Volver al futuro
POR BERNADETTE LAITANO
OPINIÓN
Lo que uno se pregunta después de esta edición de la Vox Pop es qué pasará el año próximo. Y no es una cuestión acelerada, al contrario. Si la organización del evento de verdad quiere que enero en La Pedrera siga asociado a la Vox Pop (como lo es del Short Film Festival), tiene que analizar en frío el balance de la edición 2008. Ya el año pasado se notó la diferencia respecto de los anteriores: el tamaño del predio hacía evidente la reducción de público, que pasó de los 10 mil de 2006 a los 7 mil de 2007. Este año, la nueva baja de asistentes (ahora a 5 mil personas, según la organización) se disimuló con la reducción del predio. Eso generó la contaminación sonora entre el Escenario Principal, Cabaret Pop y Electrónica. La ventaja: alguien dijo que fue el primer año que pudo ver absolutamente todo, solamente era cuestión de caminar unos metros, asomarse y ver qué estaba pasando del otro lado. También el año pasado, al menos, había ofertas atractivas que iban más allá de los espectáculos musicales. Ahora, la única fila que había que soportar era la del stand de Marlboro Blue. Incluso los vendedores de tubos fluorescentes dijeron ausente, había uno con todo el terreno para él solo. No fue falta de atractivo de los artistas que fueron y dejaron satisfechos a todos los gustos, desde los más relajado de NTVG, hasta lo más electrorock de Closet, el pop de Dani Umpi, los sonidos circenses, gitanos y hasta étnicos de Fiesta Bubamara (desde Rosario) y la electrónica de Vivi Seixas (Brasil). No puede hablarse, entonces, de aburrimiento porque no fue el caso.
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