POR: SEBASTIÁN AUYANET
La carátula del disco por sí sola puede desconcertar tanto a quienes siguen la carrera de Eduardo Lombardo como a quienes lo conocen apenas por su nombre. ¿Qué hace el Pitufo llamando Rocanrol a su primer disco?
Sin embargo, para quienes hayan visto el espectáculo de Asaltantes con Patente que ganó el Carnaval de este año (él fue el director y arreglista) quizá la cosa no será tan rara. Es que parte del éxito de esa murga se centraba en las sutilezas de los arreglos musicales que el Pitufo diseñó. Entre ellos, algún momento puntual conectaba a cualquier tablado montevideano con la ciudad de Liverpool gracias a un par de melodías hechas por los Beatles. Hay quien también podrá decir que el rock es también (o mejor dicho, es ante todo) actitud de cambio o innovación constante, y ahí está el Pitufo saliéndose de su "género madre" para trabajar con otros artistas encarar a la murga desde otro lado. Por todo esto es fundamental no poner a sonar Rocanrol con la expectativa de ver al Pitufo colgándose una eléctrica o pisando un pedal de wah-wah. En cierto sentido, esta es la primera vez que el Pitufo proyecta con total autonomía sus cuestiones y por eso no sorprende la variedad de temáticas o influencias. Puede ser el Pitufo director de murga o el que le daba a los platillos con la Falta y Resto. El que tocaba con Drexler, con Cabrera o con Liliana Herrero. El que escucha Beatles o Stones y en la X se queda mirando a Abuela Coca. En cierta medida, todo eso se resume en Rocanrol.
El primer tema de este disco -que lleva el nombre del trabajo- es una especie de tango murgueado que da pie al mareo. ¿No iba a ser un disco de rock? Incluso las imágenes comparten lo que se cuenta con la música: un casín, un tablado o el camión que lleva a la murga. El Pitufo escucha la consulta con gesto de negación aunque la respuesta sea afirmativa (tic recurrente durante toda la charla) y luego explica el concepto: "Mi rock empezó con la murga, que es una influencia más que clara en este disco. Tal vez la gente que sigue lo que yo hago esperaba un disco más murguero todavía. Pero este disco servía para mostrar mis influencias con otros artistas. Y dentro del género murga, por una forma de cantar y expresar, existe el rocanrol. Creo que hay un poco de eso en el ambiente, una cuestión de bohemia que quizá se daba más antes que ahora".
Con el segundo tema volvemos a Liverpool, y ahora el viaje es en serio. Pitufo cuenta a su manera la historia de los Beatles desde el momento en que los astros se alinearon y juntaron a los Fab 4 en Cuatro Pétalos. "Tengo la discografía entera de los Beatles. En particular creo que Gira mágica y misteriosa me rompió la cabeza... Cuando me propuse hacer esa canción pensé mucho la forma en que la iba a plantear. Si lo hacía de una forma que no fuera mía, eso iba a terminar resultando una caricatura de la historia. Te diría que parte del ánimo de lo que quise hacer en el disco viene por ese lado, pero que no sólo es eso. Si bien el lenguaje que se utiliza en la murga hoy es más universal, siempre ha sido bastante local. Entonces, cuando encarás un disco solista podés enfocar otras temáticas, como el amor, o hacer homenajes a los Beatles. Cuando en 2002 tuve la oportunidad de hacer el disco Murga Madre (junto a Pinocho Routín) lo que intentamos fue fusionar la milonga y la murga. En este caso siento que hay una mezcla entre el tango y la murga. Una fusión de estilo pero también de ánimo".
-Entonces, el disco es más tanguero que rockero...
-El disco se llama así pero es un compendio de cosas que comparten estos tres géneros. Cuando uno llega a determinada edad uno escucha al tango de otra manera y ciertas asociaciones aparecen. Eso es lo que quise mostrar. Creo que el punto de conexión entre el rock, la murga y el tango puede ser el dolor, aunque hoy en día estos géneros estén más edulcorada desde lo musical. Yo creo que es posible servirse de ambos géneros para poder hacer cosas nuevas.
-¿Rocanrol es también una síntesis de tus influencias?
-Sí. Es otra cosa que está presente. Estoy muy influenciado por mucha gente con la que trabajé, como Jorge Drexler, Jaime Roos o Fernando Cabrera... Por ejemplo, Rollo es una canción con la métrica construida adrede y especialmente para que la cantara Fernando Cabrera. Todos influencian de forma diferente... en Cabrera siempre me llamó la atención su forma de interpretar y de respirar para cantar... o esa precisión para usar las notas indispensables. Menos es más ¿no? De Jaime, sin dudas lo que más aprendí es la forma de tocar la guitarra, de pancarla. Diría que una de mis grandes influencias es la mano derecha de Jaime (risas). Es que allá por 1984, cuando yo era platillero de la Falta y Resto estaba demasiado cerca de su mano derecha, y aprendí a ejecutar la guitarra de esa forma.
Rocanrol también muestra al Pitufo como letrista obsesivo (la letra de Rollo quedó pronta recién al año de empezarse a escribir) y también del Pitufo mirando hacia dentro suyo. "Esta fue una gran oportunidad para decir las cosas de otra forma y sin las limitaciones de la murga. Ya de por sí, el director es un personaje, está en otro lugar. Esto de cantar con la guitarra y poco más es para mí algo nuevo y un punto de partida para hacer otras cosas".
-¿Armaste el disco con ánimo de llegar a un público "no murguero" pero desde una perspectiva no tan ajena a la murga y sus recursos?
-Esas cosas pueden estar, pero en realidad pienso que no tengo esa necesidad porque con el Carnaval ya uno está en contacto con gente de todos los estratos sociales. De todas formas, seguro que algunas cosas van a llegar más a un público carnavalero y otras no. Sí tiene una elaboración musical con otro encare y eso quizá pueda abrir la cancha.