-¿Qué te significó Triste como uruguayo contento?
-Es un placer que me di porque como actor no había tenido la posibilidad de hacer monólogos, más allá de que el espectáculo no consta sólo de ellos. Con Alejandro Busch tenemos dos cada uno. Es la primera vez que estoy delante del público solo y haciendo una representación en la que hablo cara a cara con la gente. Todo lo contrario al teatro tradicional, donde hacés que el público no existe y seguís adelante con tu texto. En este caso, una sonrisa, determinada mirada, un gesto, intercambio de miradas de los que están en una mesa, condicionan lo que voy a seguir diciendo. Es algo espectacular para mí.
-¿Cuáles son las partes más festejadas?
-En el monólogo de cuando una mujer dice "Te quiero como amigo", el intercambio de miradas en las mesas y la cara de la gente no se pueden creer. También hace gracia enfrentarnos a la ridiculez nuestra de cada día y cuando Bimbo De Pauli, el autor, plantea una situación que vivís cotidianamente, como la diferencia entre el trámite común y el urgente de una oficina pública.
-¿Cómo sigue este stand up?
-De las cuatro representaciones del Bar Tabaré, surgieron ocho para eventos empresariales. Es otra de las cosas que me tienen totalmente contento. Buscamos que fuera de la mayor sencillez para poder hacerlo en cualquier lado. Yo tengo intenciones de irme a Punta del Diablo y hacer mi parte en algún restaurante. Lo vamos a mover y queremos trascender el hecho de estar en una sala.
-¿Cómo es hacer Buen día, Uruguay en el Interior?
-Si hay algo que se le puede achacar a BDU es que sea un programa muy para adentro. Con esto se acerca gente al lugar donde estamos, por ejemplo escuelas. Muchos de esos pibes quién te dice que mañana no digan "yo quiero seguir esto". Es como que por tu pueblo pase un circo, ¿quién no se va a querer ir con él?
-Estás en BDU hace más de 9 años, ¿hasta cuándo?
-Todo tiene su ciclo, en algún momento se va a cerrar. Hoy te firmo 20 años más.