Juan Alari

| Pasivo, dejado, morboso, incompetente, solitario... Así es Pedro, el protagonista de La cáscara. El argentino que lo interpreta dice que (por suerte) no tiene nada que ver con él.

Por: Sebastián Auyanet

Lo mejor que puede asimilar un actor que recién arranca a hacer cine son las horas de vuelo. Eso de estar metido casi dos meses exclusivamente para la película. Eso te permite ver cómo se trabaja en ese ambiente y te da oficio", explica el argentino Juan Alari, un forastero en tierras del cine hasta que la publicidad lo cruzó con el director Carlos "Cali" Ameglio.

Y es que gracias una producción a la que Juan llegó de casualidad ("yo ni siquiera estaba en el casting, me colé", explica), aterrizó en Uruguay y conoció a Ameglio. "Pegamos muy buena onda, y quedamos en que me mandaba el guión. Al principio no iba a ser yo el protagonista, ni me mandó el guión para que lo estudiara. Él ya tenía otro actor para el protagónico. Me pidió una opinión, no más. Y yo flashié con la historia, me encantó. Pasó un tiempo y el chico que iba a hacer el papel (director también), estaba con muchísimo trabajo. Ahí, entonces, me lo ofreció y agarré viaje", cuenta acerca del papel que parece calzarle a la perfección aunque nunca haya tenido que interpretar algo igual. "Nunca un personaje tan quedado, tan quieto. Ponele, trabajando para la tele me tocó hacer de esclavo (en Una familia especial) o de repartidor (en Son de Fierro) pero en realidad si tuviera que elegir un género, me encanta la comedia. En el teatro, que es donde hago más cosas, me gusta mucho la comedia del absurdo. Los personajes al estilo de Casero o de Capusotto...".

Una vez dentro de la producción, Juan dice que se metió de lleno dentro del personaje. "Dos meses y medio antes me puse con el guión. Me identifiqué con el personaje en el sentido de que a él le ofrecen un puesto de trabajo que no sabía hacer, igual que a mí. Yo nunca había sido protagonista. El pánico que sentí yo ante esa situación es similar al que siente Pedro en la película. Por ahí no se ve demasiado que el personaje esté asustado aunque yo lo veía así".

-¿Qué tanto te costó entender lo que quería "Cali" de Pedro?

-Creo que lo primero que resolvimos es que Pedro no es un chanta. Es cualquier cosa menos eso. Hace lo primero que se le ocurre cuando surge algo. Cuando lo ponen delante de todas las responsabilidades, no sabe ni eludirlas, no tiene la cancha de Pablo (interpretado por Gonzalo Cammarota). Me gusta pensar que por ahí no se nota que soy argentino, creo que la gente no se llega a dar cuenta cuando ve la película, y eso también es muy bueno. La clave fue el entendimiento con "Cali". Él quería hacer su propia película y yo quería hacer algo que se saliera del resto, que no tuviera nada que ver con nada. Ya había actuado para Szifrón (en Tiempo de valientes) y en algo súper para el público. Esto es más sesgado, pero si te pega, te pega de verdad.

-De todas las cosas que le pasan por al lado a Pedro y que no encara en la película ¿cuál resolverías?

-(Piensa) Creo que la historia con Karen, la chica de la agencia que está enganchada con él. Pero lo mejor es eso ¿no? Si resolviera algo no se respetaría la esencia del personaje. Es que en esta película todo me cerraba. Por ejemplo, yo soy muy de improvisar, ¡pero es que acá hasta los diálogos eran ideales!

-Ya, ¿eso es para vos lo mejor de la película?

- En realidad, lo mejor es que vos podés llevarla para donde quieras. Hay personajes que pueden ser lo que vos quieras, ponele el niño. No se sabe si es un sueño o un extraterrestre (risas)... Eso es lo diferente a las películas que vemos todo el tiempo. Está bueno a animarse a hacerlo y que la película se anime a proponerte varias cosas ¿no?

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