Materia pendiente: ser músico

| El éxito les llegó por una faceta que no los deja lidiar como ellos quisieran con la música. Además de en la TV pudo/puede verlos sobre un escenario.

Por: Mariángel Solomita

Músicos frustrados no sería la expresión correcta para mencionar a estos comunicadores, que son reconocidos por su trabajo como periodistas antes que como músicos. Sin embargo, algo de esa expresión se percibe cuando la mayoría de ellos habla de su "segunda" profesión con el mismo orgullo que de la primera.

"La música nunca fue un pasatiempo en mi vida. Es algo más bien central: sumamente importante tanto a nivel personal como profesional, como elemento de expresión y de comprensión de la realidad". Esta cita pertenece a Gerardo Sotelo. El conductor de innumerables programas de TV y radio también sufrió la fiebre de los adolescentes que se fascinan con un grupo, coleccionan posters y se deciden a iniciar su propia banda con amigos. Al moderador de El pueblo quiere saber le fascinaron Los Beatles y convenció a sus compañeros de inglés de aprender a tocar instrumentos. En el reparto le tocó el bajo, pero luego también estudió guitarra. Confuxión fue una banda que en los años `70 tocaba rock, era contratada en fiestas de 15 y hasta ganó el Festival de la Música Beat y Moderna del Centro Social La Paz en el año 1974 por una canción acerca de la bomba de Hiroshima. Como gajes del oficio, sus miembros se quedaron sin transporte varias veces y tuvieron que viajar con todos los equipos en ómnibus, o ahorrar para comprar los instrumentos que perdieron cuando la cachila que usaban de flete se incendió, o convencer a la policía -a comienzos de la dictadura- de que no los llevaran a la comisaría por tocar en lugares "extraños".

No hace tanto Gerardo Sotelo retomaba su materia pendiente. En 1999 trabajó junto al solista Maorik Techeira ocupándose de los arreglos y de las guitarras, tuvieron un par de recitales, pero no pudo continuar por obligaciones familiares y profesionales. También compuso un tema en su computadora que resultó el único original de la obra de teatro La Pasión de Cristo, de Carlos Múñoz, que se estrenó en el Teatro Victoria.

UN FAN COMO EL RESTO. Si la otra cara de Sotelo le sorprendió… imagínese a Maximiliano de la Cruz intentando convencer a los vendedores de Palacio de la Música de que lo dejaran "probar" las guitarras. Probar en realidad se convertía en horas de ensayo gratuitos en la tienda, mientras ahorraba para comprarse la Gibson igual a la que usaba Slash. En esta época, el seguidor de los Gun`s and Roses y alumno de Jorge Nocetti creó Entrelíneas, con Gaspar Valverde. El mismo de Ojo al piojo y de De igual a igual. Entre otras bandas, la de mayor vida fue Sí pasá, nombre que propuso el dueño de un boliche en que ofrecían toques con Maximiliano como vocalista y autor de algunas letras.

"Podía pasarme horas, pero horas, tocando la guitarra o sacando un tema nota por nota". Ignacio Álvarez siempre tuvo claro que no viviría de la música, sin embargo en la época de la universidad y luego de haber sido miembro de varias bandas en la adolescencia, QK & Bross, grupo en el que cantaba su novia de aquel entonces, su hermano tocaba el bajo y él la guitarra, fue contratada para tocar en el verano de 1993 en Punta del Este. "A partir de ahí empezamos a cobrar por tocar, fuimos banda fija de algún boliche y tocábamos en fiestas ante cientos de personas (...) en un momento significó un ingreso (económico) interesante". Por ese entonces repartía su tiempo tocando hasta la madrugada en boliches y participando en el coro de una iglesia.

Seguidor de The Cure y U2 entre otros, Álvarez compuso dos temas, uno de ellos para una chica, que fue la única que lo escuchó cantar un tema propio.

PROBLEMA DE INSPIRACIÓN. "Las letras que he escrito han muerto en la misma cuadernola donde nacieron". Es raro que el más intelectual de estos conductores/músicos no sea creativo en este aspecto. Es que Facundo Ponce de León siempre prefirió descubrir la música que rodea la letra, desde la época de 104 Aduana, donde era baterista junto a sus amigos del Liceo Alemán, cuando trabajó como percusionista para Laura Canoura y Juan el que canta, y con Kuropa & Cia, la banda uruguaya que en estos días conoce el éxito.

Kairo Herrera, vinculado desde siempre con el medio musical, no tiene el mismo problema. "Hay algo que me genera una melodía entonces llego a mi casa y toco la guitarra. Me inspira el sonido de la costa, las olas". El vocalista de Caballo Loco, banda que compone música de tipo hard rock, aprendió a tocar la guitarra observando a su padre, también músico, y a los 17 años se presentó a un casting para integrantes de una banda de heavy metal: Alto voltaje, "por suerte no quedé", comenta el conductor de Cámara testigo.

Luego de varias bandas que quedaron en la nada, Herrera se concentró en el periodismo musical, convirtiéndose en el rostro de Canal X, con el que todavía se lo identifica. Hace unos 5 años, mientras estaba viendo un toque, subió al escenario con un amigo y se apropiaron del show, de esa manera nació la inquietud por volver a ser protagonista de la música y, en efecto, además de acompañar a Guatusi en cuanto recital hay, están terminando de editar su primer disco.

Seguramente una banda que incluyera a Kairo Herrera y a Gaspar Valverde, no duraría mucho. En primer lugar porque el vocalista de Planeta Urbano tiene un perfil más pop, y en segundo lugar, porque mientras Herrera afirma que no tiene una metodología de trabajo, Valverde busca antes que nada la melodía y, desde ese pique, comienza a trabajar en el resto de la música y luego en la letra.

El conductor de Canal 4 inició su vida artística con la música a los 14 años, al igual que el resto de los entrevistados, con Paralelo 38, siguió Entrelíneas, pero fue Planeta Urbano la banda que lo consagró: están por lanzar su segundo disco, hicieron toques en el Interior y van a participar en la Fiesta de la X.

DOBLE VIDA. Combinar las dos profesiones es muy difícil. "Trabajar en teatro, radio y televisión absorbe mucho tiempo y todavía te tiene que quedar tiempo para ensayar dos veces por semana. A veces tenés que dejar la música un poco de lado", comenta Valverde, que recordó la vez que en un recital olvidó la letra de una canción y la inventó. Nadie se dio cuenta.

Facundo Ponce de León es quien mejor deja en claro el sentimiento que parece envolver a estos comunicadores a la hora de hablar de sus antecedentes musicales: "la música siempre fue más que un pasatiempo pero menos con un trabajo fulltime (...) Sigue en ese extraño medio-camino: no me la puedo tomar como un hobby, pero tampoco me da para largar el resto de las cosas y dedicarme de lleno a ella. No me animo".

Músicos con éxito en la televisión

La fama que consigue un músico muchas veces puede abrirle otras puertas, por ejemplo conduciendo programas en televisión. La razón es simple: a la TV le sirve contratar un comunicador con carisma como para mantener un público fiel y que asegure un buen rating. De la misma manera, a algunos profesionales de la música que está destinada a ser moda le conviene aprovechar "su momento" y establecerse en otros medios. En nuestro país hay varios casos, por ejemplo el del siempre exitoso Ruben Rada, quien fuese conductor del programa (Canal 12) El teléfono junto a Emilia Díaz y hoy protagonista de la miniserie La oveja negra. Daniel Viglietti mantiene su programa Párpado que se emite dos veces por semana en Tevé Ciudad, y Leandro Lagos, más conocido como Leo Sónico (integrante de Los Supersónicos), debutó con elogios en Los informantes. Otros casos son el de Coco Echagüe, ex-vocalista de Los nietos del futuro y hoy dupla de Paola del Bianco en Loco de vos, y de Fabián "Fata" Delgado, antes líder de Los fatales y hoy conductor de Sábados fatales, por VTV.

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