"Cosa Nostra" a la cubana

Entre el spanglish, el azúcar y el etanol, un veterano actor vuelve a la televisión para una serie que promete, por lo menos, enganchar.

2007-11-24 00:00:00 300x300

No, de ninguna forma, no creo que en esta serie hayan estereotipos, sino justamente lo contrario", dice un alivianado Héctor Elizondo a un periodista chileno. Es que es difícil eludir esa cuestión en Cane (Warner Channel, lunes a las 23 horas), una serie que, entre los ribetes mafiosos de Los Soprano y las disputas a lo Dinastía, se ha convertido en la serie con más hispanismos y "spanglish" que jamás se haya puesto al aire. "Aquí no hay estereotipos, ni del cubano en sí mismo, ni tampoco estereotipamos tanto a los personajes como por ahí sí sucedía en series como Dinastía o Dallas. Nosotros siempre vamos a pedir un poquito más de atención a los espectadores, porque verán que nuestros personajes son bastante impredecibles y, por tanto, más reales.

Por lo general esto pasa con los actores latinoamericanos, siempre intentan ponernos en el rol de estereotipos que tienen que ver con el lugar de donde venimos. Pero en este caso, los productores han cuidado especialmente esos detalles. Y yo, en mis 44 años de carrera, nunca he aceptado un papel así, quizá uno o dos al principio para pagar la renta, apenas (risas)".

Cuando SÁBADO SHOW toma contacto con el actor en plena conferencia telefónica, la repregunta se hace necesaria. Es que Cane parece tomarse muy a pecho esa intención de querer desmarcarse del estereotipo simple del cubano al estilo de la película Scarface. Dentro de la serie esto a veces se logra, y a veces la carga de español y un cubano algo forzado choca.

Pero, sin dudas, un fuerte de Cane es la composición de la historia y de los personajes de la serie. Tiene lugar en el estado de Florida y se centra en los Duque, una familia de cubano-americanos dedicada durante años al negocio del ron. Con una posición estable en la industria norteamericana (fuertes competidores de la marca Bacardi), amigos influyentes y enemigos poderosos, Pancho Duque (el personaje de Elizondo) pasa por el momento de su vida en que quiere dedicarse a ver crecer a sus hijos y disfrutar con su mujer. Pero el mundo avanza y los Samuels (la familia rival) espera agazapada cualquier tipo de fallo para pegar el zarpazo. ¿Suena familiar? Series como Dallas o la ya mencionada Dinastía, compartían este aspecto de historia enmarcada entre luchas de clanes. La serie comienza en un momento de decisiones. Pancho sabe que está enfermo, por lo que uno de sus dos herederos tiene que pegar el salto y empezar a hacerse cargo de los negocios. Alex Vega (Jimmy Smits), un inmigrante cubano adoptado por Pancho y casado con su hija, es el elegido. Eso enfurece a Frank (Néstor Carbonell), otro de los hijos, lo cual termina armando el enredo. En el medio, cuestiones de actualidad como la ida de los hijos a la Guerra de Irak, los manejos de las empresas en Norteamérica y una pizca de agresividad mafiosa, la terminan de convertir en un plato al que se le puede dar una chance y salir satisfecho. También otro elemento interesante de la serie es la actualidad del escenario en que transcurren las acciones. Porque muy distinta sería una serie acerca de una familia azucarera disfuncional unos diez años atrás. Pero estamos en los tiempos en que el azúcar parece ser el nuevo combustible, al menos en los Estados Unidos, debido a los impulsos a la producción de etanol. Esas son las cosas con las que los Duque deberán lidiar de aquí en más, la tradición del negocio familiar o los subsidios millonarios del gobierno americano.

En realidad, el verdadero atractivo de Cane viene por la mezcla de ingredientes: buena combinación de teleserie familiar clásica con ribetes mafiosos y exóticos. De todos modos, conviene no engañarse: Cane no toma en ningún momento la densidad y oscuridad de Los Soprano (en realidad los Duque parecen más unos Corleone que unos Soprano), sino que más bien está orientada a convertirse en un show liviano, perfecto para el regreso del trabajo. "Creo que una de las cosas que hace más convincente a la serie es que, realmente, todos nos compenetramos mucho con los personajes, y ahí volvemos a la cuestión de los estereotipos. En una teleserie de cubanos como ésta, si vos te esforzás por imitar pero no sos cubano, si no lo sentís, no podés hacerlo. Y eso es muy difícil en una serie con esta frecuencia. Yo creo que hoy en día hay muchos series que podés ver poniendo el volumen en cero y mirando la acción. Gracias a Dios, ésta no es una de ellas. Pensá en mí. Lo que más me atrajo de este papel por motivos obvios tiene que ver con mis raíces. El personaje de Pancho es muy parecido a los hombres que me criaron, mi padre, mis tíos... y la gente de mi barrio. Gente que no era perfecta pero que tenía un paquete de valores básico que era respetado. entre ellos la unidad, la familia y el apoyo. Eso es algo que puede verse en esta serie. Los personajes van a contradecirse, van a ser más ambiciosos de la cuenta, sí. Pero a la hora de que alguno del clan se caiga o esté en dificultades, la familia se juntará toda para contenerlo o defenderlo. A lo que voy es a que el espectador va a tener que conocer las relaciones entre los integrantes de la familia y quienes están fuera de ella. Es decir, exigimos un cierto compromiso con la serie; si en el medio de un capítulo te vas a buscar un sandwich a la heladera, te vas a perder algo seguro. Pero una vez que te engancha, quedás colgado de la historia porque se desarrolla en demasiados planos, en cada personaje. La ambigüedad de ellos es otra de las cosas que la serie tiene a favor. Se creó una atmósfera muy latinoamericana en cada capítulo, y ver cómo todo eso funciona y se hace verosímil es muy interesante".

Hay un aspecto en el que Cane no es demasiado novedoso y se centra en el propio Elizondo en cuanto estrella. Es que últimamente muchas series de cable han recurrido a estrellas de películas que atraviesan una cierta decadencia y aprovechan la televisión como tabla de salvación o trampolín de lanzamiento. Para Kiefer Sutherland, 24 sin lugar a dudas se convirtió en su lugar en el mundo audiovisual. Pasa lo mismo con James Belushi en According to Jim o con el propio David Leary en Rescue me, con la diferencia de que primero y tercero parecen haber renovado sus posibilidades de volver a la pantalla grande y a mejores producciones. Elizondo prefiere eludir esas cuestiones y afirmar que ha tenido oportunidad de aceptar el trabajar con directores latinos como Pedro Almodóvar, pero que nunca encontró un guión que realmente lo motivara. "Hoy en día todo el mundo sabe que los mejores directores y realizadores están viniendo de Latinoamérica. O sea que me encantaría trabajar con alguno de ellos en un futuro cercano. Eso sí, tendría que mejorar todavía más mi español", dice riéndose nuevamente y recurriendo al spanglish. Para la última pregunta de la ronda de prensa telefónica, se oye un silencio cerrado. "¿Mande? Hello? Earth to mars? Aló?", insiste el actor. No hay respuesta. Así, la moderadora da por finalizada la charla y Elizondo vuelve a su set.

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