El efecto justiciero
OPINIÓN
POR GONZALO SOBRAL
Con la última emisión de Justicia infinita a fines de diciembre se cerró una de las páginas más interesantes en la historia reciente de la radio en Uruguay.
Un equipo de jóvenes sin experiencia en el medio y apenas pasados sus 20 lograron en tres años (desde 2001) pasar de hacer un programa nocturno en la FM del grupo Sarandí a conformar un personaje como Darwin Desbocatti (originalmente en Las cosas en su sitio por AM 690) para instalarse definitivamente en las tardes de Océano FM desde 2003.
Creativos, irreverentes, jugados cuando tuvieron que hablar en serio, su éxito puede medirse más allá de las cifras de audiencia o el rápido pasaje a la TV de el trío original en distintos programas.
Quizás su valor más importante está en que fueron fundamentales como efecto expansivo para un grupo de comunicadores que se formó (o consolidó) a partir de haber pasado por los micrófonos justicieros.
La mayoría de ellos hoy son responsables de buena parte del horario (y el éxito) de Océano. Por ahí están Joel Rosenberg, Ignacio Alcuri, Miguel Angel Dobrich, Pablo Aguirrezábal y Leo Lagos, entre otros.
Y eso seguramente se replicará con los nuevos programas de Camarotta y Banchero.
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