Entre renovaciones y estrenos, en la TV uruguaya hoy podemos identificar cuatro programas de humor que clasificaríamos en dos grupos. El show del mediodía y Pizza a Carballo integran el grupo del humor de doble sentido, de chicas con poca ropa y más próximo al carnavalero tradicional. Cacho de la Cruz y compañía reiteran lo que vienen haciendo desde hace años, pero en nuevo escenario. ¿El problema?: El humor es -siendo generosos- el 40% de la propuesta, el resto es un chivo atrás del otro. Impresionante y cansador. En tanto el de Luis Alberto Carballo es un rompecabezas de varios programas: Agrandadytos, Dale con todo (repite tal cual el sketch que hacía con Claudia Fernández con chica nueva), Nico, Susana Giménez... A veces copia -o recicla- bien y otras no. En el segundo grupo de comicidad televisiva ubicamos a La culpa es nuestra y Los Informantes, con un humor más estudiado, más jugado al absurdo y a la ironía, más próximo al Carnaval surgido de Murga Joven. En LCN, Cammarota es el que se siente más cómodo con los libretos, mientras que el "Piñe" aparece más forzado (entre otras cosas porque, como en Bendita TV, varias veces no se los aprende, los lee, y se nota). Lo más logrado del nuevo ciclo es la intervención de Carlos Tanco, claro exponente de un humor donde hay mucho pienso. Esto último también se advierte en Los Informantes, poniendo a trabajar neuronas para reírse de las noticias sin apelar al chiste fácil (aunque no abandonan los ataques a Ignacio Álvarez). A destacar: las fotos con las que ilustran cada noticia, un editorial en sí mismo. Vieja escuela vs. nueva escuela, para todos los gustos.