Por Bernadette Laitano
El mismo día que SÁBADO SHOW tenía la entrevista con el actor Hugo Arana, los medios argentinos informaban de uno de los peores momentos para la ficción de ese país este año. El conflicto entre la Asociación Argentina de Actores, la Cámara Argentina de Productoras Independientes de Televisión y la Asociación de Telerradiodifusoras Argentinas (que agrupa a los canales privados) dejaba a los televidentes sin ficción por diferencias sobre la extensión del horario de trabajo. Arana no está involucrado de manera directa porque actualmente no trabaja en ninguna de las tiras en conflicto (Son de Fierro, Patito feo, Lalola, entre otras), pero sí vivió el levante de El capo, la novela de Telefé que aquí emitió Canal 4. En ese caso, las explicaciones a analizar son mayores pero encuentran eco en la avanzada de los realities y la pelea por el rating. "Uno siempre tiende a espiar por alguna rendija de la esperanza. Siento que hay modas y hoy se está dando esta moda del reality, pero la ficción yo creo que no puede sucumbir, hay como una necesidad de la gente de verse expresada a través de historias de ficción, entonces creo que la ficción va a seguir, con estos altibajos, por épocas donde haya menos, épocas donde haya más, pero entiendo que es un alimento, difícil sacarlo", responde al preguntarle por el año que vivió la televisión argentina.
Arana estuvo en Uruguay para grabar escenas de La oveja negra (Canal 12, domingos a las 21 horas), en la que interpreta a Abelardo, el padre de Violeta (María Fernanda Callejón). Al momento de escribir esta nota, el equipo de producción grababa el último capítulo (se verá dentro de una semana) en el que, como se espera, hay novia, iglesia y torta. "Yo no he visto todo el ciclo ni he leído todos los libros, me asesoraron y me contaron toda la historia. Vi el capítulo que grabé y anoche vi el capítulo que salió al aire, por primera vez", comenta.
-¿Se afianza la relación padre-hija?
-No, yo creo que la historia queda abierta a la guerra con el "Negro". Para el suegro es un trago amargo, como buen representante de una fuerza facha, porque es un dictadorzuelo, torpísimo además porque la dictadura que quiere ejercer no le sale. La hija se casa con quien quiere casarse, lo cual está bien, lógicamente coincido.
-¿Ha tenido repercusiones de su trabajo en Uruguay?
-No, el capítulo en el que estuve salió hace una semana (N.R.: al momento de realizar la entrevista). Solamente los comentarios de la gente de acá, de la producción y de los actores, nada más.
-¿Cómo fue trabajar con un equipo uruguayo-argentino para un programa a emitirse en Uruguay?
-Yo creo que es de lo mejor. Hay una profesionalidad seria en lo que veo en el equipo técnico y en los actores, es gente que está al tanto de todo. Por ahí no tienen el largo entrenamiento de la ficción de la Argentina, pero hacen todo como se hace. ¿Cómo fue mi integración? Muy fluida, no he tenido algo a destacar como distinto. Uno lee historias de Hollywood, de Italia, de Rusia, en el momento de rodar y es igual, nos pasan las mismas cosas, los inconvenientes son los mismos, las cosas a vencer son las mismas y acá no es la excepción.
Hugo Arana habla de manera tranquila y sólo aventura una afirmación cuando está totalmente seguro de lo que dice. La profesión de actor, más que un trabajo, es vocación y parte fundamental de su vida: "Ésta es una profesión que amo, sencillamente. Por lo tanto, me nutre. Es una profesión a la que hace muchos años le encontré el sentido para la vida, una profesión que si se está atento a la tarea, creo que a uno lo mejora como persona por la comunicación, por aprender a expresarse, por recorrer ese camino de qué es la comunicación, que en definitiva es lo único que los seres humanos tenemos, el único tesoro que es el mundo de los afectos, el mundo del encuentro, de la comunicación". Para el actor, cine, televisión y teatro constituyen diferentes caminos de expresión, para los cuales destina distintas reflexiones.
"El cine sigue en esta lucha... nunca se ha logrado montar una industria del cine sólida, sostenida. Siguen siendo, por momentos, aventuras de realizadores que, algunos, hipotecan hasta la propia casa para poder abordar una película, una producción".
-Hoy, el cine latinoamericano es más valorado en el resto del mundo.
-Creo que uno de los más grandes embajadores que tiene un país es su cine, estoy convencido. El cine a un pueblo lo muestra en el mundo y puede mostrar todo lo que de singular tiene ese pueblo (...) Más aún, creo que los yanquis lo saben muy bien, han invadido el mundo con su cine y nos venden hasta los cordones de los zapatos.
-En Uruguay, a principios de noviembre ingresó al Parlamento el proyecto de Ley de Cine y Audiovisual.
-Ah, ah... En Argentina hay una ley de cine, pero hablo desde los gobiernos, desde la relación de un gobierno presentando a su país al resto del mundo y más aún, de lo que nombrabas antes de Latinoamérica. En Europa están ávidos de historias latinoamericanas, no sólo el cine, también nuestros novelistas, nuestros cuentistas, nuestros autores, son muy fuertes en Europa.
-Si así ve al cine para un país, ¿cómo ve la televisión?
-Yo creo que la televisión debería ser la boca de expresión de un pueblo. La televisión debería estar contando, mostrando, lo que un pueblo es pero en su totalidad, no en parcialidades que, en general, están para recibir rédito comercial. Convengamos que creo -porque no tengo estadísticas ni soy la palabra autorizada- creo que la televisión está degradada en el mundo entero. Se ha ido convirtiendo en una especie de shopping de ventas, que abre locales y muestra artículos para vender. Creo, ¿eh?, me parece.
-¿Hay temáticas en particular a las que hace referencia?
-Hay temáticas que se ignoran y hay temáticas en particular que se subrayan, se ponen en primer plano, se insiste con eso, que en general son redituables económicamente. Cuando el acento está puesto en que quiero vender, dejo de poner el acento en que quiero expresar.
-¿Qué vende hoy la televisión argentina?
-No sólo en Argentina. Lo que la televisión era en alguna época tenía que ver con algún pensamiento, con una expresión. En general, está guiada por los sponsors, por las marcas que venden productos, son más o menos las que van pautando qué es lo que hay que hacer. Pero insisto en que no estoy apaleando sólo a los argentinos.
En teatro, Hugo Arana protagoniza, junto a Virginia Lago, Filomena Marturano. El año pasado, el elenco se presentó en el Teatro Stella -pero con Betiana Blum- y hace unas semanas anunció su presencia en Carlos Paz.
-Siempre que se habla de la temporada de verano en Carlos Paz, lo que más se comenta es la presencia de comedias con vedettes, pero hay otra movida teatral.
-El otro día, cuando se hizo la presentación ante la prensa, una periodista nos preguntó `¿ustedes confían, tienen fe en que va a haber público para Filomena Marturano?` Le digo: `eso no tanto, lo que sí confío es que va a haber público para los otros espectáculos, también`. Después hablábamos, qué manera de hacer periodismo, dar por hecho que Filomena Marturano es rara, ¿qué hace ahí? O sea, que arriba de un escenario haya una obra de teatro, es raro.
-Usted disfruta tanto de la tragedia como de la comedia.
-Absolutamente. Mientras el cuento atienda a una necesidad mía, mientras le encuentre un sentido, y creo que tiene sentido cuando produce ecos en mí. Uno es trágico, dolorido, esperanzado, uno tiene alegrías, y mi sueño como actor es poder seguir recorriendo todas esas partes, indagar sobre ese misterio que es qué es uno, qué es ser uno, cuál es el uno, cuál es el yo, ¿cuál yo? Uno está habitado por tantos yo...
-¿Hay un proyecto u objetivo hacia el que le gustaría ir?
-Debe hacer 20 ó 30 años que fantaseo con hacer un unipersonal y no logro armarlo (...) Siempre encuentro un "pero". Alguna vez desentrañaré o no cuál es el "no" que va ganando. Porque hay un "no" que va ganando, evidentemente, pero no puedo encontrarlo. Y a lo mejor... no... esto se me ocurre ahora... se me cruzó ahora que a lo mejor me enamoré del misterio ese, a lo mejor no lo resuelvo para seguir teniéndolo.