"Cambié el diván por un escenario y soy muy feliz"

| ¡Que historia la de Peretti! Esposo, padre, mezcló un pirata con un actor, el que trabaja con Alcón y ensaya su vuelta en la TV en joya del terror".

Entre los tiempos tiranos de la tele y las exigencias estrictas de la gráfica, se me hace muy difícil cumplir con el derrotero de espectáculos y actuaciones que exige esta profesión. Pero el fin de semana pasado, Stellita, mi mujer, arregló con Mabel y Sergio Bermúdez para ir al teatro. Las chicas querían ver a Carmen Barbieri y a Cherutti y no estaba mal. Es más, desde el verano que andaba con ganas de entrarle a Irresistible, una historia de humor y me di el lujo. Tanta promoción con aquello que habían sido primeros, tanta historia en la polémica con Moria y Nito... ¡Fuimos!

Sábado de doble función, con una sala como es la del Premier, de 1500 espectadores, llena, y de bote a bote. Y hablo de un espacio lineal. De una sola planta, con un escenario sin profundidad, sin grandes equipos de sonido y una escenografía simple. Cartón pintado y alguna lamparita de colores. No más.

Cuando recorrés con la mirada toda la estructura, cuando concentrás el oído para ver lo que te devuelve ese sentido, te das cuenta de que la única cuerda que le suma a Irresistible es la del talento. Por eso tiene más valor lo que muestran y exhiben Carmen y Miguel. Infinitos cambios de ropa, todas las máscaras, todas las voces, todo el baile... Nada de fantasía material, casi nada de tecnología, nada impensado. Todo pasa por la magia del elenco, donde Barbieri, a pesar de su evidente sobrepeso y de su lesión en la rodilla, entra, sale, sube, baja y hasta se da el lujo de animarse a un topless. Y Cherutti canta con un registro de voz impresionante, pero haciendo los mil y un cantantes, con imitaciones que arrancan el aplauso y la risa durante toda la revista.

Y como si todo esto fuese poco, Alakrán y Rodrigo "Vagoneta" Rodríguez se distinguen como dos teloneros del humor que te sacan la carcajada a tirabuzones, mientras a la hora del baile tanto Valeria Archimaunt como Adabel Guerrero mezclan la clásica del Solís y del Colón con la mejor coreografía revistera de Nélida Lobato... ¡Geniales! Las dos se bailan todo y si les falta una pizca de belleza, que no ocurre, para eso sacan de la baraja del show a Sabrina Ravelli, que yo la conocía sólo por ser la noviecita de Nery Cardozo, y la piba también se luce.

Conclusión, si con este espectáculo en el verano recaudaron 2 millones y medio de dólares y en invierno piensan recaudar otro tanto, a los empresarios Aldo Aressi y Cherutti les aconsejo que para el año que viene rompan el chanchito e inviertan un poco más en producción y estructura, porque factor artístico no les falta y brilla allá arriba. Con buenos artistas, el arte no es difícil pero no siempre alcanza. Chau, hasta el Sábado... Show.

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