto de reproducción como sí se puede hablar de la música o el cine, manifestaciones en las que el CD y el DVD acortan las distancias. El teatro tiene que estar vivo. Un mismo texto tiene muchísimas posibilidades de representación, y qué mejor ejemplo de esto que "la" Gatomaquia de Héctor Manuel Vidal. A través de la lectura de textos e Internet podemos conocer la genialidad de Peter Brook como director, la fuerza de Sarah Kane o la mirada de Sergi Belbel como autores. Pero todo resulta incompleto si no vemos plasmado en un escenario sus trabajos. Expresión viva. Porque, de nuevo, en teatro no se puede hablar de reproducción.

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